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25/2/13

Las plataformas ‘online’ ponen a disposición de las pymes 13 millones de autónomos



" Las plataformas online de autónomos forman una oficina mundial con 13 millones de profesionales independientes de unas 600 especialidades que trabajan por horas en casi todos los idiomas. El ahorro de esta contratación supera el 20% sobre la realizada a través de las tradicionales oficinas de trabajo temporal, y la cifra es mucho mayor al hablar de la inversión requerida para iniciar un proyecto, según los propios portales.

 Un sistema de recomendaciones de los usuarios garantiza la calidad de los profesionales, y varias de las plataformas intermedian en el pago para respaldar la seriedad del trabajo y la seguridad del cobro.

Las pequeñas empresas pueden ser las más beneficiadas de este nuevo mercado de profesionales especializados que pueden contratarse para trabajos muy concretos, incluso de horas.

“En las empresas no siempre hay profesionales especializados en todo. Recurrir a estas plataformas permite disponer de perfiles polivalentes en cualquier momento”, asegura Gunnar Berning, cofundador y responsable de Twago. (...)

La contratación online de autónomos se ha convertido en un sistema laboral flexible que ahorra tiempo y dinero. “Podemos ahorrar hasta la mitad de una inversión tradicional. Mejor es la posibilidad de iniciar un negocio evitando el montaje de rígidas estructuras que puedan quedar ociosas por caída de la demanda, y esto es muy valorado en tiempos de crisis”, puntualiza Berning.

 Otra ventaja es contar con una red internacional de profesionales que permite acceder a oportunidades de trabajo en sitios remotos. “Se puede encargar un estudio de mercado de un país situado en las antípodas a un consultor que viva allí y abra mercados”, apostilla.

Contratar autónomos por proyectos puede evitar un cierre empresarial. Las estadísticas oficiales indican un aumento constante en el número de empresarios sin asalariados o con trabajadores independientes, que en el último trimestre de 2012 fue del 5,07%. 

Es la única cifra positiva de ocupados. “Los empresarios pueden mantener una actividad de calidad, lanzar nuevos productos o abrir nuevos mercados basándose en nuestros autónomos especializados que trabajan de forma flexible”, añade Clive Pembridge.

Posibilidades que han disparado la actividad de estas plataformas en España, donde los gigantes internacionales, como Freelancer o Twago, han abierto oficina. Freelancer.com ha elevado el 73% la inversión en subcontratación online por parte de los negocios más pequeños, y un 48% más de nuevas inscripciones de empresarios en 2012, y el crecimiento se agudizará en este año.

 La alemana Twago llegó a finales de 2010, “vimos un empleo por cuenta propia del 18%, seis puntos porcentuales más alto que en Alemania, y que los jóvenes españoles tienen cada vez más ambición de trabajar con clientes internacionales. España es hoy, junto con Italia, nuestro mercado de mayor crecimiento fuera de Alemania”, dice Berning.

Hay casi una treintena de plataformas, la mayoría se manejan solo en inglés. La idea de tener una de habla hispana provocó el nacimiento de Nubelo. “Queremos ser la referencia en habla hispana para España y Latinoamérica, porque el idioma y la cultura son una barrera importante para trabajar. Internet no entiende de fronteras, pero sí de culturas”, asegura Francisco Font, cofundador y director de Nubelo, que hace pedagogía de este sistema: 

“Hace falta mucha metodología para hacer una oferta laboral, encontrar a los profesionales idóneos, contratar y trabajar online con éxito”, añade.

Contratar y trabajar a distancia no es cuestión de tamaño de empresa o de sector. Hay ofertas de todo tipo, la mayoría para trabajos que se pueden satisfacer online, como diseñador y programador de páginas web, que son las categorías más demandas en oDesk.com, Elance.com y Freelancer.com, los tres líderes mundiales.

 “Las pymes deben abrirse a Internet para aumentar sus ventas, y eso multiplica la demanda de expertos en posicionamiento en la Red, diseñadores gráficos, redactores de contenidos para web o desarrolladores de aplicaciones para móviles”, asegura Font.

Las microempresas españolas se reciclan a toda velocidad. Nubelo tiene 8.000 pymes registradas, y la mayoría no supera los 50 empleados. Un ejemplo de éxito es la clínica dental catalana Maxidex, que ha traducido su web al ruso y se está moviendo en las redes sociales profesionales y los blogs de aquel país para atraer clientes. Ha podido hacerlo subcontratando a profesionales rusos a distancia.

 “Colgamos demandas de todo tipo de pyme, desde hoteles rurales hasta empresas de textil. Yo mismo recibo clases de inglés de una freelancer que está en Argentina, a través de Skype. Me da buen precio”, explica Font, que para lanzar la compañía encargó a este tipo de colaboradores la tercera parte del trabajo. “Internet está desintermediando un mercado más, el de la colocación”, zanja."          (El País, 10/02/2013)

26/11/12

El teletrabajo, un recurso en tiempos de crisis

"En España algunas grandes empresas han ido introduciendo la fórmula en los últimos años. Es el caso de Indra, por ejemplo, que tiene un programa de trabajo a distancia, destinado sobre todo a los empleos de perfil más técnico. Además, según explica una portavoz, siete de cada diez trabajadores que optan por este sistema de trabajo tienen “responsabilidades familiares”. 

Elena Torres lleva más de tres años teletrabajando para esta compañía. Es técnico de recursos humanos. Se dedica a gestionar incidencias que transmiten sus compañeros. “Mi vida ha mejorado mucho. Me organizo el tiempo a mi manera, y creo que soy mucho más productiva”, resume. En casa tiene un despacho desde donde se concentra gracias a las herramientas informáticas que la empresa le instaló. 

Dice que lo mejor ha sido ahorrarse los desplazamientos cuatro de los cinco días de la semana. “Vivo a 30 kilómetros de Madrid, donde está la oficina. A veces me suponía hasta una hora en coche, por los atascos”, recuerda. “Me acogí al teletrabajo porque tengo una hija pequeña, y me resultaba más fácil organizarme.

 Lo hablé con mis jefes y probamos. A veces es complicado separar los momentos de trabajo y familia, pero en general, es la mejor forma de no renunciar a mi vida laboral”, valora. Un día a la semana sigue yendo a la oficina. “Es importante seguir conectado. Dedico el día a reunirme con el resto del equipo”, dice.

 Pero no solo las grandes compañías han decidido apostar por el teletrabajo. Para una empresa que comience su andadura puede ser la panacea a la falta de presupuesto o incluso el ADN de sus sistemas de trabajo. Los 25 trabajadores de ASP Gems se reúnen una vez al mes en la sede de la compañía —un chalé en Aravaca, a las afueras de Madrid—, para hacer una barbacoa.

 Se pone música, se hacen unas chuletas —o últimamente unas paellas— y se cuentan unos cuantos chistes. Es el único momento del mes en el que todos los empleados de esta compañía de desarrollo de software comparten el mismo espacio físico.

 Casi todos ellos trabajan —al menos dos días a la semana— desde su casa, y acuden a la oficina a esta cita mensual para ver a sus compañeros, a los clientes que se quieran apuntar, y a escuchar la charla que organiza la empresa sobre todo tipo de temas: teoría del caos, biotecnología, innovación. 

“Ese día es menos productivo, pero merece la pena, así se incentiva que la gente venga para conocerse y se trabaja mucho mejor”, explica Agustín Cuenca, consejero delegado. Cuando un empleado se incorpora a la empresa se le pide que acuda a la oficina tres días a la semana “para construir las relaciones personales”, dice Cuenca.

Pilar García, diseñadora gráfica de 34 años, va a la sede de Aravaca dos días a la semana. El resto del tiempo trabaja desde su casa, en Morata de Tajuña, a unos 50 kilómetros de Aravaca. 

Allí se ha construido su pequeño espacio laboral, un despacho que comparte con su novio —autónomo y que también trabaja desde casa— y, de cuando en cuando, con su gato y su perra. Es ella misma quien se marca el horario de trabajo. “De 10 de la mañana a seis de la tarde estoy siempre conectada con la oficina a través de Internet. Es un buen sistema que te permite tener más tiempo para cultivarte y progresar en tu vida”.

Una cultura empresarial aún muy ligada al trabajo por horas y no por objetivos hace que esta fórmula haya avanzado a pequeños pasos en España. “Pero mientras las tareas estén hechas bien en fondo y en forma, a la empresa le da igual si tardas menos tiempo en hacerlas o desde donde las hagas”, dice el consejero delegado de ASP Gems.

 Ni Cuenca ni García hablan de ahorro económico, sino de una mejor gestión del tiempo y de desarrollo de la creatividad. Sin embargo, el consejero delegado reconoce que la reducción de costes puede existir, por ejemplo, en gastos de oficina.
 
De lunes a viernes, Katy Hoffmann sigue exactamente la misma rutina diaria: se levanta, se ducha, se viste con ropa cómoda, se toma un café y anda un par de pasos hasta el salón de su casa de Madrid, su lugar de trabajo. Allí, se sienta siempre en el mismo lado del mismo sofá y enciende su ordenador portátil, su oficina virtual.

 Hoffmann, venezolana de 33 años, es la responsable de desarrollo de negocio en España de E.life, una empresa brasileña de monitorización de redes sociales en la que el 70% de sus 200 empleados teletrabajan. En Brasil, en México, en España, en Chile, en Alemania. 

El sistema siempre es el mismo, los empleados tienen una referencia de ocho horas diarias de dedicación, pero trabajan por objetivos. Y se reunen por grupos trimestralmente para analizar los proyectos. “Tenemos una pequeña oficina en un centro de negocios de Madrid, pero apenas la pisamos”, explica Tomás Martínez, responsable para España de la compañía.

Hoffman está satisfecha con el sistema de teletrabajo. Cuando no tiene reuniones con los clientes, cuenta, se conecta a Internet para estar comunicada constantemente con sus compañeros. Y puede hacerlo desde casa o, entre cita y cita, desde un café o un parque... “Skype, correo electrónico, chat... Hoy en día las posibilidades son infinitas. 

 No nos vemos físicamente pero compartimos el mismo espacio virtual. No me siento sola”, cuenta. Esta es su segunda experiencia de teletrabajo y solo le ve ventajas. “Me ahorro el metro, comer fuera... Aunque tiene que ver mucho con las cualidades de cada persona.

 Es necesaria autodisciplina y organización, pero desde casa se trabaja mucho más. Eso de que se pierde el tiempo es un mito. En una oficina la gente se dispersa pero no se nota. No por estar físicamente a la vista del jefe se hace más”, afirma. (...)

“El trabajo en remoto es una vía innata de desarrollarte en Google”, asegura Marisa Toro, directora de Asuntos Públicos para España del gigante de Internet. “Y no solo se trabaja en casa, sino también en las oficinas de la compañía en cualquier parte del mundo”, explica. 

Su jefe, cuenta por ejemplo, está en Londres. Además, explica Toro, las videoconferencias y otras herramientas tecnológicas, que están en el ADN de está empresa, ayudan al sistema.

“Parece que esta libertad operativa podría generar cierto anarquismo, pero es todo lo contrario, la gente comunica muy abiertamente lo que hace y donde va a estar”, afirma Toro. La organización, basada en objetivos —en su caso trimestrales—, como el de muchas otras empresas, también ayuda. 

Además, hay evaluaciones y autoevaluaciones.
Pero no todo son historias de éxito en el teletrabajo, aunque tampoco es fácil que alguien que ha fracasado en su labor a distancia quiera compartirlo. Pero fracasos, haberlos, haylos. 

El experto de la UOC cita muchos nuevos retos asociados a esta práctica. “En una oficina te puedes electrocut ar o puedes tener malas posturas. Cuando trabajas de manera autónoma además hay que controlar otros riesgos psicosociales, como el tecnoestrés, la tecnodependencia, el aislamiento social...”, enumera.

Bajando a las anécdotas, Ginesta cuenta varios casos. Por ejemplo, el de un empleado que engordó 12 kilos. “Cuando estás en casa corres el riesgo de que la ansiedad y el estrés se solucione con excursiones a la nevera”, advierte. 

También recuerda el caso de otra chica que le comentó que estaba muy contenta “porque llevaba una semana trabajando, sin salir de casa y en pijama”. “Eso no es bueno. Uno no puede aislarse del mundo”, le explicó. Otro trabajador le pidió volver a la oficina.

 “Desde que estaba en casa tenía muchas discusiones con su pareja”, recuerda. Para evitar riesgos Ginesta recomienda preparar a los que serán teletrabajadores y darles armas para enfrentarse a los riesgos. “También hay que formar a los jefes que coordinan equipos con gente conectada desde fuera. No es igual liderar online que en persona”, apunta."      (El País, 13/11/2012) 

7/7/11

El teletrabajo funciona, pero no en pijama

"Regla número uno a la hora de teletrabajar: quitarse el pijama. (...)

Allí acaba de finalizar una experiencia piloto de seis meses que ahora convertirá el teletrabajo, mediante un decreto, en una modalidad más de empleo. Y los funcionarios vascos, visto lo visto, sí que se quitaron el pijama.

Porque el 70% mejoró su productividad, la calidad se incrementó en más de un 42% de los casos y el 84% de los teletrabajadores consideró que su capacidad de organizar tiempo y trabajo es ahora mayor, gracias a la experiencia.

Una cifra más sorprendente: casi el 85% reconocía que en alguna ocasión se forzó a trabajar más que en circunstancias normales. (...)

El teletrabajo funciona, pero no de cualquier manera. No todas las compañías ni todos los empleados son susceptibles de apuntarse al trabajo a distancia. O de aplicarlo correctamente y sacarle todo el partido posible.

El empleado necesita, como expresa el ejemplo del pijama, "disciplina y autoorganización, sabiendo crear -incluso en su propia casa- espacios de trabajo y espacios de vida familiar o social" (...)

En lugar de la hora de camino a la oficina, tiempo para desayunar en familia. En vez de otra hora de vuelta, tiempo para acompañar a los niños al colegio. Asegura que en casa se concentraba mejor, sin ruido ni gente pululando alrededor.

Además, cree firmemente que el proyecto piloto contribuyó a que uno de sus hijos, con algunas dificultades de aprendizaje, haya mejorado en la escuela al mejorar la calidad y cantidad de tiempo con su madre. Y parece que los otros 28 funcionarios participantes en esta experiencia piloto están igual de contentos.

Los resultados de las encuestas son positivos: el 77% asegura que en este periodo mejoró su estado de ánimo, e incluso, en un 58% de los participantes, su salud. Su participación hasta les supo a poco: el 84% de estos conejillos de indias se mostró dispuesto a seguir desempeñando su labor con las mismas condiciones. (...)

El trabajo a distancia, apunta, se mueve por objetivos que hay que tener muy claros. Y establecer esas metas supone un esfuerzo, pero también sirve para aclarar las ideas a la organización, que normalmente trabaja con estándares mucho más informales a la hora de fijar metas.

"Los jefes de servicio deben asegurar calidad, cantidad y fechas. Algo que en la oficina no se hace, al menos de manera oficial". Con el trabajo a distancia, los superiores deben reunirse con sus subordinados, elegir las tareas que estos van a realizar y, después, consensuar en qué consiste exactamente eso de "hacerlo bien".

La evaluación de las tareas realizadas, que antes se hacía de forma casual, quizá con una simple ojeada al trabajo o una charla informal, tiene ahora lugar en una reunión (o a través de una videoconferencia). Así que hay que ir con los deberes hechos. "Al tener que imponer objetivos, se establece una nueva forma de trabajar.

En algunos procedimientos los plazos muchas veces se rebasan. Sin embargo, al teletrabajar se cumplen de manera mucho más estricta", corrobora Idoia Mendia.

Además de que mejoran los tiempos, parece que se produce más. (...)

Celia María Ramírez, 39 años, delineante, lleva tres años con un contrato presencial al 60% en la Agencia de Medio Ambiente y Agua de la Junta de Andalucía. Recursos Humanos le ofreció esta opción para facilitarle el cuidado de su hija, y ahora trabaja todas las mañanas en la oficina, y en casa por la tarde.

Ha pasado de vivir pendiente de recoger a su niña a tiempo del colegio, de los permisos cuando se ponía enferma... a llevarla y traerla e incluso ("un lujo") merendar con ella. Está encantada con este horario, del que solo le preocupa un aspecto, como a muchos teletrabajadores: el "aislamiento" del resto de compañeros, que pasan más horas juntos.

Muchos expertos recomiendan que el teletrabajo tenga fecha de caducidad, para no desvincularse del entorno laboral. (...)

Han de entrenar, además, a sus mandos intermedios para ser competentes en el ejercicio del liderazgo "virtual". Las competencias son muy diferentes en la vida real y en la Red y "con frecuencia, directores muy competentes en el ejercicio del liderazgo cara a cara no logran un liderazgo eficaz a distancia", dice Peiró.

Mikel Gorriti, el responsable de Recursos Humanos de la Dirección de la Función Pública del Ejecutivo vasco, precisa que, ya que el teleempleo tiene un impacto tan grande en la evaluación de resultados, muchos responsables pueden no sentirse cómodos al tener que evaluar sistemáticamente, cuando antes lo hacían de una manera que les podía parecer más sencilla.

"Evaluar es una carga añadida para el responsable de servicio. Y no es fácil decir 'eso lo has hecho mal' cara a cara". Es, cree Gorriti, un cambio cultural que "va a costar bastante"." (El País, 05/07/2011, p. 30/1)

14/3/11

"Los programas informáticos han empezado a sustituir a los ingenieros en labores como el diseño de procesadores"

"Al día siguiente del acto de Obama y Bush, The Times publicaba un artículo sobre el uso cada vez más frecuente de programas informáticos para realizar investigaciones legales. Resulta que los ordenadores pueden analizar rápidamente millones de documentos y llevar a cabo de forma barata una tarea que antes requería legiones de abogados y procuradores.

Así que, en este caso, el progreso tecnológico está reduciendo en realidad la demanda de trabajadores cualificados.

Y no es un ejemplo aislado. Como se señala en el artículo, los programas informáticos también han empezado a sustituir a los ingenieros en labores como el diseño de procesadores.

En términos más generales, la idea de que la tecnología moderna elimina solo trabajos de baja categoría, que los trabajadores bien formados salen ganando claramente, puede que predomine en el debate popular, pero realmente hace décadas que está anticuada.

Desde 1990 más o menos, el mercado laboral de EE UU se ha caracterizado no por un aumento general de la demanda de aptitudes, sino por un vaciado: tanto el empleo bien remunerado como el poco remunerado han crecido rápidamente, pero los trabajos con sueldos intermedios -los empleos con los que contamos para mantener una clase media fuerte- se han quedado rezagados. (...)

Sin embargo, hace algunos años, los economistas David Autor, Frank Levy y Richard Murnane sostenían que esa era la forma errónea de enfocar el asunto. Los ordenadores, señalaban, sobresalen en tareas rutinarias, "tareas cognitivas y manuales que pueden llevarse a cabo siguiendo normas explícitas".

Por tanto, cualquier tarea rutinaria -una categoría a la que pertenecen muchos trabajos cualificados no manuales- está en la línea de fuego. Por el contrario, las labores que no pueden llevarse a cabo siguiendo normas explícitas -categoría a la que pertenecen muchos tipos de trabajos manuales, desde los conductores de camión hasta los conserjes- tenderán a aumentar aun cuando exista un progreso tecnológico.

Y esta es la cuestión: la mayoría de las labores manuales que todavía se realizan en nuestra economía parecen ser de la clase que es difícil automatizar. Concretamente, en un momento en el que los trabajadores de producción en el sector de la fabricación representan un 6% del empleo de EE UU, no quedan muchos trabajos que perder en la línea de montaje.

Mientras tanto, buena parte del trabajo cualificado actualmente realizado por trabajadores bien formados y relativamente bien pagados pronto podría estar informatizado. Las aspiradoras robóticas son monas, pero los conserjes robóticos aún están lejos; la investigación legal informatizada y el diagnóstico médico con ayuda de ordenador ya están aquí. (...)

Y luego está la globalización. Antiguamente, solo los obreros tenían que preocuparse por la competencia extranjera, pero la combinación de ordenadores y telecomunicaciones ha hecho posible proporcionar muchos servicios a larga distancia.

Y la investigación de mis compañeros de Princeton Alan Blinder y Alan Krueger indica que los trabajos bien pagados realizados por empleados altamente cualificados son, en todo caso, más "trasladables al exterior" que las labores realizadas por trabajadores peor pagados y con menos formación. " (Paul Krugman: Titulaciones y dólares. El País, Negocios, 13/03/2011, p. 26)

25/1/10

La clínica virtual eDiagnostic busca dominar en España el negocio de la telemedicina

"¿Dónde está su cardiólogo? ¿Y su dermatólogo? Estas preguntas pueden acarrear problemas para un paciente si los especialistas que deben diagnosticar su enfermedad se encuentran a cientos de kilómetros de su pueblo. Pero las tecnologías de la información y la comunicación se han propuesto también hacerles la vida más fácil. Es el caso de eDiagnostic, una clínica virtual de especialidades médicas que acaba de arrancar en España. (...)

El proceso es simple. El paciente acude a su médico y éste hace las pruebas que resulten necesarias, pero en vez de mandar al enfermo al hospital más cercano, el profesional manda por Internet las pruebas realizadas al experto, que puede encontrarse en cualquier parte del mundo. En cuestión de minutos recibe un correo con el diagnóstico.

Hasta la fecha había varios centros de telemedicina, pero eDiagnostic acuna por primera vez en España varias especialidades. Cardiología, oftalmología, dermatología, anatomía patológica y diagnóstico por imagen. "La idea no es nueva. La innovación del proyecto es la integración de todas ellas", dice De Torres. La firma cuenta de momento con seis empresas que suman 45 médicos repartidos en toda España. Todos ellos trabajan a tiempo parcial para la compañía. "Mi objetivo es tener a cientos de médicos a variable", explica con tintes visionarios.

La telemedicina supone también un salto cualitativo en las pruebas de anatomía patológica. En una cirugía por cáncer, las pruebas para detectar si el tejido extirpado era suficiente o no tardaban varios días. Pero el funcionamiento de la telemedicina reduce este proceso a unos minutos. El cirujano recoge una muestra del tejido limpio a simple vista. Envía la imagen de la muestra por Internet a un especialista, que realiza las pruebas pertinentes y resuelve en cuestión de minutos si hay que seguir extirpando o no. "Es más, este patólogo puede estar supervisando varias operaciones simultáneamente", explica De Torres.

Javier Mota es radiólogo y fundador de una de las marcas del grupo, Drim, que se encarga del diagnóstico por imagen. Cuenta con 22 médicos en todo el territorio español "que trabajan desde su casa", cuenta. Su compromiso es entregar el informe en un máximo de 30 minutos si es un caso urgente. "Aunque en realidad puede efectuarse en cinco minutos. Tradicionalmente puede tardar cuatro o cinco días".

Y los costes son limitados. "Si en Madrid es de noche, puede mandarse una radiología a Buenos Aires, donde el especialista todavía trabaja a la luz del sol", explica. El coste laboral es entonces un 30% menor que si se recurre al radiólogo español. Un ahorro factible ahora mediante la telemedicina, aunque eDiagnostic cuenta de momento sólo con médicos españoles. (...)

De Torres explica que la telemedicina no es nueva, pero es viable ahora gracias a la velocidad de transferencia de datos por Internet. "Podíamos haber hecho esto hace muchos años, pero imágenes tan complejas como las que analizamos tardaban una eternidad en descargarse. Ahora es cuestión de segundos", dice. La telemedicina nació en los años noventa, promovida, como en tantos otros campos, por el Departamento de Defensa de EE UU. "El ejército tenía desplegadas tantas tropas por todo el mundo que no había suficientes especialistas para cubrirlas todas", cuenta. (...)

Si la tecnología en España todavía es incipiente (Internet de alta velocidad ha llegado más tarde que en otras regiones europeas), los países nórdicos son una buena bandera de la telemedicina. En estos Estados, la historia clínica digitalizada se da en un 90% de los casos. Los datos que maneja la Unión Europea cifran en 20.000 millones de euros el volumen de negocio de la e-salud en el continente.

En España hay regiones que destacan por su implicación en la telemedicina. Es el caso de Andalucía o Extremadura, donde la falta de profesionales en regiones poco pobladas ha favorecido la implantación desde hace 10 años; o Cataluña, que destaca en el tratamiento de enfermos crónicos por teleconsulta. El negocio es tan rentable que hasta Google o Microsoft han creado ya sus propias plataformas de telemedicina. (El País, Negocios, 24/10/2010, p. 34)

25/3/08

“Antes, en Ros Roca se trabajaba los sábados. "Hoy hacemos en cinco días lo que se hacía en seis", señala Joan Molins, su coordinador general. Los empleados han ganado el sábado, pero cobran lo mismo. A cambio, deben garantizar que la producción también es la misma. Molins asegura que de lunes a viernes no se trabaja más tiempo que antes. "Sí se trabaja más rápido, porque jugamos con la motivación", dice.

Los cambios no siempre son fáciles de digerir. "Hemos superado la jerarquía para instaurar equipos de trabajo a los que se da libertad y responsabilidad para tomar decisiones y al principio, a mucha gente eso le da miedo", añade. El impacto de estas medidas en la cuenta de resultados es difusa: "Las potencialidades del modelo están por ver". (…)

PricewaterhouseCoopers (PwC). La propia PwC experimenta con las jornadas flexibles desde el pasado 11 de marzo. A los profesionales con una antigüedad mínima de dos años y con determinadas categorías en la firma se les deja trabajar hasta el 30% del tiempo en casa. La empresa paga una línea ADSL particular y valida que el domicilio del trabajador sea "un lugar idóneo" para teletrabajar. Un plan piloto previo demostró "un incremento de la eficiencia", afirma PwC.

Otras compañías, como Ernst & Young Abogados, se han abonado al trabajo no presencial. La firma acaba de anunciar que se permitirá trabajar parte del tiempo de trabajo desde casa a hasta 180 abogados con más de cinco años en el despacho. Les equipará con la tecnología necesaria. Ya hay 10 casos aprobados y otros 10 en estudio. (…)

El vínculo entre salario y rendimiento aparece siempre al hablar de productividad. (…)

El trabajo flexible o la retribución por objetivos llevan tiempo de entrenamiento en empresas del universo tecnológico y de cultura anglosajona, como IBM o Microsoft. Las empleadas de esta última multinacional, Aris Rodríguez, que buscaba tiempo para "reforzar mi formación con un master", y Carmen Carrato, que "buscaba compaginar vida y trabajo" y que tiene dos hijos, son un claro ejemplo de las nuevas fórmulas. Ambas comparten el mismo cargo en el departamento de Operaciones en Recursos Humanos. Y coinciden: "Es ideal". El salario se adecua al tiempo de trabajo, pero, explica Elena Dinesen, responsable de Recursos Humanos de Microsoft, "creímos que no debíamos escatimar en beneficios como la póliza médica, los tickets de comida, el coche de empresa". Eso no se divide entre dos.” (El País, ed. Galicia, Sociedad, 20/03/2008, p. 29)

15/3/07

¿Tele... pero trabajarán los funcionarios?

El teletrabajo de los funcionarios podrá llegar al 40% de la jornada. Los ministerios decidirán qué empleados optan a tener el puesto en casa. (El País, Economía, 13-03-07, pp. 72)