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3/2/16

Los 'hackers' de Carmena. Un equipo trabaja en el Ayuntamiento de Madrid para dar forma a nuevas herramientas de participación, "libres y en abierto", que faciliten la democracia directa

"La “democracia real” que reclamaba el 15-M en las calles se pretende traducir en el Ayuntamiento de Madrid de forma directa y digital. La entrada en las instituciones de 'quincemayistas' ha sido la primera palanca para tratar de materializar esta reivindicación. 

La segunda, que también se ha activado ya, es la entrada de los 'hackers', o 'hacktivistas' como prefieren definirse. Su principal objetivo: “Que la gente tome las riendas de la ciudad en la que vive”.

Pablo Soto, concejal de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto, y una de las caras visibles del 15-M en la capital, se ha rodeado de un equipo de 'hackers' para desarrollar herramientas digitales de participación directa.

 Decide Madrid, la plataforma digital para proponer y votar todo tipo de iniciativas, es la primera de ellas. Los Presupuestos participativos, mediante los que la ciudadanía podrá decidir directamente en qué gastarse parte de sus impuestos, será el siguiente paso.

Como prueba piloto, aunque totalmente vinculante, estos días se ha iniciado un proceso de consulta para definir la remodelación de Plaza de España. “La primera pregunta es: “¿Crees necesario reformar la Plaza de España?”. 

A partir de ahí, se van concretando usos, funciones, si la intervención debe afectar también a las zonas colindantes… y finalmente, afirman tajantes los responsables del área: “Se hará lo que decida la mayoría”. Desde el domingo, día en el que se lanzó la consulta, hasta el martes, habían participado alrededor de 4.000 vecinos. En la plataforma Madrid Decide, el número de usuarios supera los 60.000.

Detrás del desarrollo de estas herramientas informáticas se encuentran Enrique García, Juanjo Bazán, Alberto García y Ramón García, que, dirigidos por Miguel Arana, forman parte del núcleo duro de los 'hackers' de Carmena. Trabajan en las oficinas del Área de Participación en Alcalá 45, pero junto a ellos decenas de 'hackers' contribuyen al desarrollo de código, de forma altruista y colaborativa, siguiendo la filosofía de este colectivo.

Para los que trabajan en el ayuntamiento, su función también tiene mucho de desinteresada. Según aseguran, podrían estar cobrando mucho más en la empresa privada o dirigiendo sus propios proyectos, pero creen en lo que hacen.

 Lo mismo afirma el colectivo de 'hackers' especializados en el mismo código con el que se reúnen mensualmente: “Nos dicen que les mola mucho lo que estamos haciendo, sobre todo por hacerlo en una institución pública”. Además, siempre vigilantes a su trabajo, los han librado de sustos al detectar a tiempo posibles agujeros de seguridad.

Como un médico que trabaja para una ONG o una farmacéutica que desarrolla fármacos sin patente. Prefieren no entrar a calcular cuánto tendría que pagar el ayuntamiento si encargase el desarrollo de 'software' a una empresa privada. Eso sí, “nos dan libertad porque no estamos muy acostumbrados al horario de oficina”, apunta jocoso Ramón García, en referencia a sus hábitos nocturnos. 

Para este desarrollador, la sensación de trabajar para una institución es, cuanto menos, extraña. “Siempre pensé que estas cosas había que hacerlas atacando desde fuera, presionando, pero he visto que si de verdad quieres cambiar las cosas y hay voluntad de las instituciones, es mucho más fácil hacerlo desde dentro”, añade.

Los que ahora intentan cambiar las cosas “desde dentro” compaginaban su afición por el 'software' libre participando en colectivos, y en su currículo figuran exitosas 'startups'. Es por ello que aunque destacan la “oportunidad” de desarrollar en un gran ayuntamiento herramientas participativas y lo más abiertas posible, reconocen que “quienes estén en esto por dinero nunca se cambiarían por nosotros. 

En el sector privado ganábamos mucha más pasta”, afirma tajante Bazán, que anteriormente trabajaba en una 'startup' en Barcelona.

Tener al ayuntamiento como 'jefe' tampoco es una cuestión que les entusiasme. “La Administración pública es difícil de manejar, y aunque desde la concejalía se nos apoya mucho, chocamos en algunas cuestiones como la transparencia, porque existen procedimientos administrativos previos que chocan con nuestra filosofía de todo en abierto”, lamentan. 

Los límites, los plazos y, sobre todo, la dependencia de las decisiones políticas adoptadas en el pleno municipal son dinámicas a las que tampoco estaban acostumbrados. Con todo, la posibilidad de llevar a cabo grandes cambios a nivel de participación, transparencia y de implementación de 'software' libre les seduce lo suficiente como para olvidarse del dinero y las limitaciones de la política de partidos.

Presupuestos participativos

Los Presupuestos municipales del próximo año reservarán una partida para que la gestionen directamente los vecinos. Todas las personas empadronadas en Madrid podrán proponer y decidir mediante sufragio en qué invertir esta partida, aún por determinar. 

El denominado Presupuesto participativo estará dividido en dos partes: una destinada a financiar proyectos o infraestructuras a nivel distrital, elegidos por los vecinos de las 21 juntas de distrito de Madrid, y otra más general para toda la ciudad.

El mecanismo para su implantación está inspirado en experiencias similares como las llevadas a cabo en Reikiavik o París. “Primero se abre un periodo de convocatoria, se presentan los proyectos y los técnicos municipales los validan y se aseguran de que estén bien cuantificados, cumplan los requisitos técnicos y sean realizables. 

Después de esta primera fase se inicia otra, de alrededor tres meses, de deliberación y votación, que podrá ser a través del portal de transparencia o físicamente en las ventanillas de atención al ciudadano”, explica el edil de Participación Ciudadana, Pablo Soto.  "               ( , El Confidencial, 03/02/16)

17/3/14

Espacios donde las TIC pueden mejorar políticas públicas a través de la participación ciudadana

"Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) pueden y deben ser un instrumento base para modernizar procedimentalmente las políticas públicas, facilitando que el papel de la ciudadanía sea más activo y ganar en calidad de vida de la comunidad. A continuación, describo una serie de espacios donde las TIC pueden ser un factor que facilite la mejora de las políticas públicas a través de la participación ciudadana:

Deliberación

Un elemento fundamental para enriquecer la democracia es el debate sobre las estrategias que deben definir las políticas públicas. En el ámbito de acción del gobierno local −gracias a la proximidad entre representantes y ciudadanos− es más fácil promover espacios de debate entre equipo de gobierno-técnicos de la administración y ciudadanía. 

La realización de los presupuestos del municipio puede ser un buen espacio para ello. Existen numerosas experiencias, en distintas localidades, que pueden servir de referencia a equipos de gobierno que deseen incorporar esta metodología como elemento de buena práctica democrática. La Diputació de Barcelona o la Junta de Andalucía, por ejemplo, han editado guías para recoger las experiencias de sus municipios y facilitar herramientas útiles.

Tramitación de leyes

Las TIC también pueden ser un buen soporte para la participación en la propia gestión legislativa. Un proyecto a destacar en esta línea sería la plataforma Escaño 110, que se está desarrollando actualmente, a través de una campaña de micromecenazgo. Su objetivo es conseguir que la iniciativa aprobada por el Parlamento de Andalucía en el año 2012 sea realmente participada. 

La Cámara andaluza, con la voluntad de fomentar la participación ciudadana a través de una nueva plaza en el Parlamento −la 110−, permite así la presentación de ILP y otras iniciativas ciudadanas. A pesar de tratarse de un proyecto pionero en España, la dificultad para conseguir las firmas ha provocado que, hasta la fecha, solo se haya presentado una ILP. El proyecto promovido por la sociedad civil debe incentivar que la propuesta del Parlamento andaluz se concrete en acción.

Votación

La democracia directa también es una buena fórmula para incentivar la participación en las políticas públicas. A través de referéndums, el equipo de gobierno dispone de datos sobre el apoyo con el que cuenta una determinada iniciativa. Las TIC deben ser la herramienta para agilizar el proceso de votación. 

En el referéndum sobre la reforma de la Diagonal de Barcelona, por ejemplo, la exploración de instrumentos tecnológicos fue un elemento relevante. En definitiva, las TIC pueden ser un facilitador fundamental para la incorporación de estrategias de democratización a través de la participación ciudadana y, a su vez, parte de la mejora de la calidad de vida de la comunidad.

Más referencias:

- Anduiza E.; Cantijoch, M.; Gallego A. y Salcedo, A. (2010) Internet y participación política en España ‘Opiniones y Actitudes’ núm. 63 (CIS, Centro de Investigaciones Sociológicas).
- La participación política de los españoles: democracia de baja intensidad. (2007) ‘Papeles’ núm. 99 (Colectivo IOÉ).
- Márquez Y. “El presupuesto participativo: herramienta de democracia participativa para la ciudadanía”.                (Antoni Gutiérrez-Rubí,11/03/2014)

28/6/13

Internet y las redes sociales construyen espacio público. Un espacio público muy difícil de controlar; no de vigilar -está todo vigilado-

"Lo que sí quisiera dejar sentado en primera instancia, es que creo que debemos apartar esa discusión sobre Internet y las redes sociales como simples instrumentos del imperialismo. ¡Por favor! Es como si dijéramos que la electricidad es un instrumento del imperialismo. Por cierto, yo no soy marxista, pero el marxismo siempre sostuvo que el desarrollo de las fuerzas productivas era progresista.

Creo que hay algo fundamental en torno a Internet y las redes sociales, que es que construyen espacio público. Un espacio público muy difícil de controlar; no de vigilar -está todo vigilado- sino de controlar.

 Por tanto, mucho más libre que cualquier otro espacio público, en la medida en que la experiencia de los movimientos es que los espacios públicos no son tan públicos: cuando se hacen cosas que desagradan, llega la policía. Por eso todos los movimientos autónomos primero se construyen sobre la base de Internet.

Las redes sociales, que son el elemento más activo de ese espacio público, continúan evolucionando y expandiéndose. Estamos todos en las redes sociales, y todo el mundo ha aprendido -los gobiernos, las empresas- eso. Las redes sociales son espacio público.
Si no nos gustan algunas redes sociales, construimos otras.

 En China no hay Facebook ni Twitter; no creo que sean más libres.  Hay Badoo, y esta es mucho más grande que Facebook en Estados Unidos. Hay multiplicidad de redes sociales en todo el mundo.

Ayer planteaba en la conferencia, que sería importante, desde otros sistemas autónomos de comunicación, construir redes sociales. Pero no redes sociales nacionales, ¡por favor! Las redes son globales por definición; si una red no es global, no sirve. Se pueden montar y articular otras redes.

 ¿Cuál es la medida de su éxito? Si son utilizadas o no por la gente. Deben ser libres, en todo el mundo, y hay que luchar por la libertad de expresión en todo el mundo. Ahí sabemos que hay una comunidad internauta de miles y miles y miles de personas, dispuestas a defender eso constantemente.

Mi nieto, que tiene 14 años, está en Anonymous, y para él eso es su vida, porque Internet y la comunicación es la vida de los jóvenes de hoy. Sin Internet no pueden vivir; pueden hacerlo sin muchas otras cosas, pero sin Internet, no. Por eso el desarrollo de Internet es una demanda social.

Las encuestas que se han hecho muestran que la comunicación es lo más importante en la vida de los jóvenes. Las redes móviles son la base de todo lo demás. En un planeta de 7.400 millones de habitantes, hay 6.800 millones de números de teléfono móvil. El planeta está saturado, está conectado en todas partes a través de las redes móviles. De eso, una gran parte está en Internet. Entonces, como primer comentario, diría que la defensa de Internet como espacio público es fundamental.

 Los movimientos sociales son autónomos; si no, no se trata de movimientos sociales

Haciendo algunas consideraciones sobre lo dicho aquí, creo que hay que diferenciar entre movimientos sociales en red y redes sociales, y gobiernos que utilizan las redes sociales para la participación de los ciudadanos. Son bien distintos: los movimientos sociales son autónomos; si no lo son, no se trata de movimientos sociales. Por eso no son movimientos políticos y utilizamos otro término.

Aquí hay representación de varios tipos de estructuras de redes sociales: hay redes sociales comerciales, políticas, de gobierno; son distintas. ¿Qué ocurre? ¿Cuándo los movimientos sociales explotan como movimientos autónomos y utilizan la red 'para construir esa autonomía?

 Cuando hay demandas sociales que no están realmente procesadas en un sistema político y que en algún momento, un acontecimiento, un "chispazo" de indignación o de protesta o algo que no se puede soportar más, enciende esa llama, y enciende todo lo que estaba latente en la sociedad, y no hay canales de expresión y participación política institucional.

 Esa es la condición. Si no hay canales de expresión y participación política, el movimiento se constituye como autónomo y sale de Internet a la calle.

Si hay canales de participación y si esos canales son realmente abiertos, esos movimientos, en lugar de ser autónomos contra el sistema institucional, negocian dentro de ese sistema.

Ahí hay que pensar en distintas actitudes. Creo que los sistemas institucionales que de verdad quieren una participación popular, tienen que ser suficientemente inteligentes y abiertos para confiar en que si no controlan esas expresiones, si de verdad creen estar representando en último término los intereses populares, de todas maneras esas expresiones les favorecen.

La libertad y la autonomía de la sociedad favorecen los proyectos progresistas. Eso lo tienen que tener bien clarito; sobre todo cuando son críticos. La libertad de expresión e intervención en las estructuras del sistema institucional es la condición para que haya participación en lugar de movimiento social, que es otra cosa. Son dos cosas distintas; todo pasa en el espacio público porque es el que hay.

En ese sentido, la experiencia frenteamplista me parece extremadamente interesante, porque estáis y no estáis (en referencia a las Redes Frenteamplistas y su inserción orgánica). Claramente. Y vivís, algunos dirían que ambigüedad, otros esquizofrenia. Pero el resultado, es una capacidad de movilización, debate público y conexión de la sociedad muy superior al que sería el de unas redes directamente controladas desde el gobierno, o desde el partido, que sería similar en este caso.

 ¡Muy superior! Porque llegáis donde los partidos no llegan, pero lo hacéis con un proyecto propio de comunicación y debate público. Eso es lo que he interpretado en estos pocos días y en lo que había estudiado antes de venir.

En ese sentido, la tensión entre la participación en el sistema político y una organización y movilización social a partir de redes autónomas en esos espacios públicos, es extremadamente creativa.

Eso permite además, cuando se produce un cambio en el sistema institucional -por ejemplo, que los valores progresistas del Frente Amplio no estén representados en el gobierno- los partidos pueden pasar, el Estado puede cambiar de sentido, pero las redes siguen en la sociedad.

Los partidos y los gobiernos odian Internet porque no la pueden controlar

En el mundo, en general, hay mucho menos apertura de los sistemas institucionales que la situación que ustedes viven en Uruguay. En general, los partidos y los gobiernos odian a los movimientos sociales y odian Internet, porque no la pueden controlar. Está eso de "ay, si lo pudiéramos controlar"; pero no,  no pueden.

También odian a los medios de comunicación que son hostiles; pero si son listos y tienen dinero, montan otros medios de comunicación y luchan contra ellos.

Pero las redes sociales se filtran por todos lados; entonces eso es algo mucho más complicado de controlar.

En el mundo, en general, los movimientos sociales que están surgiendo utilizando las redes sociales, son claramente hostiles al mundo de los partidos, y los partidos, a su vez, son claramente hostiles a lo que estos movimientos representan.

En eso tenemos situaciones diferentes en los distintos lugares de América Latina.

El movimiento mexicano actúa en una sociedad absolutamente controlada por burocracias, narcotráfico, policías, asesinos, etc., y se trata del primer aire fresco que entra en el sistema desde hace mucho tiempo. Incluso el PRD, al cual conozco bien y estoy ligado al gobierno del Distrito Federal, y soy ciudadano ilustre del DF gracias al PRD, tiene muchos controles internos que no le permiten abrirse realmente a la sociedad. Ese movimiento, en su autonomía, ha representado algo nuevo.

Hace dos años, en una conferencia en la UNAM, lancé un  tema, del cual después me arrepentí un poco, de que la violencia asesina que ha producido 95.000 muertos en seis años en México, solo la puede tener la sociedad. No el Estado, no el gobierno, no los partidos; solo la sociedad.

 Una sociedad movilizada, puede impedirla. "Yosoy132" empezó una movilización contra el sistema mediático; pero todavía es un movimiento débil, en el sentido del impacto en la sociedad.

Sé del debate que existe entre la formalización, institucionalización o no del movimiento. Creo que si un movimiento se institucionaliza demasiado pronto, se pierde, se convierte en un partidito.

Eso también se lo diría a los amigos chilenos. Creo que una de las cosas que está sucediendo en Chile es que la crítica es, a la vez, al gobierno de derecha pero también a ciertos aspectos de lo que ha sido el modelo progresista de la Concertación. La transición excesivamente rápida hacia el sistema político puede liquidar al movimiento.

 El Partido Comunista ya está intentando chupar, el Partido Socialista está cooptando otros líderes; todo el mundo está pescando para revitalizar la política chilena. El movimiento chileno representa a una buena parte de la sociedad, y como decía el representante también hay una buena parte de la sociedad que es de derecha; pero vosotros representáis en lo que son demandas justas. 

En el momento en que os alineéis ideológica y políticamente, perdéis ese carácter de sociedad civil auto organizada, que ha sobrevivido al hecho de que líderes como Camila Vallejo sean claramente identificadas con la izquierda política. Aun así, no se considera que el movimiento sea el Partido Comunista; eso es lo realmente interesante.  Si eso se rompe, se generan problemas.

Quiero referirme a algo que surge a partir de la intervención del compañero de Chile y el de Brasil: estos movimientos no son de izquierda, no lo son. Si son de izquierda, no son movimientos sociales. Pueden defender valores de izquierda; eso es otra cosa. La educación pública, el control ciudadano del transporte y la calidad de vida, la participación popular, todos esos son valores de izquierda.

 Pero ideológicamente los movimientos no son de izquierda, porque la gran mayoría de la población de los países no es de izquierda. Son movimientos que surgen a partir de que la sociedad no se siente representada por el sistema político.

Tienen que llevar con ellos el conjunto de esas expresiones. El debate en el movimiento español ha sido muy claro en esos aspectos. No se dan consignas de voto a nadie, y sobre todo, no hay que tomar posiciones que contradigan lo que es una opinión mayoritaria entre la población.

 La cuestión no es tener un programa e imponerlo -ahí hay una diferencia con el movimiento chileno- sino hacer un aprendizaje de democracia de nuevo tipo. Similar a lo de Utopía de Francia; que la gente discuta, debata; vaya encontrando formas de auto organización y elaborando un proyecto colectivo, que puede demorar mucho, pero que cuando se dé, será de reconstrucción de la democracia de arriba abajo.

Lo primero que hacen los gobiernos es reprimir los movimientos sociales

En Brasil, donde estuve hace algunos días, si la gente sale a la calle por cientos de miles, sale todo el mundo. No sale solo la izquierda. Sale gente del PT y toda clase de gente; y también lo hace la extrema derecha. También salen vándalos y violentos; sale todo el mundo.

No se le puede decir a la sociedad: "salimos a manifestar a la calle, pero a ver, el carnet del Partido". Sale toda la sociedad, y por supuesto que se producen enfrentamientos. Entonces, ¿si sale toda la sociedad ya no vale? Creo que Dilma Rousseff ha actuado bien.

 Hay que escuchar la voz de la calle; es decir que hay demandas democráticas que no están. Lo que no se puede hacer es acotarlas ideológicamente; hay que aceptar que los movimientos autónomos son eso mismo: autónomos. Se reconoce la existencia de un descontento en la sociedad y a partir de ahí se maneja.

Un gobierno se define como popular a partir de si hace confianza en el pueblo o no. Y cuando el pueblo se expresa, se monta en esa expresión, en lugar de reprimirlo hasta que llegue el momento en que según el partido hay que plantear los temas. Eso es un verdadero test.

Debo decir que me esperanzó bastante la reacción brasilera; la primera en el mundo que es positiva con un movimiento social no controlado; la primera. Sistemáticamente todos los gobiernos, sean de derecha o izquierda, cuando hay un movimiento de este tipo, lo primero que hacen es reprimirlo. Luego lo ignoran, después lo calumnian y al final, en forma paternalista les dicen "bueno chiquitos, ya nos preocuparemos de vosotros".

Que en el tercer día de movilización, la presidenta de un país diga "acá pasa algo", es una toma de posición.

En Uruguay no estáis en esa posición, porque no habéis tenido un movimiento social espontáneo indignado -no tenéis motivo para hacerlo, todo va bien y toman mate- (risas), pero simplemente el hecho de que podáis existir con tranquilidad y que el Frente Amplio les preste el local para reunirse, es un signo de que hay un respeto a la autonomía organizativa. 

Es una posición muy inteligente. Sabiendo que todo partido tiene un instinto básico, que es controlar y manipular. Pero ese instinto básico se puede -valga la redundancia- controlar, si el partido es lo suficientemente inteligente. Es en ese entre espacio institucional donde puede haber, a la vez, expresión social espontánea autónoma y avances en las reformas sociales.

En el Estado solo se avanza si se ha avanzado en la sociedad. Si no se ha avanzado en la conciencia de la sociedad, la dominación del Estado es frágil, depende de manipulaciones electorales, campañas mediáticas.

El trabajo en profundidad de los movimientos sociales autónomos sobre la conciencia de los ciudadanos es lo que queda. Es lo que, si de verdad avanza, se va expresando en las instituciones. Si no, es una pura llamarada política que se va agotando. Eso es lo que hacen los movimientos: cambian lo que las gentes piensan."            (Manuel Castells, Uypress, 22/06/2013)

11/6/13

De Tahrir a Taksim

"Como en otros movimientos semejantes, en la protesta turca hay elementos específicos al país y rasgos genéricos que caracterizan las nuevas formas de cambio social y político en nuestro mundo. 

Lo específico es que no se trata de una movilización contra la crisis porque la economía crece y las condiciones de vida mejoran aunque con mayor desigualdad social. El nivel de educación ha aumentado considerablemente y la tradicional tutela del ejército sobre la democracia se ha relajado. 

Pero la sutil islamización del Estado, reflejo de la cultura mayoritaria en el país, sobre todo en las zonas rurales feudo de Erdogan, ha ido acentuándose hasta entrometerse en la vida privada de una juventud que no acepta que le digan cómo tiene que vivir. 

Aunque no se trata de un movimiento secular en contra del islamismo dominante, sino de una amplia protesta popular contra el ordeno y mando del Estado, sin canales de participación real en un sistema político dominado por el AKP de Erdogan y el opositor Partido Republicano, continuador de la más corrupta clase política. De hecho, el intento del líder republicano de apoyar al movimiento fue rechazado estruendosamente por los acampados.

En su origen la protesta surgió de un movimiento urbano y ecologista, cuyo portavoz (que no líder), Birkan Isin, está más cercano de la filosofía zen que del activismo político. Llevaban meses con una campaña para defender el parque Gezi, adyacente a la plaza Taksim, en el centro histórico de Estambul, amenazado de destrucción por un proyecto del Gobierno (sin consulta con el Ayuntamiento) para construir un centro comercial/parque temático orientalista para el turismo.

 Es el último parque que queda en esa zona y asociaciones ecologistas, apoyadas por muchos jóvenes, lo poblaron de actividades culturales y festivas que cambiaron su imagen de lugar medio peligroso. Así se revitalizó un espacio público, que siempre es la sal de la ciudad, en donde floreció la convivencia entre gentes distintas. Los ciudadanos retomaban su ciudad. 

Fue ese sentimiento de defender sus raíces, su identidad, lo que motivó la indignación de los congregados cuando el 31 de mayo las mesnadas antidisturbios los expulsaron del parque con extrema violencia, al punto de que el viceprimer ministro se disculpó después por la intervención de las fuerzas del desorden.

 Por cierto que conozco testimonios directos de que, como en muchos otros países, policías de paisano y gentes de malvivir destruyeron y quemaron en el centro de la ciudad para desvirtuar el carácter de la protesta. Aun así, los manifestantes ocuparon la plaza Taksim, volvieron a ella tras cada carga y allí continúan una semana después.

 Su gesto tuvo eco en decenas de ciudades turcas, con manifestaciones y ocupaciones en protesta por todo tipo de agravios. Todos convergentes en una demanda: la dimisión de Erdogan por tratar de imponer una dictadura a través de formas pseudodemocráticas. El Gobierno duda en imitar a Egipto y lanzar a la calle a sus partidarios porque un conflicto religioso podría definitivamente destruir la imagen de una Turquía europea.

 Tanto más cuanto que esa división religiosa no existe en las acampadas actuales, donde coexisten ecologistas, mujeres en defensa de su derecho a decidir, militantes marxistas, kurdos revolucionarios, islamistas progresistas y, sobre todo, ciudadanos de a pie que no se resignan a ceder la soberanía popular, que teóricamente les pertenece, a una clase política sin credibilidad.

Y aquí es donde el movimiento turco conecta con la actual experiencia mundial. País tras país, protesta a protesta, emerge un nuevo modelo de cambio social y político, nacido espontáneamente de una llamarada de indignación contra la injusticia y la brutalidad, sin organización formal, sin líderes aparentes, sin programa específico pero con valores claramente definidos: respeto a la dignidad de las personas y a los derechos de ciudadanía, libertad de expresión (en particular en internet), búsqueda de formas de representación democrática que superen el aparato de los partidos y participación abierta y activa en la gestión de los asuntos públicos. 

Es decir, es un movimiento de refundación de la democracia en el nuevo contexto cultural y tecnológico. Y apenas nacido ya recibe el movimiento turco el habitual cuestionamiento de periodistas y políticos: ¿cuál es su programa?, ¿quién los representa? Y la respuesta es la misma en todos sitios: saben lo que rechazan y buscan por sí mismos encontrar lo que les niegan."         (Manuel Castells, Caffe Reggio, 08/06/2013)

6/5/13

Modelos de innovación abierta, a través de la creación colectiva

"Las organizaciones políticas y las instituciones públicas deben realizar una mirada inteligente a la transformación que están llevando a cabo las empresas más lúcidas y responsables. Los modelos de innovación abierta, a través de la creación colectiva, son fórmulas que permiten aproximar a las organizaciones a un grado de permeabilidad óptimo que amplía sus oportunidades. 

La llave de todo es el talento compartido como motor de cambio, reforma y adaptación. Las organizaciones permeables son aquellas que saben escuchar y hacer partícipe al cliente –su mejor prosumidor– con más transparencia y promoviendo la innovación y la creatividad. 

El mundo empresarial está sustituyendo, progresivamente, sus estructuras organizativas verticales por nuevas estructuras horizontales y en red. Los gobiernos y los parlamentos no lo hacen suficientemente. Desconfían.

¿Por qué no vamos a utilizar todo el talento disponible en nuestra sociedad para legislar, por ejemplo, favoreciendo la apertura de datos, su accesibilidad, facilidad de uso y reutilización, con el objetivo de crear ecosistemas públicos para resolver problemas complejos? 

Evitaríamos fiascos (y manipulaciones), como el sucedido en un estudio clave para justificar la austeridad económica en la Unión Europea que contiene graves errores de Excel y que, si hubiera estado abierto, habría sido advertido y corregido por otros actores sociales, impidiendo –probablemente– que la política tomara decisiones equivocadas con datos insuficientes o inexactos.

Las multitudes inteligentes (que no solo opinan, sino que quieren co-crear y co-decidir) pueden actuar de una forma semejante en la política ejecutiva y legislativa, siendo una excelente oportunidad para recuperar la confianza en el sistema democrático, como ya empiezan a explorar algunas Administraciones públicas de proximidad. Más talento y más democracia es la fórmula.

 ¡Queremos legislar!, decimos. No solo porque queremos, podemos y debemos, sino porque sabemos. El conocimiento disponible en la sociedad abierta y en red es superior al de sus representantes y expertos. No estamos hablando de masas inertes y amorfas, sino de multitudes activas e inteligentes en la sociedad red, capaces de articular –o al menos iluminar– soluciones públicas para problemas complejos si se dispone de entornos abiertos gracias a la tecnología. 

Lo público debe ser el punto de encuentro, no solo una capa superpuesta de representación, de todos los actores que desean una sociedad sostenible y justa, la única capaz de generar riqueza, gracias a una progresiva y eficiente capacidad de repartirla.

Nuestra sociedad decepcionada, crítica y muy informada, tiene en sus manos herramientas para monitorizar y fiscalizar las actividades políticas: es el momento de la política vigilada

Pero necesitamos más, queremos la política participada. La tecnología disponible (que conecta personas, procesos, máquinas y objetos) re-articula la sociedad porque crea comunidades de intereses, entornos de conocimiento y permite la movilización social de una manera extraordinariamente atractiva y potencialmente muy democrática.

Esta inaplazable transformación de las estructuras (y de las mentes y actitudes) debe encontrar pues una oportunidad en entornos digitales pensados para las aplicaciones personales y móviles: apps, geolocalización, realidad aumentada, visualizaciones, etc. 

Algunos gobiernos ya lo han visto y están aprovechando su potencial. La Administración Obama, por ejemplo, lo hace con proyectos como data, recovery o transparency; y en el Reino Unido encontramos data.gov.uk.

 En el ámbito legislativo hay que aprender e implantar, urgentemente, las recomendaciones del Global Center for ICT in Parliament, el organismo multilateral que promueve la modernización parlamentaria a través de la tecnología abierta y la participación ciudadana.

La inteligencia de las multitudes supone una nueva mirada a la gobernanza de las organizaciones, ya que el uso de la tecnología ha cambiado la concepción del poder. Si la política formal no valora –e impulsa– el uso de la inteligencia colectiva en su modelo de acción, las barreras entre ciudadanos y representantes públicos no dejarán de incrementarse. La política crowd no solo es una oportunidad (inteligente), sino un requerimiento (democrático) para una mejor acción política. Para la que se necesita y ya no puede esperar."            ( , El País, 24 ABR 2013)

22/9/11

La movilización popular... en red. En 'Actuable'

"Un año después de ver la luz, Actuable, la mayor plataforma de activismo de habla hispana, anuncia que se unirá a Change.org, la web de movilización ciudadana con mayor crecimiento. En lo que va de año Actuable ha pasado de 80.000 a 680.000 usuarios registrados, mientras que Change.org, ha recogido peticiones de más de 175 países.

Ben Rattray fundó la web norteamericana en 2007. Francisco Polo hizo lo propio con Actuable. Ambas tienen un funcionamiento muy parecido. Cualquier usuario puede darse de alta y crear una petición sobre un tema concreto para cambiar una situación.

Alicia Mora es una voluntaria que cada semana ayuda en el poblado de El Gallinero, en Madrid. Puso en pie una acción para que se desratizase el poblado. Aunque al principio no tuvieron eco, después de reunirse con la concejal Ana Botella se procedió a higienizar la zona.

En lo sucesivo, el equipo técnico estará en San Francisco. La de Actuable será la primera oficina de Change.org fuera de Estados Unidos, donde cuenta con 70 empleados. Juntos llegarán a la cifra de 5 millones de usuarios registrados. Uno de los puntos más polémicos en este tipo de fusiones es la gestión de la base de datos.

Polo aclara tajante: "Nos adaptaremos a lo que diga la ley, porque trabajamos para nuestros usuarios. No queremos que nuestra reputación pueda verse perjudicada. Si exigimos transparencia a nuestros gobernantes lo lógico es que nosotros seamos ejemplares".

Francisco Polo destaca la labor de las redes sociales: "Twitter y Facebook son fundamentales para conseguir cambios. La mayor parte de nuestro tráfico viene de estas dos fuentes. No se trata de crear una red social alternativa, sino de saber usar los cauces y entender que hay hueco para servicios con un fin concreto".

Ninguna de las partes del acuerdo ha querido desvelar la cantidad del acuerdo, pero insisten en que es una cantidad "casi simbólica". "Lo que queremos es dar voz a quiénes no la tienen y cambiar la vida de mucha gente a través de nuestras peticiones", añade Rattray.

El modelo de negocio de ambas compañías consiste ofrecer una mayor visualización y promoción de campañas a ONGs y organizaciones sin ánimo de lucro.

Change.org saltó a la fama con la campaña de Barack Obama para llegar a la Casa Blanca, cuando se unió de MySpace para promover al candidato demócrata. En los últimos meses ha sido objeto de varios ataques desde China por la petición de liberación del artista Ai Weiwei.

Rattray, que estudió en la Universidad de Stanford, se considera un emprendedor social. "Viví la burbuja de las .com a comienzos de siglo muy de cerca y me di cuenta de que no todo es el dinero, que las convicciones son más fuertes", dice alguien que, durante los dos primeros años de vida de su empresa, sobrevivió con ayuda de la familia y amigos, y con una facturación inferior a 45.000 euros.

"Eso no impidió que programadores excelentes se sumaran a la causa. La implicación lo es todo".

Actuable, por su parte, ha canalizado muchas de las reivindicaciones del movimiento 15M. "La indignación fue el motor. Formalmente hicimos saber a la Junta Electoral el rechazo a que se expulsase a los acampados de la Puerta del Sol. Finalmente, no los tocaron", muestra Francisco Polo.

En el campo del activismo social Actuable y Change.org se enfrentan a Avaaz, Get Up, líder en Australia, y Move On. La diferencia es que ni Actuable ni Change.org cuentan con línea editorial, ninguna de las peticiones se crea y promueve desde dentro, sino que siempre son los ciudadanos los que buscan movilización.

Más recientemente, Actuable consiguió movilizar con su firma a más de 150.000 ciudadanos para rechazar la reforma de la Constitución sin un referéndum previo. La acción fue iniciada por el catedrático Vicenç Navarro.

Uno de los logros más celebrados consistió en conseguir que los hijos de parejas del mismo sexo nacidos por el método de gestación subrogada, los popularmente llamados vientres de alquiler, puedan ser inscritos en los consulados en el extranjeros como españoles. Una semana después de la recogida de firmas, el Ministro de Justicia, Francisco Caamaño, dio la orden para que así fuera."                         (El País, ed. Galicia, 21/09/2011, p. 52) 

27/6/11

Islandia reforma la Constitución vía Facebook

"Bob Tackett, vía Facebook: "Podríais poner en la nueva Constitución islandesa algo sobre los extraterrestres. Seríais probablemente los primeros". Este es uno de esos comentarios a los que se dice gracias y suerte. Siguiente, Patrick Donnelly:

"Todo ciudadano tendrá de forma automática una cuenta de ahorros en un banco nacional relacionada a su documento de identidad". Puede ser.

Una asamblea de 25 personas, elegidas entre 522 islandeses mayores de 18 años, está trabajando contra el reloj para tener a finales de julio un proyecto de reforma de la Constitución de Islandia, un calco de la danesa hecho en 1944 -lo único que se sustituyó fue "rey" por "presidente"- y que el varapalo financiero vivido en 2008 puso en el centro de la diana de las protestas.

Y lo está haciendo con ayuda de la Red (Facebook, Twitter, YouTube y Flickr) y la aportación de los ciudadanos. Los que quieran.

"Si no hacemos que la gente participe ahora", explica en conversación telefónica Katrin Oddsdóttir, una de las 25 personas que componen el consejo constituyente, "no va a existir un sentimiento de propiedad hacia el nuevo documento". (...)

"Temíamos que la gente participara diciendo groserías", relata Oddsdóttir, "pero no ha sido así, hay mucho respeto, a la gente le preocupa el proceso".

Y éste se dispone de la siguiente manera: La asamblea ha abierto una web oficial (en islandés e inglés) sobre el proyecto de reforma en la que los ciudadanos pueden leer su contenido y enviar propuestas o comentar las que ya están colgadas a través de una línea de Facebook empotrada en el site (es el canal que concentra la discusión; los perfiles externos de esta red y de Twitter concentran el entusiasmo extranjero por la iniciativa).

Un informático vela por el flujo de la información y una editora, por los contenidos. Cada jueves, la asamblea se reúne y debate, con una emisión en directo en la web, lo que los internautas islandeses han aportado a esta suerte de democracia 2.0.

Según las cifras que maneja Oddsdóttir, el proyecto de reforma constitucional ha recibido ya alrededor de 2.000 comentarios, una cifra nada desdeñable en un país de tan solo 320.000 habitantes (dos tercios, con perfil en Facebook) que, no obstante, se ha erigido en modelo de contestación social ante la crisis.

Cuatro temas, entre muchos otros, destacan en el diálogo político abierto en la Red entre asamblea y ciudadanos: el papel de la religión, la separación entre poder legislativo y Gobierno, la protección animal y el cuidado del medioambiente.

A seis semanas de que se agote el plazo dado a la asamblea constitucional para que saque adelante un proyecto de reforma definitivo, el sistema de aprobación no está muy claro. No existe un proceso formal.

La asamblea, sin embargo, apuesta por presentar un documento en el que se vean las novedades introducidas por los ciudadanos y los cambios que ha sufrido el texto original. De ahí, al referéndum nacional y, si sale adelante, al Parlamento islandés.

El canal, hasta el momento, sigue abierto y acumula mensajes llegados de dentro y fuera de Islandia. "Si puedo decir algo tras la experiencia vivida en estos dos meses", señala Oddsdóttir, "es que se puede confiar en la gente". (El País, 27/06/2011)

30/5/11

"Tienes a la mitad de la gente en Internet, a todos los usuarios en las redes sociales, a los jóvenes con problemas comunes...", y surge el 15-M

"La plataforma que convocó las movilizaciones del 15-M, Democracia Real Ya, nació hace apenas tres meses, y aunque había aprendido de grupos universitarios madrileños como Juventud Sin Futuro, se organizó a través de Internet y las redes sociales.

En la Red se colgó su manifiesto, sus propuestas, y allí se coordinaron las múltiples adhesiones que la componen. La convocatoria funcionó. Ni los más optimistas sospechaban que iba a ser justo esa mecha minoritaria y virtual la que encendiera el descontento social.

Los expertos en cultura digital creen que ese salto en apariencia pequeño de lo virtual a lo físico es histórico. "Recordaremos este momento como aquel en el que nos dimos cuenta de que somos digitales, de que todo se trata de un mismo mundo, un mismo espacio.

De que Internet es una parte esencial de nosotros", opina el biólogo y profesor universitario Juan Freire. El ciberactivismo se convierte en activismo a secas.

A cambio, la novedad es difícil de entender. Lo natural en la Red (movimientos formados por grupos variopintos, distribuidos, escurridizos, descabezados y unidos entre sí por lazos cambiantes) resulta extraño fuera, en forma de asambleas que en la práctica han acabado funcionando de forma autónoma.

"Han llevado a las plazas lo que es habitual online", dice Freire. "Internet ha sido clave como un instrumento que ha facilitado la coordinación y la producción de contenidos, pero también ha sido clave en la cultura de la gente y en su forma de organizarse". (...)

El momento también ha sido decisivo. Democracia Real Ya ha reconocido su inspiración en las revueltas árabes, que demostraron que utilizar Internet para el cambio político era posible.

"Aunque el gran entrenamiento fue la ley Sinde, la gente vio la primavera árabe y descubrió que ya no sería la primera vez. Tienes a la mitad de la gente en Internet, a todos los usuarios en las redes sociales, a los jóvenes con problemas comunes, tienes todas las herramientas y la experiencia usándolas... y la llama prende".

Podía haber sucedido de otro modo. "Las redes se basan en modelos que no son predecibles, y eso quiere decir que a veces es difícil saber la causa de las cosas, existe un componente de azar muy importante", justifica Freire." (El País, Domingo, 22/05/2011, p. 6)

10/3/11

"El poder de participación que da Internet cuestiona todas las estructuras actuales"

"Pregunta. Tecnología, política y educación. ¿Juntas tienen poder de transformación?

Respuesta. Mucho. La educación pública es el pilar de la democracia. Sin un sistema fuerte no comprometes a la ciudadanía. La tecnología tiene el potencial para reconstruir el sistema educativo que, a su vez, liderará la refundación de la política.

P. ¿Cómo afecta a los partidos?

R. Estamos en el renacimiento de las redes sociales. Éstas siempre han existido, pero ahora son virtuales. Permiten al individuo encontrarse con multitud de gente que piensa como él. El sistema político del siglo pasado era vertical y se basaba en la retransmisión televisiva. Hoy entramos en una era en la que la gente no se identifica por la agenda política, sino por los temas.

P. ¿Qué quiere decir?

R. Tú puedes ser una persona de ideología conservadora y creer en el derecho de la mujer a decidir sobre el aborto. En este caso no tienes cabida en el partido Republicano, porque lo considera ilegal. ¿Qué haces? Eliges en función de tus preocupaciones.

P. ¿Qué más cambia?

R. Ahora, el poder de la comunicación está en manos del votante. Es un gran reto para partidos y candidatos. No les queda otra que reinventarse. (...)

P. ¿Cuándo se lo tomaron en serio?

R. Cuando el senador republicano mejor colocado para las presidenciales de 2008, George Allen, perdió por culpa de Internet. En 2006 Allen tildó a un joven que le grababa en vídeo de "macaco". Ese vídeo se vio miles de veces. Ya existía YouTube y las redes sociales. Fue el primer impacto directo del poder de la Red. Sin ese incidente, la carrera presidencial habría sido entre Obama y Allen. En 2008 se aceleró. Hoy nadie lo puede ignorar, pero los políticos ya han llegado tarde.

P. ¿Cree que el poder de la tecnología cambiará el mundo?

R. Nunca en la historia de la humanidad habíamos visto a 4.000 millones de personas conectadas por el móvil. Sólo estamos al principio de comprender qué implica la democratización de la sociedad por efecto de las comunicaciones. En el año 2008 la gente vio 1.500 millones de vídeos sobre

Obama y McCain en YouTube. Sólo uno de cada 10 era propaganda política. Las maquinarias de los partidos habían perdido el control. Pero aun así, estamos en un estadio muy inicial.

P. Si el control está en nuestras manos, ¿será más fácil evitar corruptelas?

R. Cuantos más ojos observen, mejor. Más transparencia. El político del futuro no tendrá éxito por el dinero o amigos que tengan en su organización, sino por su red de contactos. Es la diferencia entre la economía de la abundancia y de la escasez.

P. ¿A qué se refiere?

R. Tu periódico vive en la economía de la escasez. Tienen mucha información, pero tiempo y espacio limitado. Tú misma condensarás esta entrevista. Internet, al contrario, es la economía de la abundancia. En el ámbito político, el alcalde de Barcelona debía obtener dinero para pagar a gente que le localizara los desperfectos del mobiliario urbano.

Con la Red, puede pedir a sus vecinos que se los envíen online. Todos juntos sabemos mucho más que un individuo o institución. Las herramientas tecnológicas nos están enseñando a tomar ventaja del conocimiento colectivo. Ahí está el potencial para construir una sociedad mejor, pero no es instantáneo ni perfecto." (El País, Ciberpaís, 12/11/2009, p. 3)

13/4/09

Moldavia espera con temor un mitin convocado por la Red

"Un mitin, convocado anónimamente por Internet para el viernes en la capital de Moldavia, tiene atemorizados tanto a los círculos gubernamentales como de la oposición, que han exhortado a evitar la violencia. La cita para salir a la calle a las 10 de la mañana ha circulado profusamente a través de las redes sociales (Twitter y Facebook) y consiste en un llamamiento a la Gran Revolución.

"Abajo los comunistas. Por un futuro mejor. Transmite este mensaje a tus familiares y conocidos. Vamos hermanos. Llega la hora", reza el mensaje, y, en espera del evento, Chisinau es un hervidero de rumores sobre las responsabilidades y consecuencias de los violentos sucesos del martes que culminaron con decenas de heridos, 200 detenciones, el saqueo de la Presidencia y el incendio del Parlamento." (El País, ed. Galicia, Internacional, 10/04/2009, p. 8)

8/1/09

"Computizar" la democracia en Estados Unidos

"El 21 de enero del 2009 Barack Obama llegará a la Casa Blanca precedido por un enorme interrogante (por lo menos en las esferas que se interesan en las relaciones entre tecnología y política). ¿Trasladará a su manera de gobernar la experiencia, actitudes y herramientas que le han permitido ganar las elecciones? (...)

La esperanza, descansa sobre una convicción resumida por la analista Esther Dyson: "De la misma manera que la Red ha creado nuevos modelos de negocio, puede alentar nuevos modelos de gobernancia". El reto, según el republicano Newt Gingrich, consiste en "sustituir la pluma de ganso de los fundadores con un ratón".

Autor del libro La riqueza de las redes Yochai Benkler estima que dos puntos emergen de la experiencia acumulada en la economía de la información en red. "Primero la gente puede, con un nivel de esfuerzo relativamente moderado, reunirse para actuar de manera eficiente sobre problemas que no podían enfrentar en el pasado. Segundo, puede trabajar junta de manera cooperativa y lo hace, sin necesidad de mercados ni de jerarquías u otros gobiernos para organizarlos. La colaboración a gran escala entre poblaciones dispersas es manejable, sustentable y efectiva". El libro tiene el revelador título en inglés de Rebooting America - Ideas for redesigning American Democracy for the Internet Age (Reiniciando América. Ideas para volver a diseñar la democracia americana en la era de Internet y se puede descargar gratuitamente en rebooting.personaldemocracy.com. (...)

Todos están convencidos de que las bases de la democracia americana, concebida antes del tren, del teléfono, y de Internet deben y pueden ser revisadas, que la democracia 2.0 permite darle más fuerza al planteamiento de los Padres Fundadores y hasta desarrollarlo.

Algunas ideas provienen directamente de conceptos de moda como la sabiduría de las muchedumbres. Para Julie Barko Germany, por ejemplo: "La sabiduría de muchos (informados) puede gobernar tan bien como una élite reducida".

Danah Boyd, conocida por sus trabajos sobre el uso de las redes sociales por los jóvenes, alerta sobre los riesgos del techno-determinismo: creer que la estructura tecnológica determina la práctica social. Y recomienda, en vez de dejarse llevar por la creencia de que las redes sociales son "una panacea", concentrar la tensión sobre las causas de la alienación y la desilusión que impide que la gente participe en la vida cívica común.

Es poco probable que el próximo presidente apoye que la democracia sería mejor "sin representantes", pero tampoco puede ignorar la advertencia de los editores de este apasionante trabajo según quienes un retorno a las prácticas tradicionales tras la toma de posesión de Barack Obama constituiría "una enorme oportunidad perdida para el nuevo presidente y los estadounidenses". (FRANCIS PISANI: "Computizar" la democracia en Estados Unidos. El País, Ciberpaís, 11/12/2008, p. 2)