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3/6/20

Trenes de hidrógeno para combatir la contaminación

"El transporte es uno de los sectores clave de emisiones contaminantes, y los promotores de los trenes de hidrógeno Coradia iLint (desarrollados por el fabricante francés Alstom) aseguran que este tipo de combustible será una alternativa verde y eficiente. 

En Alemania acaba de completarse el año y medio de pruebas de dos convoyes de pasajeros dotados de una pila que transforma el hidrógeno y el oxígeno en electricidad. Tienen 1.000 kilómetros de autonomía (el equivalente a un diésel de tamaño similar) y alcanzan 140 kilómetros por hora.

El proceso para conseguir este ‘combustible’ pasa por una planta de hidrólisis. Allí se separan las moléculas de hidrógeno de las de oxígeno a partir de electricidad. “Se llama hidrógeno verde, es decir, se extrae directamente en estas plantas. Si se extrajera de gas natural se llamaría hidrógeno reformado y no sería un proceso tan limpio”, explica Jaime Borrell, director de desarrollo de negocio de Alstom España. 

Después, el hidrógeno a presión entra en los tanques de la locomotora por una toma y hace la operación inversa que en la planta de hidrólisis para funcionar. “Mezcla partículas de hidrógeno con oxígeno de la atmósfera”, señala Borrell.

Los trenes tardan en recargarse unos 10 minutos, y la pila donde se produce la mezcla dura de 10 a 12 años. “No se gasta como una batería de una cámara de fotos o un móvil porque consumimos el propio combustible de hidrógeno y la pila no se daña”, añade Borrell. El proyecto, que se está llevando a cabo en Baja Sajonia (Alemania) culminará con la incorporación de 14 trenes propulsados por hidrógeno en 2022 que sustituirán las actuales locomotoras de diésel.

Los trenes eléctricos, igual que los de hidrógeno, generan una baja huella de carbono, pero necesitan una gran red de almacenamiento y cableado para funcionar. Hay que enviar al tren la energía que se crea en las centrales eléctricas. Se transporta a través de cables de alta tensión a las subestaciones, es decir, instalaciones que bajan la tensión de la energía y la redistribuyen a otros subcables hasta llegar a la catenaria (el tendido de cables situados de forma longitudinal sobre la vía y soportado por postes).

Sin embargo, estos trenes no son los sustitutos de los eléctricos. Sirven para reemplazar a los que funcionan con diésel o carbón (quedan pocos de estos últimos, pero son altamente contaminantes). “Para convertir un tren convencional al eléctrico se requiere una alta inversión en infraestructura. Cambios en toda la vía, instalación de catenarias y material rodante, y las administraciones públicas no están dispuestas por lo genera a dar el paso”, afirma Eduard Álvarez, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Y por ello, “estos trenes son una alternativa sostenible cuando no se quiere transformar toda la línea”, añade Álvarez.

La gran diferencia con los ferrocarriles convencionales es la pila de hidrógeno que, además de emitir únicamente vapor de agua a la atmósfera, permite un cambio o innovación de la locomotora con costes de sustitución muy bajos. “Compras otra con este sistema cuando se rompe la de diésel o carbón y ya está. La gran ventaja es que se podrían instalar en cualquier vía y solo habría un cambio en el sistema de propulsión mientras la locomotora sea de ancho ibérico o internacional”, añade el profesor Álvarez.

No solo se están buscando soluciones sostenibles en el transporte ferroviario. A finales de mayo despegó una avioneta eléctrica que puede transportar hasta nueve pasajeros. La aeronave alcanza una velocidad de crucero de 183 kilómetros por hora y puede recorrer hasta 160 kilómetros. El Cessna 208B Gran Caravan despegó el 28 de mayo, sobrevoló durante 30 minutos el Lago Moses (Washington, EE UU) y aterrizó en el aeropuerto Grant County. El avión comenzará a dar servicio comercial a finales de 2021 según la empresa fabricante."                  (Brlén Juárez, Retina, El País, 01/06/20)

23/4/20

Corales biónicos impresos en 3D producen densas poblaciones de algas microscópicas que pueden salvar a los arrecifes de coral, devastados por el cambio climático.

"Investigadores de la Universidad de Cambridge y de la Universidad de California en San Diego han desarrollado estructuras inspiradas en corales, impresas en 3D, que son capaces de producir densas poblaciones de algas microscópicas.

Los resultados de este trabajo, publicados en la revista Nature Communications, abren la puerta a nuevos materiales bioinspirados y a sus aplicaciones para la conservación de los corales.


En el océano, los corales y las algas tienen una intrincada relación simbiótica.

El coral proporciona un huésped para las algas, mientras que las algas producen azúcares para el coral a través de la fotosíntesis.


Esta relación es responsable de uno de los ecosistemas más diversos y productivos de la Tierra, el arrecife de coral, también conocido como “selva del mar”, que está siendo devastado por el cambio climático.


Incubadoras de algas

Los investigadores imprimieron en 3D estructuras de coral y las usaron como incubadoras para el crecimiento de algas.

Probaron varios tipos de microalgas y descubrieron que las tasas de crecimiento eran 100 veces más altas que en los medios de crecimiento líquidos estándar.


Para crear las intrincadas estructuras de los corales naturales, los investigadores utilizaron una técnica rápida de bioimpresión en 3D, capaz de reproducir estructuras detalladas que imitan los diseños complejos y las funciones de los tejidos vivos.


Este método puede imprimir estructuras con una resolución de escala micrométrica en solo unos minutos.


Esto es crítico para replicar estructuras con células vivas, explica uno de los autores, Shaochen Chen, en un comunicado.


"La mayoría de estas células morirían si tuviéramos que usar procesos tradicionales basados ​​en extrusión o inyección de tinta porque estos métodos toman horas. Sería como mantener un pez fuera del agua; las células con las que trabajamos no sobrevivirán si se mantienen fuera de sus medios de cultivo. Nuestro proceso es de alto rendimiento y ofrece velocidades de impresión realmente rápidas, por lo que es compatible con células humanas, células animales e incluso células de algas en este caso", añade Chen.


Alta eficiencia

Las estructuras inspiradas en los corales fueron altamente eficientes para redistribuir la luz, al igual que los corales naturales.

Solo se utilizaron materiales biocompatibles para fabricar los corales biónicos impresos en 3D, destacan los investigadores.


"Desarrollamos un tejido y esqueleto de coral artificial con una combinación de geles poliméricos e hidrogeles dopados con nanomateriales de celulosa para imitar las propiedades ópticas de los corales vivos", especifica la también autora Silvia Vignolini.

Y añade: "la celulosa es un biopolímero abundante; es excelente para dispersar la luz y la usamos para optimizar el suministro de luz a las algas fotosintéticas". 

 Análogo óptico

El equipo utilizó un análogo óptico de ultrasonido, llamado tomografía de coherencia óptica, para escanear corales vivos y utilizar los modelos para sus diseños impresos en 3D.

La bioimpresora 3D utiliza luz para imprimir estructuras de microescala de coral en segundos.

El coral impreso copia las estructuras de coral natural y las propiedades de captación de luz, creando un microambiente artificial huésped para las microalgas vivas.

Sistema modelo

"Al copiar el microhábitat huésped, también podemos usar nuestros corales bioimpresos en 3D como un sistema modelo para la simbiosis de algas coralinas, que se necesita con urgencia para comprender el colapso de la simbiosis durante el declive de los arrecifes de coral", añade Wangpraseurt.

"Hay muchas aplicaciones diferentes para nuestra nueva tecnología. Esperamos que nuestra técnica sea escalable para que pueda tener un impacto real en el biosector de algas y, en última instancia, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, que son responsables de la muerte de los arrecifes de coral", concluye."                  (Tendencias tecnológicas, 16/04/20)

18/6/14

Estados Unidos podría reducir sus emisiones de efecto invernadero en un 40% gastando sólo un 0,2% del PIB

"(...)  La reciente propuesta del presidente de reducir la contaminación provocada por el carbono de las centrales eléctricas no basta por sí misma para salvar el planeta, y, al igual que la reforma sanitaria, podría no llevarse a cabo si un número suficiente de magistrados del Tribunal Supremo decidiese que sus lealtades partidistas están por encima de la ley y la política sensata. 

Pero si el plan entra en vigor, podría tener repercusiones enormes. Se podría reanudar la diplomacia del clima, y, si se llega a aplicar algo parecido a la limitación y el comercio de derechos de emisiones, se comprobaría que es mucho más barato de lo que los agoreros aseguran, lo cual debilitaría los argumentos de los anti-ecologistas en la misma medida que el éxito de la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible ha debilitado los de los enemigos de la cobertura sanitaria universal.

Así que realmente es alentador. Solo espero que el presidente se mantenga en sus trece. Y la buena noticia es que empiezo a creer que lo hará.

La Cámara de Comercio de Estados Unidos lanzó recientemente su ataque preventivo contra la normativa del Gobierno de Obama sobre las centrales eléctricas. Lo que la Cámara quería era mostrar que el impacto económico de la normativa sería devastador. Y yo estaba deseando ver cómo había maquillado los números.

Pero mientras llegaba la diatriba, ocurrió algo curioso. Evidentemente, la cámara decidió que quería preservar su credibilidad, así que subcontrató el análisis. Y aunque intentó tergiversar los resultados, lo que descubrió en realidad fue que unas medidas drásticas sobre los gases de efecto invernadero tendrían un coste económico sorprendentemente bajo.

El pretendidamente terrorífico titular de la cámara era que la normativa costaría a la economía estadounidense 50.200 millones anuales en dólares constantes de aquí a 2030. El cálculo corresponde a un plan para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40% con respecto a sus niveles de 2005, o sea, son medidas de verdad.

¿Es mucho 50.000 millones de dólares? Según las previsiones a largo plazo de la Oficina de Presupuestos del Congreso, el Producto Interior Bruto real anual para el período 2014-2030 será, por término medio, de 21,5 billones de dólares. Es decir, la Cámara nos está diciendo que podemos conseguir reducir significativamente los gases de efecto invernadero por un 0,2% del PIB. ¡Qué barato!

Es verdad que la cámara también dice que la normativa costaría 224.000 puestos de trabajo de media al año. Eso es un mal planteamiento económico. 

En Estados Unidos, el empleo está determinado por la interacción entre la política macroeconómica y la relación subyacente entre inflación y desempleo, y no hay ninguna buena razón para pensar que la protección del medio ambiente pueda reducir el número de puestos de trabajo (a diferencia de los salarios reales).

Pero incluso a simple vista, esta es también una cantidad pequeña en un país con 140 millones de trabajadores.

Por eso yo me estaba preparando para arremeter duramente contra el mal planteamiento económico de la Cámara, pero lo que esta ha mostrado en realidad ha mostrado es que, aunque haya pagado por el estudio, la economía de la protección del clima por lo visto es muy sencilla."                 (Paul Krugman, El País, 13/06/2014)

27/3/14

España y el resto del sur se llevan la peor parte con el cambio climático

"¿Qué sucedería en Europa si hoy fuese 26 de marzo de 2080 y no se hubiera hecho nada para evitar el cambio climático? Esa ha sido la pregunta que la Unión Europea le ha hecho al Centro Común de Investigación (JRC), un organismo de la Comisión Europea formado en su mayor parte por científicos que elaboran estudios para que los políticos tomen decisiones basadas en la ciencia.

 Por supuesto es imposible acertar con la respuesta a esa pregunta, pero se pude apuntar una proyección razonable hecha gracias a años acumulados de datos y potentes ordenadores. Los principales resultados del estudio, que se presentará en unos días, pintan una película apocalíptica. 

En 2080 mueren 100.000 personas más al año por causas relacionadas con el cambio climático, el doble que en la actualidad. Muchos fallecen por las olas de calor, pero también por dolencias asociadas al aumento de las temperaturas, riadas, tormentas o enfermedades relacionadas con agua no purificada o intoxicaciones alimentarias.

 La producción agrícola ha caído un 10%, las sequías se han multiplicado por siete y afectan a 144 millones de personas cada año y hay dos veces más riadas que en la década actual. Lo peor de este escenario se vive en España y el resto de países del sur de Europa: Portugal, Italia, Grecia, Chipre, Bulgaria. Aquí los incendios forestales ya arrasan el doble de terreno cada año, la demanda de energía es creciente por las altas temperaturas y la industria del turismo ha perdido 7.500 millones de euros de ingresos. 

En total, los costes del cambio climático en la UE ascienden a 190.000 millones de euros y España y el resto del sur se llevan la peor parte: más de 74.000 millones de euros en daños relacionados con el calentamiento, más que cualquier otra región de la UE analizada en el estudio.

“Hay una clara concentración de los daños en el sur de Europa, donde el impacto del calentamiento será unas 20 veces mayor que en el resto de zonas”, explicaba ayer a Materia Juan Carlos Císcar, un economista del JRC que ha coordinado este estudio encargado por la UE. 

El trabajo corresponde a la segunda fase de un gran estudio sobre los impactos del calentamiento en Europa llamado Peseta. Los primeros resultados de esta fase, Peseta II, fueron presentados ayer en el Instituto de Prospectiva Tecnológica, uno de los siete centros del JRC. El estudio completo, de más de 200 páginas, será publicado por la Comisión Europea en los próximos días, según fuentes comunitarias.  (...)

El estudio sobre el cambio climático es uno de los más complejos realizados por el IPTS. En él han participado 40 investigadores de varios centros durante 2 años. El estudio ha calculado qué sucedería en la Unión en dos escenarios diferentes. Uno, no hacer nada y dejar que el calentamiento global siga su curso sin medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. 

Esto conllevaría una subida media de las temperaturas de 3,5 grados en 2100. El otro supone tomar decisiones “ambiciosas” para reducir las emisiones y que estas queden a cero en la década de 2050. En este escenario las temperaturas medias suben dos grados.

 Para dibujar el futuro de Europa en ambos escenarios primero se aplica un gran modelo informático que reproduce la evolución del clima en base a los dos escenarios, y después otros que hacen los mismo por sectores: agricultura, costas, inundaciones, turismo…

Una de las conclusiones principales es que los daños del peor escenario pueden reducirse con medidas dirigidas a la adaptación, explica Císcar. Por ejemplo, el coste total del calentamiento puede reducirse hasta los 130.000 millones de euros. 

El mayor impacto del cambio climático será en la salud, costes sanitarios y muertes por el calentamiento, y en este campo, estar en el escenario de los dos grados puede salvar 20.000 vidas, según explicó Císcar durante la presentación. “El trabajo pone de manifiesto en qué regiones y sectores hay que priorizar la adaptación”, detalló.

Lo peor viene cuando uno se pone en la piel de un político que tiene que usar estos datos para tomar decisiones. El propio trabajo predice que en más corto plazo el cambio climático traerá beneficios para algunos sectores analizados. Esto pasa, por ejemplo, con la agricultura en España y el resto del sur de la UE.

 En las décadas de 2020 y 2030, el calentamiento hará crecer la producción agrícola en estas regiones, admitió Císcar. Después, a medida que avance el tiempo y el cambio global, sos beneficios irán disminuyendo hasta ser totalmente contrarrestados por los impactos negativos. (...)

También hay un margen de error al alta. En 70 años la tecnología puede cambiar sustancialmente la producción agraria, la medicina y los tratamientos para las dolencias más relacionadas con el cambio climático y la producción de energías limpias. Todos esos factores quedan fuera de los modelos del estudio, reconoce Císcar, lo que influye en que la foto final sea más incierta de lo que debería."        (Nuño Domínguez, EsMateria, en Rebelión, 27/03/2014)

28/11/13

Solo 90 compañías causaron dos tercios de las emisiones de calentamiento global producidas por el hombre. Y la mitad fueron causadas en las últimos 25 años

"La crisis del clima del Siglo XXI, ha sido causada en gran parte por solo 90 compañías, que entre ellas produjeron cerca de dos tercios de las emisiones de gases invernadero generadas desde el comienzo de la era industrial, muestra nueva investigación. 

Las compañías varían desde firmas de propiedad de inversionistas –nombres muy conocidos como Chevron, Exxon y BP– hasta firmas de propiedad estatal y bajo dirección gubernamental. 

El análisis, publicado por la revista Climatic Change, y bien acogido por el ex vicepresidente Al Gore como un “paso crucial hacia adelante” estableció que la vasta mayoría de las firmas estaban en el negocio de producir petróleo, gas o carbón. 

“Hay miles de productores de petróleo, gas y carbón en el mundo”, dijo el climatólogo y autor Richard Heede en el Climate Accountability Institute en Colorado. “Pero los que toman las decisiones, los directores ejecutivos, o los ministros de carbón y petróleo si uno lo limitara a solo una persona, podrían ser transportados en un autobús Greyhound o dos”. 

La mitad de las emisiones consideradas fueron producidas solo en los últimos 25 años – mucho más allá de la fecha en la que gobiernos y corporaciones se percataron de que las crecientes emisiones de gases invernadero de la quema de carbón y petróleo estaban causando un peligroso cambio del clima. 

Muchas de las mismas compañías también poseen sustanciales reservas de combustibles fósiles que –si son quemadas– ponen al mundo ante un riesgo cada vez mayor de un peligroso cambio climático. 

Los expertos en el cambio climático dijeron que el conjunto de datos es el más ambicioso esfuerzo hecho hasta la fecha por responsabilizar a productores individuales de carbono, en lugar de los gobiernos. (...)
 
Entre ellos, las 90 compañías en la lista de máximos emisores produjeron un 63% de las emisiones cumulativas globales de dióxido de carbono industrial y de metano entre 1751 y 2010, ascendiendo a unas 914 gigatoneladas de emisiones de CO2, según la investigación. Todas, con la excepción de siete de las 90 son compañías energéticas que producen petróleo, gas y carbón. Las siete restantes son fabricantes de cemento. 

La lista de 90 compañías incluye a 50 firmas de propiedad de inversionistas – sobre todo compañías petroleras con nombres ampliamente reconocidos como Chevron, Exxon, BP, y Royal Dutch Shell y productores de carbón como British Coal Corp, Peabody Energy y BHP Billiton. 

Unas 31 de las compañías que componen la lista son compañías de propiedad estatal como Saudi Aramco de Arabia Saudí, Gazprom de Rusia y Statoil de Noruega.
Nueve son industrias dirigidas por gobiernos, que producen sobre todo carbón en países como China, la antigua Unión Soviética, Corea del Norte y Polonia, la anfitriona de las conversaciones de esta semana.(...)

 Michael Mann, el climatólogo, dijo que espera que la lista conduzca a mayor escrutinio del uso de las compañías del petróleo y el carbón de sus reservas restantes. “Lo que pienso que sería un cambio radical en este caso es el potencial para una identificación clara de las fuentes de futuras emisiones”, dijo. “Aumenta la rendición de cuentas por la quema de combustibles fósiles. No se puede quemar combustibles fósiles sin que el resto del mundo lo sepa.” 

Otros se mostraron menos optimistas de que llevar las cuentas de manera más exhaustiva de las fuentes de emisiones de gases invernadero facilitaría el logro de la reducción de emisiones requerida para evitar un catastrófico cambio climático. 

John Ashton, quien sirvió como negociador jefe del cambio climático del Reino Unido durante seis años, sugirió que los resultados reafirman el papel central en la economía de las entidades productoras de combustibles fósiles. 

“El desafío que enfrentamos es pasar en el espacio de no mucho más que una generación de un sistema de energía intensivo en carbono a un sistema energético neutral en carbono. Si no lo hacemos no tendremos ninguna probabilidad de mantener el cambio climático dentro del umbral de los 2C,” dijo Ashton. 

“Al destacar la manera en la cual una cantidad relativamente pequeña de grandes compañías se encuentran al centro del actual modelo de crecimiento intensivo en carbono, este informe destaca ese desafío fundamental”. (...)

Las operaciones de las compañías cubren el globo, con sedes de las compañías en 43 países diferentes. “Esas entidades extraen recursos de cada provincia con petróleo, gas natural y carbón en el mundo, y procesan los combustibles para obtener productos comercializables que son vendidos a consumidores en cada nación de la Tierra”, escribe Heede en el documento.  (...)

Según el cálculo de Heede, las compañías petroleras y productoras carbón dirigidas por el gobierno en la antigua Unión Soviética produjeron más emisiones de gas invernadero que ninguna otra entidad – algo menos de un 8,9% del total producido con el transcurrir del tiempo. China llega cerca, en segundo lugar, con sus entidades dirigidas por el gobierno que representan un 8,6% de las emisiones totales del globo. 

ChevronTexaco fue el principal emisor entre las compañías de propiedad de inversionistas, causando un 3,5% de las emisiones de gas invernadero hasta la fecha, y Exxon está bastante cerca con 3,2%. En tercer lugar, BP causó un 2,5% de las emisiones globales hasta la fecha. (...)"                     (Suzanne Goldenberg ,The Guardian, Rebelión, 26/11/2013)

20/4/10

¡Al sabroso CO2!



"El mar de invernaderos de Almería es el lugar perfecto para usar el CO2. Con 26.500 hectáreas bajo plástico, las necesidades de CO2 son potencialmente enormes. El dióxido de carbono inyectado en los invernaderos aumenta el rendimiento de los cultivos. Y no sólo eso. La existencia de un sector altamente tecnificado (la campaña 2008-2009 generó una producción por valor de 1.321 millones euros, el 56% exportado) hace que los agricultores, empresarios en todos los sentidos, no teman a la innovación.

Por eso la consultora especializada Besel estudió para Endesa, en un proyecto financiado por el Gobierno, cómo usar allí el CO2 que emite la central térmica de carbón de Carboneras, a unos 100 kilómetros de El Ejido. "Cuando les contamos a los agricultores las ventajas del CO2, al principio les sonaba a ciencia-ficción", recuerda Carlos Reparaz, director del Departamento de Medio Ambiente de Besel, en la sede de la empresa a las afueras de Madrid. Desde la ventana se ve la inusual estampa de un rebaño de ovejas pastando. Pero cuando las ventajas llegaron a todos los rincones, los dueños de los invernaderos quisieron que les construyeran un tubo desde la chimenea de Carboneras, algo que resultó demasiado caro.

En realidad, el concepto es tan simple que basta con regresar a la biología escolar. Las plantas toman dióxido de carbono del aire y, tras realizar la fotosíntesis, devuelven oxígeno. Los animales, justo lo contrario. Así, el CO2, que en la atmósfera retiene parte del calor que emite la Tierra y calienta el planeta, puede servir para alimentar plantas y algas y acelerar su crecimiento.

Manuel Tallón, técnico de la empresa Hortichuelas, conoce de primera mano las ventajas del gas. "Si se quiere dar utilidad al CO2, este es un buen lugar. Es bueno para el campo porque muchas veces en los invernaderos la falta de CO2 es lo que limita el crecimiento", explica en El Toyo (Almería), donde la empresa para la que trabaja tiene uno de los invernaderos más tecnificados de España. Un tanque de propano sirve para calentar el invernadero las noches en que la temperatura baja por debajo de los 10 grados centígrados. Otro tanque de CO2 líquido libera el gas durante el día para favorecer la fotosíntesis.

Cuando se le pregunta a Tallón si tanta tecnología afecta al sabor de los tomates, él no lo duda. "Tome uno. No hay ni que lavarlo, porque usamos muy pocos fitosanitarios. Yo me los como así". En efecto, el tomate cherry, que crece en unos dos meses y que irá directamente a la exportación, está dulce. Unas cajas de cartón repartidas por todo el invernadero contienen los abejorros que polinizan el fruto.

Un ordenador controla todos los parámetros: temperatura interior y exterior, humedad, concentración de dióxido... Si hay demasiada humedad, el ordenador abre las ventanas cenitales para airearlo y paraliza la inyección de CO2 para que no se pierda.

"En la calle, la concentración de CO2 es de unas 370 partes por millón, pero en un invernadero cerrado puede bajar hasta las 100", explica Juan Carlos López, investigador de la estación de las Palmerillas, un centro de la Fundación Cajamar junto al océano de plásticos de El Ejido para desarrollar tecnología aplicable a los invernaderos. Después de todo el día de crecimiento, si no se abre el invernadero, la falta de CO2 llega a limitar el crecimiento de las plantas. Si se abre el invernadero para que vuelva a entrar, se pierde temperatura, algo que tampoco es bueno.

El invernadero que muestra Tallón no retira CO2 de la atmósfera, simplemente lo compra de una empresa y lo inyecta cuando hace falta para que la concentración de dióxido en el interior sea la adecuada. Pero demuestra que hay un mercado.

Por eso los investigadores le dieron una vuelta de tuerca al sistema. Entre los 32 invernaderos con distintos proyectos de investigación de la fundación, López señala el proyecto desarrollado junto a Besel. Los tallos y hojas, restos de los invernaderos, se desecan y se convierten en biomasa. Forman una especie de pildoritas marrones que se queman en una caldera. No falta materia prima porque en Almería se producen al año 1,7 millones de toneladas de residuos vegetales.

Esa caldera calienta el invernadero por la noche y en un tanque separa el CO 2 y lo vierte a un depósito de 8.000 litros. Por el día lo inyecta. Este sistema sí que cuadra el círculo y retira CO2 de la atmósfera. "Realmente así sí quitamos CO2 del aire", resume López.

En cada metro cuadrado de invernadero se pueden inyectar al año entre cinco y ocho kilos de CO2, de los cuales un 70% lo absorben las plantas y el resto se pierde. "El sistema mejora la cantidad, pero sobre todo la calidad del producto", explica el investigador paseando entre los distintos proyectos de la estación experimental. La tecnología es amplia: desde nuevos suelos que absorban más calor a invernaderos más altos.

"La inyección de calor y CO2 aumenta la producción alrededor de un 40%", añade López, aunque varía con el año. Si la temporada es fría, la diferencia es mayor porque se nota más el efecto de la calefacción. Además, el fruto madura antes, lo que da ventaja a este tipo de invernaderos frente al resto de productores. Según los cálculos del proyecto de investigación, el gasto en biomasa de este sistema es de 1.990 euros por hectárea, pero en propano sería de 6.900 y 7.200 para el caso del gasóleo. Reparaz insiste en que "no es un sistema de captura, sino de aprovechamiento de CO2". Es decir, que las cantidades retiradas no son comparables a las que se pueden obtener con el secuestro y almacenamiento geológico subterráneo de CO2, el gran esfuerzo de la industria y las autoridades." (El País, ed. Galicia, Vida y artes, 05/04/2010, p. 26)

16/1/09

Árboles artificiales comedores de CO2

"Tenemos que comenzar a buscar formas de quitar el CO2 de la atmósfera".

-¿De la atmósfera o de la planta térmica que emite ese CO2?

-De la planta sí, pero también de la atmósfera o no haremos nada porque no llegamos a los coches. Mire, España y algún otro país podrá reducir el uso de combustibles fósiles, pero los países como China no, y no podemos pedírselo. Así que necesitaremos árboles artificiales que quiten CO2 de la atmósfera. En mi universidad, Klaus Lackner ha desarrollado ya ese dispositivo metálico que atrapa el CO2. Son mil veces más potentes que los árboles naturales al absorber CO2 y estoy convencido de que en próximas ediciones ganará este premio que hoy me han otorgado a mí.

Cada uno de esos árboles puede absorber el dióxido de carbono que emiten 15.000 coches, según su diseñador. "Klaus ha gastado seis millones de dólares en esa investigación, ¡pero eso es lo mismo que gana un jugador de béisbol!", se desgañita Broecker." (WILLIAM BROECKER: "Necesitamos árboles artificiales que quiten CO2 de la atmósfera". El País, ed. Galicia, Sociedad, 14/01/2009, p. 28)

22/1/08

Torres solares, con kilowatio baratito, instaladas en los desiertos, industrializándolos, podrían acabar con la pobreza ¿Y con el cambio climático?

“… promover proyectos de ingeniería con objetivos de desarrollo. Con ese espíritu defenderá hoy, en el discurso que pronunciará en el Teatro Real, su solución para lo que para lo que considera los dos problemas más urgentes de nuestro tiempo: la pobreza del Tercer Mundo y el cambio climático. "Ambos dependen de la energía y se pueden resolver con una energía limpia, inexhaustible y sostenible". Y ofrece una respuesta: un tipo de torre solar diseñado por Schlaich cuyo prototipo se construyó en la década de los ochenta en Manzanares.

El ingeniero quiere construir una nueva planta -mejorada- en terrenos cedidos por el Ayuntamiento de la localidad madrileña de Fuente del Fresno, un proyecto en el que participarán otros socios. "Es una planta muy rentable cuyo coste por kilovatio es la mitad que con otras tecnologías solares", asegura Schlaich. Su objetivo es que esas torres se construyan en pleno desierto y, ¿por qué no?, el mundo desarrollado podría acabar importando energía barata de países como Mali, hoy uno de los más pobres del mundo."La pobreza y el cambio climático se pueden resolver con energía limpia" (JÖRG SCHLAICH (Ingeniero, Premio José Entrecanales Ibarra): "Me asusta la competición por construir el rascacielos más alto". El País, ed. Galicia, Cultura, 16/01/2008, pp. 57)

21/1/08

La estrategia energética europea para combatir el cambio climático sin renunciar a los coches de gran cilindrada No va a poder ser

“En marzo de 2007 el Consejo Europeo definió una estrategia energética cuya finalidad es la seguridad de suministro, la preservación de la competitividad de las economías europeas y una contribución eficaz a la lucha contra el cambio climático. (…)

Así, si se quiere disminuir la dependencia energética exterior hay que sustituir petróleo y gas por renovables y energía nuclear. El carbón, que es abundante y está bien repartido, es el combustible más contaminante, por lo que sería imprescindible utilizarlo de forma limpia, esto es, capturando el dióxido de carbono antes de que sea emitido a la atmósfera y guardándolo en algún lugar seguro. (…)

Así, si se quiere disminuir la dependencia energética exterior hay que sustituir petróleo y gas por renovables y energía nuclear. El carbón, que es abundante y está bien repartido, es el combustible más contaminante, por lo que sería imprescindible utilizarlo de forma limpia, esto es, capturando el dióxido de carbono antes de que sea emitido a la atmósfera y guardándolo en algún lugar seguro. De la formidable escala del problema, 28.000 millones de toneladas de CO2 vertidas anualmente en el mundo, se sigue la dificultad de conseguir retener en condiciones de estanqueidad una fracción significativa del mismo. No es una tarea que se resolverá en los plazos de los que estamos hablando, (…)

…las energías renovables tienen dos inconvenientes, su alto precio y la intermitencia. El precio está relacionado con escasa concentración de las energías del Sol y el viento, así como a encontrarse su desarrollo tecnológico en una fase incipiente. (…)

En cualquier caso siempre será aconsejable disponer de fuentes que aseguren una producción continua en cualquier circunstancia.

Queda la energía nuclear… Hoy se están construyendo dos plantas de Generación III en Finlandia y Francia (y otras 25 más en el resto del mundo) que tienen sistemas de seguridad muy fiables. (…)

Pero tienen inconvenientes, desde luego, y de importancia. El más grave es la generación de residuos radiactivos, especialmente los de alta actividad, que permanecen activos y en condiciones de contaminar durante decenas de miles de años. (…)

De hecho, las plantas de Generación IV, que todavía tardarán algunas décadas en ser comerciales, podrán utilizar parte de esos residuos como combustible. (…)

Jack Lovelock y otros científicos inspiradores del movimiento ecologista han expresado una posición favorable a su mantenimiento por considerar que el mayor peligro y el más global en la actualidad sería un cambio climático desencadenado por la utilización de los combustibles fósiles como fuente casi exclusiva de energía primaria.

El otro gran inconveniente es la proliferación del armamento nuclear. (…)

Queremos combatir el cambio climático sin renunciar a los coches de alta cilindrada, sin aceptar restricciones al uso del transporte privado y oponiéndonos a aumentos del precio de los combustibles que quizá estimularían un uso más cuidadoso. Queremos aumentar el peso de las renovables sin renunciar a la seguridad del suministro en todo momento, sin que aumente el precio de la electricidad y sin que afecten al paisaje. Y queremos que se nos garantice la disponibilidad de energía abundante, pero que las plantas de producción e incluso las líneas de transporte se instalen lejos de nosotros, lo que equivale a decir cerca de otros. Y todos estos deseos pueden resultar incompatibles.” (CAYETANO LÓPEZ: La encrucijada energética. El País, ed. Galicia, Opinión, 14/01/2008, pp. 33)

20/12/07

Hace falta una única Oficina del Agua, como en Australia, si los recursos van a menguar en un 30%

“…Y pocos lo entienden. La superposición sin orden ni concierto de la vieja política (agua subsidiada, ausencia de control, etcétera) con los nuevos conceptos de sostenibilidad propicia el tótum revolútum que nos preside, un laberinto del que va a ser difícil salir.

Y mientras se ignoran (no da votos) graves problemas. Ahí va un catálogo apresurado:

1. Política tarifaria inexistente.

2. Administración obsoleta.

3. Contaminación creciente.

4. Descontrol de los usos (el gasto se conoce ¡por estadísticas del INE!).

5. Descontrol de los recursos (un millón de pozos ilegales).

6. Perversos procesos de privatización.

7. Por la falta de políticas de ordenación del territorio, competencia entre usos urbano y agrícola.

8. Defectuoso mantenimiento de infraestructuras.

9. Guerras entre cuencas.

10. Recursos convencionales (ríos y acuíferos) exhaustos.

11. Trasvases con fecha de caducidad y concesiones que superan la aportación natural del río.

(…)Y así antes que disgregar competencias, habría que agregarlas. Como en Australia, también país de hidrología semiárida. Sabedores de que un único timón propicia navegar con rumbo firme y certero acaban de concentrar las responsabilidades en una Oficina del Agua. Y después, para poder hacer lo que se debe hacer, educar al ciudadano. Conviene repetirlo porque hay mucho en juego. Sobre todo si se cumple la predicción del estudio sobre cambio climático más completo hasta ahora realizado, y que en breve se presentará en París. Los recursos de las cuencas mediterráneas pueden menguar un 30%. Blindar un río no es, pues, un problema más dentro del complejo puzzle autonómico. Condiciona la pervivencia de las generaciones futuras y viola la Directiva Marco del Agua. Demasiado como para tratarlo sólo en clave política.” (ENRIQUE CABRERA: Laberinto hídrico. El País, Opinión, 07/01/2007, pp. 15.)

6/2/07

El informe Stern. Consecuencias económicas y remedios para el cambio climático

“… el informe Stern, elaborado por el economista británico Nicholas Stern, por encargo de Tony Blair. Es la primera vez que un Gobierno demanda un estudio sobre las consecuencias económicas y sociales del cambio climático a un economista, y no a un científico experto en el medio ambiente. El informe Stern da la medida de lo que el planeta se está jugando: se necesitaría invertir al menos un 1% del PIB mundial en la lucha contra el cambio climático para evitar que los costes globales y los riesgos del mismo equivalgan a una caída del 5% del PIB, que puede llegar a un 20% de ese PIB si continúan creciendo, en la misma progresión que ahora, los efectos más nocivos del calentamiento. Ello supondría una durísima recesión "a un nivel similar a los riesgos asociados a las grandes guerras y la Gran Depresión de la primera mitad del siglo XX".

Sir Nicholas Stern aporta una conclusión diáfana: "El cambio climático constituye el mayor fracaso del mercado jamás visto en el mundo, e interactúa con otras imperfecciones del mercado. Tienen que formularse tres elementos de política para una respuesta global efectiva. El primero es la fijación del precio del carbono, aplicada a través de impuestos, comercio de emisiones o regulación. El segundo se refiere a una política que apoye la innovación y el despliegue de tecnologías bajas en carbono. Y el tercero tiene que ver con medidas para eliminar las barreras de la eficiencia energética, y para informar, educar y persuadir a las personas acerca de lo que pueden hacer para responder al cambio climático". ( Joaquín Estefanía: La economía mundial del cambio climático; El País, Domingo, 07/01/07, pp. 13 )

Demasiao pa la ONU...