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14/2/20

Convierten el aceite usado de McDonalds en resina de impresión 3D

"En la Universidad de Toronto, un equipo de investigadores recolectó aceite usado para freír de un McDonald’s cercano y lo convirtió en resina de impresión 3D biodegradable de alta resolución. 

Para un litro de aceite ya utilizado, se obtuvo 420 ml de resina líquida con la que imprimieron en 3D varios modelos de mariposas. Con la impresión, la resina creada no se desmoronaba y no se derretía por encima de la temperatura de la habitación. El proyecto muestra claramente cómo se pueden utilizar las tecnologías 3D para restaurar el valor de nuestro desperdicio de alimentos.

Además del hecho de que no es saludable, el aceite para freír también causa algunos problemas ambientales a nuestro planeta, especialmente después de ser usado. Lo tiramos en nuestros sumideros y provoca la obstrucción de las tuberías debido a la acumulación de grasa. 

Sin embargo, hay ciertas iniciativas para reciclarlo y darle otro uso: McDonald’s se comprometió a reutilizar su aceite para crear biocombustible. Se procesan un total de 35,000 litros cada mes, lo que ahorraría 420,000 litros de petróleo crudo por año. Proyectos como este pueden atraer la atención a estos temas, a menudo olvidados por los consumidores.

¿Cómo se crea la resina para impresión 3D, a partir del aceite usado de McDonald’s?
Los profesores de la Universidad de Toronto detrás de este proyecto comenzaron con una simple observación: la mayoría de los plásticos hechos de componentes sintéticos artificiales, son mucho más difíciles de asimilar para la naturaleza. Andre Simpson, profesor del Departamento de Ciencias Físicas y Ambientales de la universidad, explica: «Si los plásticos son un problema, es porque la naturaleza no ha evolucionado lo suficiente como para procesar productos químicos artificiales.

 Debido a que usamos un producto natural, en este caso las grasas del aceite de cocina, la naturaleza puede manejarlo mucho mejor ”.
Al parecer, las moléculas de grasa del aceite para freír tienen las mismas propiedades que las de una resina comercial. Los investigadores tuvieron que recolectar aceite usado para freír, y después de preguntar en varios restaurantes y cadenas de comida rápida, solo McDonald’s aceptó la propuesta. Utilizando un proceso químico simple, transformaron 1 litro de aceite usado en 420 ml de resina plástica, compatible con una impresora 3D. Para demostrar el potencial de esta transformación química, imprimieron varias mariposas con buenas propiedades físicas y químicas. Esto fue una prueba de que el material es tan efectivo como una resina de fabricación aditiva normal.

Las propiedades de producir la resina de impresión 3D

Y si la resina es más respetuosa con el medio ambiente, también es más barata de producir. Según los investigadores, cuesta solo $300 por tonelada, mientras que una resina comercial puede aumentar a $525 por litro. ¿Por qué? Al ser un derivado de los combustibles fósiles, su proceso de producción es más complejo. Finalmente, hay que tener en cuenta que esta nueva resina es biodegradable: los investigadores enterraron una de las mariposas impresas en 3D en el suelo y dos semanas después, había perdido el 20% de su peso. Debido a su composición única de grasa, los microbios presentes en la tierra descomponen el objeto progresivamente. Andre Simpson especifica que «a los microbios les encanta la grasa, les gusta comerla, así que hacen un buen trabajo de descomposición”. 

No es la primera vez que la Universidad de Toronto está interesada en el reciclaje de desperdicios de alimentos a través de la impresión 3D: ex alumnos de la universidad fundaron hace unos meses la startup Genecis que diseña filamentos 3Da partir de desechos de alimentos. En cualquier caso, esperamos que la nueva resina proporcione una solución viable para reciclar el aceite usado para freír en el sector de la restauración."               (3DNatives, 06/02/20)

13/1/20

Pabellón impreso en 3D con botellas de agua recicladas





"Una de las grandes tendencias de la impresión 3D en 2019 fue la relación de las tecnologías con el desarrollo de aplicaciones sostenibles en la industria, son cada día más los proyectos que lo demuestran. Siguiendo esta línea, hace algunas semanas el estudio de arquitectura MEAN (Middle East Architecture Network) presentó su último proyecto: Deciduous, un pabellón creado con tecnologías de fabricación aditiva que reutilizó 30,000 botellas de agua de plástico en el Centro Financiero Internacional de Dubai (DIFC). Su principal meta es invitar a los visitantes a reflexionar sobre la naturaleza y la generación de desechos que hay actualmente.


La reutilización de materiales dentro de la arquitectura no es un concepto nuevo, lo hemos visto en proyectos como el de Emerging Objects y su cabaña o con el proyecto del fabricante italiano WASP en el desarrollo de su casa GAIA. Cada día más proyectos se aventuran a darle una segunda vida a nuestros desechos, y MEAN ha querido seguir este ejemplo. Principalmente ahora que Dubai es una de las principales ciudades con edificios impresos en 3D, desde el más grande del mundo presentado hace algunos meses con Apis Cor,  hasta su proyecto de rascacielos. El objetivo es conseguir que para 2030 un 25% de los edificios de la ciudad sean creados con tecnologías de fabricación aditiva.



Deciduous, una reflexión sobre el reciclaje


El pabellón ha sido creado por el arquitecto Riyad Joucka de MEAN, fue completado hace un mes para mostrarse durante el Art Nights de DIFC. La construcción ecológica y el otoño fueron las temáticas de la obra, ya que el termino Deciduous hace referencia a la estación en la que los árboles arrojan hojas. La estructura está compuesta por un híbrido de 3 materiales sostenibles diferentes: suelo de madera contrachapada de abedul fresados ​​con CNC, base de hormigón impresa en 3D y una serie de tallos ramificados impresos con tecnologías de deposición fundida de PETG, polímero obtenido del reciclaje de más de 30,000 botellas de agua desechadas. Fue posteriormente ensamblado en el sitio. La impresión 3D del hormigón fue dirigida por Ai Build Concrete, mientras que la impresión 3D fue realizada por la empresa Besix 3D.

(

"A la luz del enfoque de Dubai en la impresión 3D como una tecnología sostenible, la hibridación de la impresión 3D  de última generación en plástico y hormigón es un primer intento de explorar las posibilidades que las dos tecnologías pueden ofrecer, contribuyendo a la visión de los Emiratos del crecimiento de la construcción ecológica hacia 2025", agrega MEAN en su comunicado oficial. Encuentra más información sobre el proyecto en la web oficial aquí."              (Imprimalia, 02/01/20)

10/7/19

La impresión 3D da una nueva vida a los neumáticos usados. A partir del caucho contenido en éstos, se reducen criogénicamente hasta obtener un polvo micronizado que ofrece muchas aplicaciones para la industria de la construcción...

"En la investigación de usos alternativos de neumáticos fuera de uso, la producción de filamentos para la impresión 3D ofrece cualidades similares al producto original en cuanto resistencia y flexibilidad. 

Así, a partir del caucho contenido en los NFU, se reducen criogénicamente hasta obtener un polvo micronizado que ofrece muchas aplicaciones para la industria de la construcción, como muebles de exterior, paneles para componentes de edificios exteriores, con fines acústicos y de amortiguación de sonido.

Como ejemplo y primer paso, ABC informa de que  la empresa Emerging Objects ha desarrollado Rubber Pouff, un puf impreso en ocho partes que se adhieren para formarlo que puede usarse como asiento bajo, taburete o un objeto decorativo.

Por otro lado, la empresa TreeD, productor italiano de filamentos para la impresión 3D, a través de su nuevo material denominado Pneumatique, y la empresa suiza Tire Recycling Solutions (TRS) también están aplicando esta tecnología a una amplia gama de productos, incluyendo la impresión 3D de pequeños neumáticos para coches teledirigidos o prototipos de vehículos.

El resultado final, gracias al acabado mate del filamento y su profundo color negro grisáceo, así como a su textura ligeramente rugosa y antiadherente, son una fiel réplica de los auténticos neumáticos de cualquier coche. De esta forma se da respuesta a la demanda de los fabricantes y usuarios finales, que buscan introducir soluciones sostenibles o ecológicas en este sector.

Estas aplicaciones alternativas representan un ahorro de 20kWhenergía y 40% emisiones CO2 por cada kilo de goma micronizada de neumáticos usados.

TNU continúa con su campaña de información y concienciación sobre el reciclaje y tratamiento de los neumáticos usados. Bajo el título "¿Sabías qué…?" pone en conocimiento del gran público todo aquello que hay detrás del proceso de reciclado de los neumáticos fuera de uso, y como se transforman en las muy diversas aplicaciones que tienen en nuestra vida diaria.

A través de sencillas equivalencias, TNU muestra de forma didáctica y directa que se hace con ellos una vez quedan fuera de uso y en qué son reciclados, como por ejemplo, césped artificial, pistas de atletismo, losetas, carreteras más seguras con base de goma, etc. o lo más ecológico, reciclarlos en nuevos neumáticos. Además, también hace hincapié en las ventajas medioambientales que representa darles una segunda vida, tanto en ahorro de emisiones de CO2 a la atmósfera como consumo de petróleo."                           (Imprimalia, 01/07/19)

18/12/18

Hormigón sostenible con los residuos generados por la impresión 3D


"La empresa de ingeniería industrial FICEP S3, que tiene su sede en Vilassar de Dalt (Barcelona), ha conseguido hacer un hormigón sostenible creado con los residuos que genera la impresión 3D

Según ha informado la empresa, el nuevo sistema aprovecha residuos como polvos de plástico, tintes, agentes, esferas de cristal u óxido de aluminio para generar un híbrido de hormigón que es una alternativa sostenible para la industria para la construcción, evitando la contaminación ambiental no solo de los micro plásticos, sino también la generada a causa de la fabricación de hormigón.

La empresa ha dedicado varios meses a desarrollar un sistema para reciclar los deshechos sobrantes del proceso de fabricación 3D que usa, que utiliza, entre otros, varios termoplásticos y diferentes agentes químicos.

Según la firma, el nuevo sistema también soluciona la problemática causada por la industria del hormigón, de la que, según datos de la OECD, se estima que cada año usa 27 billones de toneladas de arena y grava, además de los gases de efecto invernadero que crea la fabricación de cemento, que representa el 7 % de las emisiones globales de CO2.

Para llevar a cabo el nuevo híbrido de hormigón la ingeniería de Vilassar de Dalt ha desarrollado una máquina, con la mayoría de piezas fabricadas e impresas en 3D, que optimiza el proceso y garantiza de forma automática una mezcla de materiales equilibrada, sin necesidad de intervención de humana.
Según la empresa, el resultado, probado en moldes decorativos en forma de baldosa, muestra un material arenoso con una resistencia equivalente de esa misma forma construida con cemento."              (Imprimalia, 12/12/18)

24/11/15

Un recogedor para las “islas de plásticos” de los océanos

"Los océanos reciben cada vez más residuos plásticos, que no son biodegradables sino que se están acumulando en enormes “islas de basura” en zonas del Pacífico, el Atlántico y el Índico, pero que también son visibles en cualquier playa y causan una mortalidad en el rango de los millones de individuos anuales solo entre las aves y mamíferos marinos. 

 A grandes problemas, grandes remedios, y eso es lo que propone un proyecto que acaba de superar las primeras pruebas en una instalación experimental de Holanda.

Es un sistema pasivo que pretende desplegar larguísimas barreras flotantes en forma de V para recoger los residuos aprovechando las corrientes marinas y dirigirlos hacia una especie de embudo en el centro, donde se almacenarían hasta su recogida por barcos para su posterior reciclado. 

 Aunque la solución permanente es que no se viertan más residuos plásticos en el mar, algo que todavía se ve muy lejano, este y otros proyectos, si llegaran a hacerse realidad, contribuirían a evitar que se agrave el problema.

El proyecto Ocean Cleanup Array, fruto de la imaginación y la determinación de Boyan Slat, un joven que ahora tiene 21 años, va cubriendo etapas, financiado por micromecenazgo y filántropos. Ha conseguido ya 15 millones de euros y espera desplegar el primer sistema piloto, de 2 kilómetros de longitud, en aguas japonesas en 2016. Las redes sociales son un elemento imprescindible en su éxito.

En las últimas semanas se han hecho pruebas de resistencia a vientos y corrientes con un modelo a escala 1:18 de un tramo de 360 metros de barrera en la piscina de Wageningen del Instituto de Investigaciones Marítimas de Holanda (MARIN).

 Las pruebas han sido positivas, según The Guardian. “La instalación es una de las mejores del mundo para hacer estos experimentos”, dice el ingeniero Mark Paalvast. “Puede mandar corrientes y olas desde muchos ángulos diferentes simultáneamente, y con diversas velocidades”. Se intentar así saber si en condiciones extremas del mar el invento sobrevivirá intacto.

Slat, holandés que dirige ahora un equipo de 100 ingenieros y técnicos, señala que el programa de pruebas está destinado sobre todo a obtener datos, no a validar el modelo. “Probamos para aprender, no solo para demostrar que tenemos razón”. 

El año pasado, Slat recibió el premio Campéon de la Tierra de Naciones Unidas y su proyecto ha sido acogido con interés por muchos expertos, si bien otros creen que no resultará factible o que no será tan eficaz como se anuncia. Sin embargo, lo que nadie niega es que hacen falta más proyectos como este para atacar un gran problema mundial y que alguien tiene que empezar la labor.

El tamaño de los recogedores de residuos se adaptaría al radio de cada una de las corrientes marinas circulares que concentran la basura en grandes manchas o islas de residuos, de forma que sean las corrientes las que lleven los trozos de plástico, como en un embudo, hacia la plataforma de procesamiento. 

Las barreras, ancladas con boyas submarinas, no llevan redes, por lo que solo actuarían sobre la superficie, aprovechando que el plástico flota, sin afectar a la vida marina.

Según sus optimistas promotores, en 2020 se instalaría el primer sistema en el Pacífico norte, de 100 kilómetros de longitud, donde está la mayor isla de basura del mundo, que ya es visible desde el espacio, según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

 En 10 años se podrían extraer la mitad de los residuos acumulados allí, que se venderían para reciclarlos, obteniendo así fondos para continuar el proceso. Los investigadores de este proyecto han hecho ya varias expediciones a las islas de basura, para evaluar su contenido y la viabilidad de la extracción.

 Con este sistema no se arreglaría lo que posiblemente sea el mayor problema, los plásticos que se van desintegrando y hundiendo hasta alfombrar el fondo del mar en forma de diminutas partículas que permanecerán allí centenares de años tras contaminar la cadena alimentaria con sustancias peligrosas, pero se evitaría que su cantidad aumentara.

La limpieza de los océanos es un tema que captura la imaginación de millones de personas, como demuestra la gran respuesta social, en forma de financiación y de voluntarios, al proyecto Ocean Cleanup. Podría convertirse en el próximo objetivo de los millonarios que ahora están, por ejemplo, dedicando grandes cantidades de dinero a desarrollar el turismo espacial, sabiendo perfectamente que no lograrán recuperarlo en su vida. 

El objetivo no sería que un millonario dé servicios a sus colegas individuales, una pequeñísima minoría que estaría dispuesta a pagar mucho por dar un corto salto espacial o incluso ir a la Luna, sino hacer un gran servicio al bien común, en este caso la conservación de los océanos.

Mientras ese día llega, es preciso demostrar la viabilidad de proyectos como el de Slat, y todavía falta mucho por desarrollar en este concreto, pero el joven aspirante a ingeniero también está trabajando ya en interceptores de plásticos que se instalarían en los ríos para evitar su llegada al mar."                    (Público, 23/11/15)

1/7/14

¿Sin abejas? ¿Qué comeríamos?

 Una abeja posada sobre una flor en la región francesa de Ron-Alpes. / getty

"Han pasado 20 años desde que un grupo de agricultores franceses llamó la atención por primera vez sobre un fenómeno insólito: el despoblamiento de las colmenas a causa de la desaparición de las abejas, de cuya polinización depende gran parte de la producción mundial de alimentos. 

Pronto se comprobó que el fenómeno era global, al menos en los países con una agricultura muy desarrollada, y un aluvión de investigaciones ha intentado desde entonces determinar las causas, con resultados a menudo dispares o contradictorios.

 ¿Se debe la muerte de las abejas a los monocultivos o al calentamiento global? ¿Virus, bacterias, hongos, parásitos como el Nosema ceranae? ¿Pesticidas como los neocotinoides, que empezaron a usarse justo hace dos décadas? Aunque parece haber tantas opiniones como expertos en el campo, es posible que todos tengan parte de razón.

La desaparición de las abejas

Entretanto, el fenómeno no ha hecho más que agravarse —los apicultores denuncian pérdidas más graves un año tras otro—, y la única buena noticia en este terreno se ha producido solo en tiempos muy recientes. Con característica lentitud pero loable preocupación, las Administraciones, incluidas las de Bruselas —que el pasado año prohibió varios pesticidas— y Washington —que ha aprobado un presupuesto extraordinario para investigar el fenómeno—, han tomado conciencia del problema y se han puesto manos a la obra.

La gravedad de la situación y la dilación e ineficacia de las medidas paliativas plantean una pregunta que ya no puede considerarse descabellada: ¿cómo sería un mundo sin abejas? 

“Si tuviéramos que depender de una agricultura sin polinizadores, estaríamos listos”, expone el subdirector general de Sanidad e Higiene Animal del Ministerio de Agricultura, Lucio Carbajo. No todos los cultivos desaparecerían, porque los hay que se pueden gestionar de otras formas (autopolinización y polinización por pájaros, entre ellas), pero todas las fuentes coinciden en que la pérdida de diversidad y de calidad alimentaria sería tremenda.

Además, los mismos factores que atacan a las colmenas dañan también a los polinizadores silvestres como el abejón, el abejorro y las avispas, de modo que las pérdidas no solo afectarían a la producción agrícola, sino también —y quizá más crucialmente aún— a los ecosistemas naturales y al medio ambiente en general. Las abejas, las flores y los frutos evolucionaron juntos hace decenas de millones de años, y no se puede destruir uno sin destrozar a los demás.

El Laboratorio de Referencia de la UE para la Salud de las Abejas (EURL, en sus siglas inglesas), con sede en Anses, Francia, publicó en abril los resultados del primer programa de vigilancia sobre el despoblamiento de las colmenas en 17 países europeos. Los datos, que se tomaron en más de 30.000 colmenas durante 2012 y 2013 y examinaron las prácticas agrícolas y los agentes patógenos más dañinos, muestran unos índices de mortalidad invernal muy variables entre países (la horquilla cubre del 3,5% al 33,6%). 

En general, la situación es más leve en España y otros países mediterráneos (por debajo del 10%) que en el norte del continente (por encima del 20%). Las cifras contradicen a las del sector apícola español, que denuncia mortandades entre el 20% y el 40%, en un ejemplo más de lo dificultoso que resulta acordar los criterios y las metodologías en este campo.

La contribución de los posibles factores de riesgo, como el manejo de las colonias, el uso de pesticidas y los agentes patógenos, es variable y compleja. Tanto este informe europeo como las demás fuentes coinciden en que las causas de la mortalidad de las abejas son múltiples. También señalan, sin embargo, que ciertos factores pueden ser más fáciles de abordar que otros.

 Los pesticidas más dañinos, por ejemplo, pueden prohibirse o restringirse, como ya ha hecho Bruselas con cuatro de ellos. Por otro lado, y como es natural, los principales productores de plaguicidas —Bayer, Syngenta y Basf— no aceptan que haya evidencias sólidas de que sus productos sean la causa del problema. Y, de forma más significativa, algunas fuentes científicas coinciden con ellos.

“Los pesticidas neonicotinoides, como los prohibidos por la UE, no son los más prevalentes en las colmenas, al menos de forma crónica”, asegura Mariano Higes, del Centro Regional Apícola de Marchamalo, en Guadalajara. 

“Pueden ser un problema en amplísimos monocultivos, pero afectan sobre todo a los polinizadores silvestres, como los abejorros, no a las colmenas de abejas”. Higes acepta, sin embargo, que restringir estos productos puede ser útil para los ecosistemas, aunque no para la agricultura.

Para colmo, y según una investigación dirigida por Tom Breeze, del Centro de Investigación Agroambiental de la Universidad de Reading, y publicada este año en PLoS ONE, son las propias políticas agrícolas europeas las que están exacerbando el problema: al promover los grandes monocultivos se está produciendo un creciente desajuste entre las necesidades de polinización y la disponibilidad de colmenas en todas las regiones del continente.

 Todos esos cultivos necesitan abejas, pero los apicultores no logran reproducir tanto las colmenas, con lo que al final el cultivo rinde menos. El resultado de esta investigación es más llamativo si se tiene en cuenta que el trabajo ha sido financiado por la misma UE que es objeto de sus críticas.   (...) 

Esos polinizadores silvestres —las 250 especies de abejorros existentes, principalmente— son la otra mitad de la historia. Podría pensarse que, en un mundo sin abejas, la tarea de polinizar los cultivos podría ser asumida por estos otros insectos, que, de hecho, son ya ahora quienes polinizan la mayor parte de los cultivos básicos para la alimentación mundial: la acción de los abejorros (del género Bombus) produce el doble de fruto que la debida a la apicultura convencional con abejas (del género Apis).

Sin embargo, una reciente investigación de Matthias Fürst y sus colegas de la Royal Holloway University de Londres, publicado en Nature, ha desinflado esa expectativa al mostrar que dos de los grandes patógenos de las colmenas, el virus de las alas deformes (deformed wing virus, DWV) y el hongo Nosema ceranae, se han extendido ya a los polinizadores naturales. 

Estos agentes infecciosos no solo se han mostrado capaces de transmitirse de Apis a Bombus en experimentos controlados de laboratorio, sino que ya han contagiado a los abejorros en la naturaleza, según los estudios de campo de estos científicos en Gran Bretaña y la Isla de Man. Cabe temer, por tanto, que los polinizadores silvestres estarán pronto tan amenazados como sus colegas domésticas.  (...)

La identificación del microsporidio Nosema como una de las grandes causas del despoblamiento de las colmenas se debe a Higes, el principal investigador español en este campo, “El papel de los patógenos y, sobre todo, de Nosema ceranae, sigue sin comprenderse”, reconoce Higes, cuyo laboratorio lleva 10 años investigando en el microsporidio.

 “Muchos de mis colegas diseñan experimentos erróneos y extraen conclusiones que no son enteramente correctas; es una pena, pero 10 años después sigue existiendo una nebulosa en el conocimiento”. Como se ve, la investigación sobre la muerte de las abejas está trufada de conflictos.

Esta es una de las razones de que grupos ecologistas como Greenpeace no solo elogien las restricciones europeas a cuatro pesticidas neonicotinoides, sino que propongan extender la prohibición a otros 319 compuestos que consideran dañinos.

 “No cabe duda de que la mortalidad de las colmenas es un problema multifactorial”, dice Luis Ferreirim, de Greenpeace, “pero si hubiera que establecer una jerarquía, el primer factor serían los insecticidas, que están diseñados precisamente para matar insectos, como las abejas”.

 El ecologista recuerda asimismo que los herbicidas también resultan dañinos, pues acaban con las flores que aportan el principal alimento a las abejas. “Además, contra los pesticidas se puede actuar con más eficacia y rapidez”, prosigue Ferreirim, “mientras que atacar a virus, bacterias, hongos y otros parásitos resulta muy difícil; y no hay que olvidar que los parásitos están más restringidos a las abejas, mientras que los pesticidas dañan también a los abejorros y otros polinizadores naturales, a los que también hay que proteger”.

Un mundo sin abejas sería también un mundo sin abejorros, y tal vez sin flores, pues las abejas y las flores evolucionaron juntas, y son las dos caras de la misma moneda desde un punto de vista ecosistémico. Un mundo triste y monótono como una ciudad fantasma, una pesadilla estéril a solo un paso de la nada.(...)"              (

3/10/13

Una planta bastaría para procesar toda la basura de Sevilla y hacer biofuel

"Abengoa quiere dotar a Sevilla de otro referente pionero en las tecnologías en las que trabaja, tras la plataforma termosolar de Sanlúcar la Mayor, la única del mundo con cuatro torres solares comerciales y de I+D. 

Ahora, la compañía andaluza quiere levantar en la zona sur del Puerto fluvial de Sevilla una factoría que procesaría todos los residuos de la capital hispalense, medio millón de toneladas al año, en biofuel -bioetanol o biodiésel-. (...)

La inversión estimada -el proyecto se adjudicaría previo concurso, para el que Abengoa es la mejor posicionada- es de 120 millones, aunque la empresa prefiere no confirmar esta cifra. Daría empleo permanente a 165 personas, según la propia Abengoa, más otros 600 durante los 28 meses que duraría su construcción. (...)

La tecnología testada por Abengoa en su planta de etanol de Salamanca permite convertir los residuos orgánicos y otros no orgánicos en etanol, biodiésel y energía eléctrica, según corresponda. Parte de esta tecnología, usada para producir bioetanol de restos de cultivos en lugar de cultivos alimenticios y denominada de segunda generación, se está ya implantando en una fábrica de biofuel de la Abengoa en Kansas (EEUU).

Además, la capacidad de transformación de residuos en biofuel eliminaría la necesidad de seguir usando Montemarta, y sólo haría necesario tener un vertedero de respaldo para lo no recuperable. (...)"                   (El Economista, 30/09/2013)

9/9/13

"Se saca casi tanto metal de la basura como de las minas"

"Asústeme: cuando no llevo al contenedor adecuado la tostadora o la 'tablet', ¿hasta qué punto daño el medioambiente? 

No me gusta ser catastrofista. Algunos productos son inocuos; otros, los que contienen metales pesados (níquel, cadmio, litio), no. Pero, al no reciclar un ordenador, contribuyes a que se sigan extrayendo metales de la naturaleza en lugar de aprovechar los que hay en ese aparato. Hoy en día, la cantidad de metal que se obtiene de los residuos generados en las ciudades ya se acerca a la que se extrae de las minas. Es lo que se llama minería urbana. 

Si deposito mi móvil viejo en un punto limpio, ¿en qué puede acabar transformado? 

En muchas cosas. Hace años hicimos una prueba para elaborar asas para maletas a partir de las carcasas. Es un ejemplo llamativo; otra cosa es que sea económicamente viable. 

¿No lo es?

Reutilizar un cable de ordenador para otro dispositivo sí sale rentable, pero triturar ese ordenador para extraer hierro y estaño y fabricar otros artículos no tanto. Especialmente el plástico, que requiere un proceso caro. Pero que tecnológicamente sea factible abre una vía de investigación muy interesante.

Con la crisis, ¿los asaltos han llegado a los 'puntos limpios', donde se acumulan toneladas de electrodomésticos en desuso?

Los robos están a la orden del día. También hay quien se coloca en la puerta del punto limpio para comprar a los particulares sus electrodomésticos usados. El objetivo suele ser venderlos en el mercado negro o extraer las piezas de valor.

¿Hay piezas de valor en una nevera o un móvil desechados?

En una nevera, el condensador, que contiene cobre. En los móviles hay miligramos de oro y también de coltán, además de paladio, un mineral muy escaso en la naturaleza. Pero para conseguir una cantidad importante tendrías que reunir miles de teléfonos.

En tiempos de paro... ¿da trabajo el reciclaje?

El sector genera el 2% del PIB español y mantiene más de 300.000 empleos. Es importante, no sólo desde el punto de vista medioambiental sino también por su impacto económico.

De entre la basura electrónica, ¿qué residuos dañan más al planeta?

Las baterías de los móviles, los fluorescentes y los frigoríficos, que contienen un gas contaminante."                   (Entrevista a José Pérez, director de Recyclia, El Economista, 06/09/2013)

12/7/13

¿Gasolina gratis solo por reciclar? Obtener un litro de gasolina por cada kilo de plásticos

"Reciclar tiene premio: obtener un litro de gasolina por cada kilo de plásticos.



Convertir el plástico en gasolina, diésel o keroseno    (youtube)

La abundancia de plástico en la vida cotidiana y la dificultad que éstos presentan para ser degradados suponen una gran amenaza para el medio ambiente. Pese a todo, hay mucha gente que aún no está suficientemente concienciada de la importancia del reciclaje pero, ¿y si por contribuir a su reutilización obtuvieran una compensación económica?

Ése es el objetivo que persigue la compañía Rever Spain, que ha desarrollado una máquina capaz de convertir desechos plásticos en hidrocarburos con una equivalencia aproximada de un litro por cada kilo, salvo cuando aquéllos se compongan de polietileno de baja densidad (bandejas de corcho, por ejemplo), en cuyo caso el rendimiento de la conversión cae hasta el 80%. 

El plástico está fabricado artificialmente a base de petróleo, por lo que mediante un proceso reversible consistente en una pirólisis (combustión sin oxígeno a entre 400 y 500 grados), Rever es capaz de romper su cadena molecular hasta convertirlo en un gas que, al enfriarse, torna en una mezcla de gasolina, diésel y queroseno. 

La idea y la tecnología no son nuevas. La innovación, lo pionero, cuenta Daniel López, de Rever Spain, es haber logrado que sea eficiente: para cada litro de combustible sólo son necesario 1,2 kW de potencia eléctrica, lo que supondría un coste de aproximadamente nueve céntimos de euros; además, ha conseguido estabilizar sus emisiones en una media un 80% por debajo del máximo permitido por la normativa. 

El combustible resultante puede ser empleado para alimentar desde la caldera de un hogar hasta motores de combustión de coches, barcos... Eso sí, en el caso de que dicho propulsor sea de gasolina (apenas suponen un 30% del parque automovilístico español, frente a más del 65% de diésel), el producto resultante debe pasar por un proceso de destilación antes de poder ser utilizado. 

Para mecánicas de gasóleo, en cambio, el aceite mixto, como se denomina a la mezcla, puede ser utilizado directamente, pues sale bastante refinado y con un octanaje muy similar al que comercializan las gasolineras.

De este modo, cualquier empresa o particular puede instalar una de las máquinas comercializadas por Rever, que no precisan más que de la limpieza de un filtro cada varias semanas como único mantenimiento, y beneficiarse del reciclado de los plásticos, obteniendo a cambio combustible. 

Sin embargo, esta tecnología no está concebida, en principio, para una persona o familia -las máquinas más pequeñas son capaz de convertir 240 kilos de plástico diarios, por lo que al no alcanzarse ese volumen de desechos, tardaría mucho en ser amortizada y se perdería dinero-, sino más bien para compañías recicladoras. 

Éstas acostumbran a quemar todos los plásticos que no son reutilizables y pierden una gran cantidad de dinero en su transporte. Sin embargo, con las máquinas de Rever, la mayor de las cuales tiene una capacidad de generar hasta 8.000 litros de combustibles diarios, éstas no sólo se ahorrarían esos costes, sino que además podrían obtener réditos de tales desechos mediante la venta del producto resultante. 

Otra opción intermedia podría consistir en el acuerdo dentro de una comunidad de vecinos o cooperativa para la adopción de esta tecnología, con el fin de que dar salida al volumen total de desechos plásticos acumulados; siempre, eso sí, que éste alcanzara el mínimo de los 240 kilos. 

El combustible extraído de dichos plásticos sobrantes iría destinado a aplicaciones comunes tales como, por ejemplo, una caldera central de una finca. Porque un factor importante que debe tenerse en cuenta es que este tipo de procesos de obtención de combustible sólo queda libre de impuestos siempre que el producto sea utilizado exclusivamente para abastecimiento propio, nunca para ser comercializado.

Pero aún hay otro modelo que ha empezado a explorar ya alguna empresa. Consistiría en instalar una máquina en un local donde los particulares pudieran llevar sus kilos de plástico y obtener sus litros de combustible equivalentes; lo único que cambia, en este caso, es que además del plástico, el cliente debería pagar una pequeña contraprestación a la empresa en cuestión que cubriera los costes del proceso y sus márgenes, cifra que, según estimaciones de Rever Spain, rondaría entre los 15 y los 30 céntimos

. Es decir, teniendo en cuenta los 1,35 euros que ronda el coste del litro de gasóleo actualmente, un usuario podría ahorrar un euro por cada litro de diésel para su automóvil particular. 

Este plan de negocio resulta muy prometedor, toda vez que la misma empresa se encargaría de destilar el combustible resultante para dar gasolina a los clientes que la demandaran y podría añadir también los aditivos artificales (entre dos y cinco céntimos por litro) que llevan los carburantes comerciales y que, aunque no son indispensables, sí son recomendables para su uso en motores de combustión.

Uno de los principales inconvenientes de esta tecnología es el gran espacio que precisan de un gran espacio para poder ser instaladas. Por ejemplo, el menor de los cuatro tamaños en que se ofrecen las citadas máquinas.-capaz de obtener 240 litros de hidrocarburos diarios- ocupa en torno a 2 metros cúbicos, pero ese volumen requerido aumenta exponencialmente hasta los 16 metros cuadrados que necesita la máquina de mayor tamaño, de 8.000 litros diarios.

De este modo, si se extendiera su tecnología, Rever Spain contribuiría de forma notable a la conservación del medio ambiente mediante un incentivo de ahorro en el consumo energético que puede llegar incluso a niveles de autoabastecimiento en grandes empresas y comunidades de individuos. 

Y para los más escépticos, que puedan pensar que el lobby de las petroleras pudiera frenar el desarrollo de esta tecnología, Rever Spain también tiene una respuesta. Según la normativa europea vigente, los productores de materiales plásticos -en primera instancia, las refinerías petrolíferas- son los responsables del destino de sus desechos, por lo que para estas empresas no sólo es positivo el modelo que propone Rever, sino que, según López, por responsabilidad social corporativa y dado lo imposible de que ello le genere competencia, estarían incluso moralmente obligados a patrocinar la retirada y el reciclaje de esos residuos plásticos."           (El Economista, 10/07/2013)

17/4/12

Un envase ecológico que conserva durante 6 meses los alimentos, hecho a partir de un material biodegradable y compostable que, cuando se degrada, se convierte en un abono de mucha calidad

"Un 35% del volumen de los productos que compramos lo conforman los envases de esos productos. Unos envases que, indefectiblemente, acaban en la basura, con los consiguientes costes. 

Acerca de esta reflexión y de cómo plantear un mañana ecológico, las empresas VBM Ecodesign, dedicada al ecodiseño, asesoramiento y desarrollo de proyectos responsables; NNZ The Packaging Network, con sede en Holanda y especializada en soluciones de empaquetado, y EcoRiera, como elaborador de alimentos ecológicos, han unido sus fuerzas y conocimientos en la búsqueda de envasados no contaminantes y, sobre todo, compostables.

 EcoRiera se planteó "si era lógico vender productos ecológicos que llevaban por envoltorio plástico. A fin de cuentas, un derivado del petróleo (...)

"debíamos conseguir un envase que, termosellado al vacío, fuera capaz de conservar el alimento durante seis meses". El camino no fue fácil. "En nuestra primera prueba por el método ensayo-error conseguimos que el alimento se mantuviera en condiciones de consumo durante veintitantos días. Hasta lograr los seis meses que necesitábamos pasó bastante tiempo". 

Al final se alcanzó el objetivo y "ahora podemos decir que cumplimos con toda la legislación europea o, lo que es lo mismo, garantizamos no solo los seis meses de conservación de los alimentos, sino también que lo hacemos empleando un material biodegradable y compostable que, cuando se degrada, se convierte en un abono de mucha calidad que, al no tener ningún tipo de componente químico, puede ser utilizado en cultivos destinados a la alimentación", dice Del Valle.

Así, VBM ha conseguido un material que, además de contener los embutidos de EcoRiera, puede ser útil para muchos de los cerca de 40.000 productores ecológicos que hay en España "y que, en un porcentaje de más del 70%, exportan su producción. Y es que nosotros no solo trabajamos con elaboradores de productos ecológicos y delicatessen, sino que nos dirigimos, de un modo general, a todos aquellos profesionales que necesitan un material de calidad y ecológico en el que envolver sus productos. Además, estamos comprobando las muchas posibilidades que tenemos, principalmente en países del norte de Europa, de acceder a mercados que han restringido o prohibido el uso de envoltorios de origen fósil".             (El País, Negocios, 18/12/2011)


10/5/11

La Comisión Europea propone que los pescadores en paro capturen los millones de envases que ensucian el mar ¿acabaremos comiendo plástico?

"Mares y océanos dan cada vez menos pesca, lo que reduce la capacidad de empleo del sector pesquero, y ofrecen, sin embargo, innumerables desechos plásticos, con incontables efectos indeseables. Un doble problema cada vez más agudo para el que la comisaria de Pesca de la Unión Europea, la griega Maria Damanaki, cree haber encontrado la solución: la captura de plásticos.

"Eso tiene muchos beneficios", dice la comisaria. "Habrá resultados en términos de descontaminación y los pescadores podrán trabajar en épocas en las que no pueden pescar". A falta de otras reacciones, la patronal europea de reciclado de plásticos aplaude la iniciativa.

Pescadores e industriales, acompañados de autoridades locales y europarlamentarios, tienen previsto lanzar a finales de mes un proyecto piloto sobre pesca de plástico en la Costa Azul. (...)

El pasado verano, un estudio franco-belga estimó que sus azules aguas escondían 250.000 millones de pequeños objetos plásticos y que del orden de 500 toneladas de plástico estaba ya disueltas entre las olas. Una carrera hacia la muerte, en vista de la rapidez con que los humanos destruyen el entorno y la lentitud, próxima al siglo, con que se renuevan las aguas del mar de Ulises, en las que viven, conforme a los datos de la Comisión, el 6% de las especies marinas, aunque solo el 1% cuantitativo. (...)

"El Fondo Europeo de la Pesca ofrece al sector pesquero la posibilidad de desarrollar proyectos a favor de la conservación del medio marino", señala Damanaki. "Por ejemplo, el pescar envases".

Ella ve provecho en la idea, como subrayó en Atenas y no solo por la descontaminación de las aguas, sino porque muchos de los desechos serán reciclables, lo que también dará beneficios económicos", apunta la comisaria. "Por otra, los pescadores tendrán otro tipo de actividad e ingresos adicionales".

La idea, que no es una iniciativa legislativa ni un plan que la Comisión pretenda imponer a los Gobiernos, es solo una sugerencia sin apenas eco en las capitales europeas, que como administradoras del Fondo Europeo de la Pesca (FEP) tienen la última palabra. (...)

El sector del reciclado de plásticos de Alemania, Francia y Dinamarca aplaude el plan y ya está movilizado. "El año pasado se pagaron en Francia, y con apoyo del fondo, 375 euros por tonelada de plásticos recuperada y se recogieron unas 1.000 toneladas", señala Oliver Drewes, portavoz de Damanaki. (...)

La nueva red es una adaptación de la concebida para controlar vertidos de crudo, que ahora cercará y capturará plásticos y otros objetos flotantes. "La red está totalmente hecha de plástico", señala Alexandre Dangis, director de EuPC, en la web de la organización. "No captura peces y es 100% reciclable".

La malla es un invento de Thiery Thomazeau, un antiguo pescador francés, quien calcula que con ella se pueden recoger entre dos y ocho toneladas de desechos flotantes, en función del tamaño del aparejo. Según él, "el plan podría crear nuevas oportunidades para los pescadores jóvenes que ahora lo pasan mal económicamente y dudan del futuro de esta profesión", declara en la misma web." (El País, 09/05/2011, p. 33)