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23/11/17

La solución definitiva: un algoritmo al frente del Consejo de Ministros... una docena de empresas en el mundo tienen al mando de sus consejos de administración a un software inteligente que toma decisiones y las ‘discute’ con el resto de miembros

" (...) Por desgracia, la política, las leyes y la gestión pública todavía están lejos de la vanguardia tecnológica. A veces parece que todo cuanto se entiende desde la óptica política con respecto a la revolución tecnológica que vivimos es el manoseado término de ‘smart city’. Algo que, por cierto, suele resolverse con wifi gratuito y universal y algunas aplicaciones para saber a que hora llega un autobús a una parada determinada. 

La mayoría de los casos de las denominadas ‘ciudades inteligentes’ no son más que intentos muy débiles de lo que realmente deberían ser. Es un síntoma más de que, lo que se puede hacer y lo que se considera electoralmente rentable, se mueven en dimensiones opuestas.

Es irónico, que incluso hoy en día, la mayoría de las oficinas de cualquier administración estén inundadas de archivadores gruesos y descoloridos. Cualquier país es hoy en día un territorio rico en datos. Datos que en la mayoría de los casos no trabajan entre sí salvo cuando es para cruzar módulos de pagos tributarios. 

Las directrices burocráticas, los procesos imposibles de modificar o la torpeza de algunas decisiones que nadie puede revisar, convierten la administración y la gestión política derivada en un modelo inamovible desde hace décadas.

El uso de los datos masivos y la Inteligencia Artificial deriva en una especie de Inteligencia Aumentada que se aproxima más a lo que, desde la administración y desde la política, debería de ser entendido como la gestión pública. 

Una tabulación cruzada de datos socioeconómicos con datos demográficos podría arrojar recomendaciones específicas mesurables por parte de los que votan a unos u a otros. La nube y el aprendizaje automático, por ejemplo, predecir la probabilidad de deserción escolar, mejorar la eficiencia clínica en la prestación de servicios de salud e incluso aumentar la productividad de diferentes industrias, por señalar algunas. 

La costumbre nos ha conducido a no exigir demasiado. Votamos y asumimos que gran parte de lo expuesto en un programa electoral no es más que papel mojado y que, en el curso de una legislatura, quienes fueron designados a través de tu voto, harán cuanto puedan hasta el nivel mínimamente exigible. (...)

De ahí que lo que solemos decir sobre la exigencia a los políticos suela estar teñida de partidismo y afinidad. La autocrítica deja de existir en general y por ese motivo las tendencias electorales cambian muy lentamente. Debemos, por ello, hacer las preguntas correctas, exigir resultados tangibles y juzgar el éxito de los políticos en función de los indicadores de rendimiento clave.

 ¿Quién mejor para establecer el cumplimiento de indicadores que un software diseñado para ello? ¿Quién mejor que un sistema experto o de Inteligencia Artificial para indicar a los gestores públicos lo que deben de desarrollar según unas promesas electorales?

Suelo escribir, aconsejar y explicar sobre las múltiples aristas de la Cuarta Revolución Industrial y siempre resumo el momento de disrupción actual con la máxima de que una revolución no se anuncia, simplemente llega. En este caso es evidente que llegó, que está aquí y que durará su despliegue un tiempo. Es obvio que se trata de una revolución asociada a los datos masivos, la inteligencia sintética y la automatización. No abrazarla por parte de la política es un gravísimo error.  

La sociedad irá adaptando sus modos, su vida, ese tránsito cotidiano que permite hacer cada vez más cosas a partir de una máquina o un software. La política no puede ponerse de perfil o se dará cuenta de que la llamada ‘desafección’ no era por la escasa empatía y credibilidad ofrecida a sus votantes, sino que tendrá que ver con la lejanía entre los escasos usos tecnológicos disponibles de quienes gobiernan y los amplios conocimientos digitales de quienes son gobernados. Por cierto, los que les pagan.

¿Qué pasaría si el futuro presidente de España fuera un robot? Alguien incorruptible, competente y equilibrado. Un algoritmo capaz de establecer criterios de cumplimiento en base a la lógica y la prioridad secuencial de un programa votado por millones de personas atendiendo a dañar lo mínimo posible a un cuerpo electoral contrario que votó a otro software robótico que se quedó en la oposición. 

Nos evitaríamos plenos y mandangas, meriendas que se retuercen en las esquinas de la normativa parlamentaria y tendríamos decisiones y ejecuciones de leyes de un modo casi inmediato. De hecho hubo quien ya solicitó que Watson se presentara a las elecciones. 

El tiempo de la respuesta perfecta, la cuestión sin fisuras ha llegado a muchos ámbitos de la vida, especialmente empresarial y me pregunto porque no somos capaces de entender que la gestión pública no puede también incluir progresivamente este tipo de elementos. ¿Por qué el ministro de economía en lugar de ser Luis de Guindos no es un software especializado en finanzas y macroeconomía? 

 Las métricas de análisis de su gestión no serían interpretables, sólo examinables. El poder del big data  y la inteligencia artificial lo permitirían, de hecho lo permiten ya. Aunque no pretendo que esas preguntas se aborden de manera literal (de momento), sí es cierto que los cambios sistémicos, estructurales y operacionales resultantes a este tipo de tecnologías ya están dando lugar a un amplio espectro de oportunidades en muchas industrias a la vez que plantean un buen número de interrogantes éticos.

La convivencia entre lo tecnológico aplicado a la política es potencialmente viable. ¿Por qué van a ser los políticos los únicos a los que no les afecte ese futuro mundo sin empleo? Seguramente falta mucho tiempo para que pueda enviar mi voto en una urna digital para votar a un software con una ‘ideología’ técnica, pero, mientras eso no llega, veamos a que se dedican los actuales ‘líderes’.

 Les llamamos líderes vete tú a saber por qué, pues su lejanía de lo que sucede es de tal calibre que probablemente cuando todo esto se los lleve por delante pasarán años hasta que se den cuenta. Ellos seguirán yendo a su puesto de trabajo como si nada hubiera pasado, como en un guion de Asimov entrarán en su despacho rodeados de máquinas, se sentarán a ‘gestionar’ y nadie se percatará de su presencia.

La primera vez que escribí sobre esto de la ‘política robótica’ se me dijo que había escrito un artículo puramente de ciencia ficción muy alejado de las opciones y posibilidades reales de estas tecnologías. Tal vez pero actualmente una docena de empresas en el mundo tienen al mando de sus consejos de administración a un software inteligente que toma decisiones y las ‘discute’ con el resto de miembros.

Por señalar una de ellas, hablaré rápidamente de Deep Knowledge Ventures. Una firma de capital de riesgo con sede en Hong Kong que invierte en medicina regenerativa.

 En mayo de 2014, designó un algoritmo llamado ‘Vital’ para dirigir su junta directiva. ‘Vital’ realiza recomendaciones de inversión basadas en análisis avanzados y disfruta de los derechos de voto, al igual que los otros cinco miembros de la junta. Es más, en su caso, tiene voto de calidad en caso de empate.

¿Qué ocurre si se aplica un enfoque similar basado en datos a un gobierno y en las políticas públicas? No estoy proponiendo, de momento, reemplazar a los políticos por algoritmos (no se van a dejar), pero tal vez deberíamos de incorporar una cartera ‘metafórica’ a un ministro robótico encargado del análisis de datos aplicando la inteligencia artificial en la deliberación colegiada de un órgano como esos. Su nombre sería, por decir algo, el Ministro de los Datos. ¿Suena raro? Tal vez ahora, pero en quince o veinte años no tanto."               (Marc Vidal, 08/11/17)

17/3/14

Espacios donde las TIC pueden mejorar políticas públicas a través de la participación ciudadana

"Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) pueden y deben ser un instrumento base para modernizar procedimentalmente las políticas públicas, facilitando que el papel de la ciudadanía sea más activo y ganar en calidad de vida de la comunidad. A continuación, describo una serie de espacios donde las TIC pueden ser un factor que facilite la mejora de las políticas públicas a través de la participación ciudadana:

Deliberación

Un elemento fundamental para enriquecer la democracia es el debate sobre las estrategias que deben definir las políticas públicas. En el ámbito de acción del gobierno local −gracias a la proximidad entre representantes y ciudadanos− es más fácil promover espacios de debate entre equipo de gobierno-técnicos de la administración y ciudadanía. 

La realización de los presupuestos del municipio puede ser un buen espacio para ello. Existen numerosas experiencias, en distintas localidades, que pueden servir de referencia a equipos de gobierno que deseen incorporar esta metodología como elemento de buena práctica democrática. La Diputació de Barcelona o la Junta de Andalucía, por ejemplo, han editado guías para recoger las experiencias de sus municipios y facilitar herramientas útiles.

Tramitación de leyes

Las TIC también pueden ser un buen soporte para la participación en la propia gestión legislativa. Un proyecto a destacar en esta línea sería la plataforma Escaño 110, que se está desarrollando actualmente, a través de una campaña de micromecenazgo. Su objetivo es conseguir que la iniciativa aprobada por el Parlamento de Andalucía en el año 2012 sea realmente participada. 

La Cámara andaluza, con la voluntad de fomentar la participación ciudadana a través de una nueva plaza en el Parlamento −la 110−, permite así la presentación de ILP y otras iniciativas ciudadanas. A pesar de tratarse de un proyecto pionero en España, la dificultad para conseguir las firmas ha provocado que, hasta la fecha, solo se haya presentado una ILP. El proyecto promovido por la sociedad civil debe incentivar que la propuesta del Parlamento andaluz se concrete en acción.

Votación

La democracia directa también es una buena fórmula para incentivar la participación en las políticas públicas. A través de referéndums, el equipo de gobierno dispone de datos sobre el apoyo con el que cuenta una determinada iniciativa. Las TIC deben ser la herramienta para agilizar el proceso de votación. 

En el referéndum sobre la reforma de la Diagonal de Barcelona, por ejemplo, la exploración de instrumentos tecnológicos fue un elemento relevante. En definitiva, las TIC pueden ser un facilitador fundamental para la incorporación de estrategias de democratización a través de la participación ciudadana y, a su vez, parte de la mejora de la calidad de vida de la comunidad.

Más referencias:

- Anduiza E.; Cantijoch, M.; Gallego A. y Salcedo, A. (2010) Internet y participación política en España ‘Opiniones y Actitudes’ núm. 63 (CIS, Centro de Investigaciones Sociológicas).
- La participación política de los españoles: democracia de baja intensidad. (2007) ‘Papeles’ núm. 99 (Colectivo IOÉ).
- Márquez Y. “El presupuesto participativo: herramienta de democracia participativa para la ciudadanía”.                (Antoni Gutiérrez-Rubí,11/03/2014)

15/2/13

Parlement & Citoyens, software libre para que los franceses escriban sus leyes

"Parlement & Citoyens, una plataforma francófona realizada con software libre posibilita la co-creación de proyectos de ley entre diputados y ciudadanos.
 
Transparencia, participación, colaboración, co-creación. Así se podría resumir la esencia de la plataforma Parlement & Citoyens, recién presentada en Francia, un dispositivo tecnológico que pretende conectar a políticos y a ciudadanos.

 Parlement & Citoyens, desarrollada íntegramente con software libre, pretende aprovechar las herramientas digitales para caminar rumbo a un gobierno abierto que dé voz a la inteligencia colectiva (aquí una presentación en Prezi). 

Parlement & Citoyens, una iniciativa de la asociación Smart Gob, pone al servicio de cualquier representante político todo un kit de herramientas - chats, wikis, vídeo, audio.... - para dialogar con los ciudadanos. Pero la apuesta va más allá de la comunicación. El objetivo es crear un proceso abierto y transparente para que los ciudadanos y diputados escriban proposiciones de ley juntos. 

De momento, Smart Gob ha conseguido que seis diputados franceses, pertenecientes a todo el espectro político, empiecen a usar Parlament & Citoyens. Además, la plataforma cuenta con el apoyo de think tanks de todas las ideologías, desde la Fondation Jean Jaurès a Idées Nation, pasando por la Fondation Jean Jaurès. 

 La idea de Parlement & Citoyens es una evolución natural de la plataforma Démocratie Ouverte, que actúa desde el año 2000. Cyrill Lage, fundador tanto de Démocratie Ouverte como de la asociación Smart Gob, en declaraciones a eldiario.es, afirma que la iniciativa pretende luchar contra “la desconfianza de los ciudadanos hacia sus representantes y las políticas públicas ineficaces”.

 Parlement & Citoyens, en palabras de Cyrill, está basada en “el artículo 6 de la Declaración de los Derechos Humanos” (que garantiza el derecho de los ciudadanos a participar en la elaboración de las leyes)” y en la “equidad del software libre”. 





 El hecho de que Parlement & Citoyens haya sido desarrollado con software libre en una plataforma abierta como Drupal y que su código informático esté ya publicado en GitHub es toda una declaración de intenciones. Los procesos habituales de las comunidades de programadores de software libre suelen ser no jerárquicos, meritocráticos, colectivos y bottom up (de abajo arriba).

 Por eso, David Rodrigues, uno de los programadores de la plataforma y miembro de Démocratie Ouverte, define el proyecto como “una red social para organizar el debate político sin jerarquías”. Y no es casualidad que se haya optado por una estrategia de “abajo arriba”.

 “No hay un Gobierno en Europa que pudiera apoyar el Parlement  & Citoyens en su totalidad. No funcionaría como una Big Band. Pero es bueno que algunos políticos empiecen a acostumbrarse a redactar leyes en conjunto”, matiza David.

 De hecho, Parlement & Citoyens apuesta claramente por el crowd sourcing (creación de soluciones en red) e incluso dispone de una opción para crear peticiones ciudadanas de ley. Las iniciativas que recojan más de 5.000 firmas entre usuarios registrados en la plataforma pasarán a ser debatidas por los diputados.  (...)

 De momento, Smart Gob ha recibido interés de los Gobiernos de Suiza, Túnez y Québec. Otro paso a dar, cuando dispongan de recursos, será adaptar la plataforma a Gobiernos locales. Parlement & Citoyens también apostará por introducir las estrategias de gamification - usar el ludismo y la interacción/participación entre usuarios para resolver un problema- en la política.

Sin embargo, el propio Cyrill Lage es consciente del recelo de la clase política hacia estas herramientas participativas: “Todavía no las usan por medio al cambio y porque quieren mantenerse en el poder. Por eso es importante pensar en plataformas que no son top down ni bottom up, sino que caminan en una misma dirección”.

Cyrill se deshace en elogios hacia el movimiento 15M español y su importancia sociopolítica. De hecho, Parlement & Citoyens tiene un especial interés en poner su plataforma a disposición de la política española: “El movimiento de los Indignados es especialmente relevante. Nos encantaría trabajar con ellos para una versión en español de la Parlement & Citoyens”.               (Eldiario.es, 13/02/2013)

23/1/13

La X del partido del futuro no es para esconderse, sino para que su contenido lo vayan rellenando las personas: democracia y punto

"El 8 de enero se anunció en internet la creación del "partido del futuro", un método experimental para construir una democracia sin intermediarios que sustituya a las actuales instituciones deslegitimadas en la mente de los ciudadanos. La repercusión ciudadana y mediática ha sido considerable. 

En tan sólo el primer día del lanzamiento, y a pesar de que se colapsó el servidor tras recibir 600 peticiones por segundo, hubo 13.000 seguidores en Twitter, 7.000 en Facebook y 100.000 visitas en YouTube.

 Medios extranjeros y españoles, incluyendo este diario, se han hecho eco de una conferencia de prensa desde el futuro que anuncia el triunfo electoral de su programa: democracia y punto (http://partidodelfuturo.net).

Señal de que ya no se puede ignorar lo que surge del 15-M. Porque este partido emerge del caldo de cultivo creado por el movimiento aunque en ningún caso pueda asimilarse al mismo. 

Porque no hay "el movimiento" con estructura organizativa ni representantes, sino personas en movimiento que comparten una denuncia básica de las formas de representación política que han dejado inermes a la gente ante los efectos de una crisis que no han causado pero que sufren cada día.

 El 15-M es una práctica colectiva e individual cambiante y diversificada, que vive en la red y en las calles, y cuyos componentes toman iniciativas de todo tipo, desde la defensa contra el escándalo de las hipotecas a la propuesta de ley electoral que democratice la política.

Pero hasta ahora, muchas de estas iniciativas parecen abocadas a un callejón sin salida. Por un lado, las encuestas reflejan que una gran mayoría de ciudadanos (en torno a un 70%) están de acuerdo con las críticas del 15-M y con muchas de sus propuestas. Por otro lado, toda esta movilización no se traduce en medidas concretas que alivien a las personas porque hay un bloqueo institucional a la adopción de dichas propuestas. (...)

Afortunadamente, el 15-M ha frenado cualquier impulso de protesta violenta, jugando de hecho un papel de canalizador pacífico de la rabia popular. El dilema es cómo superar las barreras actuales sin dejar de ser movimiento espontáneo, autoorganizado, con múltiples iniciativas que no son programa y por eso pueden congregar potencialmente al 99% que saben lo que no quieren, es decir lo que hay, y que se acuerdan en buscar en conjunto nuevas vías políticas de gestión de la vida.

Para avanzar en ese sentido, ha surgido una iniciativa espontánea de ir ocupando el único espacio en el que el movimiento apenas esta presente: las instituciones. 

Pero no en lo inmediato, porque su proyecto no es el de ser una minoría parlamentaria, sino de cambiar la forma de hacer política, mediante democracia directa instrumentada mediante internet, proponiendo referéndums sobre temas clave, coelaborando propuestas legislativas mediante consultas y debates en el espacio público, urbano y cibernético, planteando medidas concretas a debatir entre la ciudadanía y sirviendo a la vez de plataforma para propuestas que salgan de la gente.

En realidad, no es un partido, aunque esté inscrito en el registro de partidos, sino un experimento político, que se va reinventando conforme avanza. En el horizonte sí se vislumbra un momento en que el apoyo de la ciudadanía a votar contra todos los políticos a la vez y en favor de una plataforma electoral que tenga ese solo punto en el programa permita una ocupación legal del Parlamento y el desmantelamiento del sistema tradicional de representación desde dentro del mismo. No es tan descabellado.

 Es en gran medida lo sucedido en Islandia, referente explícito del partido que nos habla desde el futuro.

Pero ¿cómo evitar reproducir el esquema de partido en el proceso de conquistar la mayoría electoral? Aquí es donde se plantea la decisión, criticada desde la clase política y algunos medios, de las personas que han tomado esta iniciativa de mantenerse en el anonimato.
 Porque si no hay nombres, no hay líderes, ni cargos, ni comités federales, ni portavoces que dicen hablar por los demás pero que acaban representándose a si mismos. Si no hay rostros, lo que queda son ideas, son prácticas, son iniciativas. 
De hecho, es la práctica de la máscara como forma de creación de un sujeto colectivo compuesto de miles de individuos enmascarados, como hicieron los zapatistas en su momento, o como hace Anonymous con su famosa máscara reconocible en todo el mundo pero con múltiples portadores. Incluso el anonimato de la protesta se encuentra en nuestros clásicos: "Fuenteovejuna, todos a una".
 Tal vez llegue un momento en que las listas electorales requieran nombres, pero incluso entonces no necesariamente serían líderes, porque se pueden sortear los nombres entre miles de personas que estén de acuerdo con una plataforma de ideas. En el fondo, se trata de poner en primer plano la política de las ideas con la que se llenan la boca los políticos mientras se hacen su carrera a codazos entre ellos. 
La personalización de la política es la mayor lacra del liderazgo a lo largo de la historia, la base de la demagogia, de la dictadura del jefe y de la política del escándalo basada en destruir a personas representativas. 
La X del partido del futuro no es para esconderse, sino para que su contenido lo vayan rellenando las personas que proyecten en este experimento su sueño personal de un sueño colectivo: democracia y punto. A codefinir."              (Manuel Castells, , La Vanguardia, 12/01/2013)

18/12/12

No; Italia no estaba quebrada. Sólo se había salido del euro, y adiós muy buenas. Pero, ¿por qué cargar con el gasto y las molestias de volver a imprimir liras? La nueva lira solo existía en forma digital

"Hubo que esperar a 2020 para que el grueso de la población empezara a “ver” qué era el dinero. Durante unos meses –luego de que la “revelación” comenzara a inundar primeras planas, ondas radiofónicas, pantallas televisivas, blogs, tweets y twits en los principales medios de comunicación—, se convirtió en un chascarrillo bobarrón: 

“2020, ¡al fin una visión perfecta! ¿Cómo pudo ser todo tan borroso durante tanto tiempo?”. Durante miles de años, en efecto.

La mayoría se inclina a pensar que el ajuste óptico empezó con el colapso final de la Eurozona en 2019, un suceso predicho con cierta anticipación. Lo sorprendente es que la revelación se dio con Italia, y no con Grecia, como todo el mundo esperaba.

 Ello es que la caliente sangre italiana fue la primera en alcanzar el punto de ebullición al calor de la paralizante crueldad de una austeridad duraderamente impuesta: la isla de Sicilia amenazó con la secesión, y estallaron sangrientas revueltas populares en Roma, Nápoles y Milán, primero, y luego por doquiera. 

El gobierno capituló el 12 de septiembre de 2018, declarando no sólo que se reinstituirían las pensiones –con pagos en “la moneda nacional de Italia—, sino que se incrementarían en un 10%. Luego declaró doce meses de vacaciones fiscales nacionales: los impuestos al ingreso y al valor añadido se suspendieron en tanto durara lo que se convino en llamar la “Transición Nacional”.

Las sombrías previsiones de hiperinflación no llegaron a materializarse. En cambio, la gente volvió a la labor para limpiar la basura y los desechos que habían venido amontonándose durante meses, trabajó a cambio de liras, reconstruyó edificios incendiados y reparó vías de tráfico e infraestructuras públicas sumidas en el abandono durante un año.

 Sin embargo, lo que cogió por sorpresa a todo el mundo fue la decisión del ministro italiano de hacienda sobre el modo de llevar a cabo la transición del euro a la lira. ¿Por qué cargar con el gasto y las molestias de volver a imprimir liras?, se preguntaban. 

Los teléfonos móviles habían sido capaces durante cierto tiempo de realizar transacciones con las tarjetas de crédito y de débito. Y por qué no prescindir completamente –se preguntaba el ministro— de la lira en efectivo y, en cambio, emitir para cada ciudadano italiano una “Tarjeta de Liras Digitales” (TLD), que podría cargarse con liras en cualquier cajero automático, para luego ser debitada en cualquier establecimiento de venta mediante un teléfono móvil. ¿Y por qué no?

A las pocas horas del anuncio gubernamental de la Transición, los trabajadores de la “Brigada de Reconstrucción de Emergencia” (creada para remover la basura y los escombros dejados por las revueltas) estaban cobrando sus “cheques salariales” por la vía de insertar unas Tarjetas de Liras Digitales (TLD) de un rojo brillante en los cajeros automáticos: las liras habían sido depositadas “en” los cajeros automáticos mediante pulsaciones realizadas en los teclados de los computadores del ministerio de hacienda. 

No tardaron las TLD en comprar vino y pan, pasta, aceitunas y bizcochos en los mercados de Nápoles y Roma. Los cafés callejeros reabrieron sus puertas, y hasta el Teatro dell’Opera, que había cerrado las suyas en 2017, volvió a funcionar: para acceder, bastaba pasar una TLD por un lector situado a la entrada del teatro.

 Y sobre todo: todo el mundo se sentía feliz de haber refutado en la práctica el amargo argumento político con que se había martirizado al país por años. No; Italia no estaba quebrada. Sólo se había salido del euro, y adiós muy buenas.

Pero lo que realmente llamó la atención de todo el mundo fueron las TLD. El servirse de dinero digital empezó a cambiar el modo en que la gente entendía el dinero. No es que fuera algo realmente nuevo; hacía décadas que el grueso de las transacciones se realizaba ya mediante golpes de tecla digitales. Lo nuevo, parece, era la total ausencia de dinero en efectivo.

 La nueva lira solo existía en forma digital: números en una pantalla. No podías tenerlas en la mano y contarlas una a una. No podías juntarlas en fajos y metértelas en el bolsillo o guardarlas en la cartera o encerrarlas en una caja fuerte. Ni podían caérsete del bolsillo y perderse. Empezó a perder fuelle la idea del dinero como una cosa física que, como cualquier otra cosa física, se asocia a cantidades finitas.

Mas raro aún, todo el mundo empezó a entender claramente de dónde venían las liras digitales, cómo se creaban. Se creaban desde el teclado de una computadora del ministerio de hacienda. Ya no era como si vinieran de un puchero que, de una u otra forma, tuviera que volver a llenarse.

 Lo cierto es que el ministerio de hacienda producía liras exactamente igual que un generador eléctrico bombea electrones hacia la red eléctrica, desde donde mueven motores e iluminan accesorios luminosos y pantallas de televisión. 

Los trabajadores de la Brigada de Emergencia pudieron “ver” eso cuando insertaron sus TLD en los cajeros automáticos y observaron aparecer los números en la pequeña pantalla.

Los bancos siguieron prestando como antes, pero también aquí hubo sorpresa: el app del teléfono móvil que permitía a todo el mundo la gestión de sus propias cuentas de TLD revelaba –en formato visual— que, una vez concedido el crédito bancario, el banco NO incrementaba la oferta nacional de dinero (según se había creído durante siglos).

 Cuando un fabricante de pasta tomaba prestadas 100 liras digitales para comprar harina, la columna derecha de su TLD-app mágicamente se incrementaba por valor de 100 “nuevas” liras digitales; pero la columna izquierda mostraba simultáneamente -100 liras digitales, el monto que tenía que devolver al banco. 

Sus liras digitales netas (la línea de abajo en su TLD-app) seguían igual: el banco, en efecto, no había “creado” dinero alguno. Eso venía a reforzar su percepción de que las nuevas liras digitales creadas eran las que habían salido de los teclados del ministerio de hacienda. No podrían haberse creado de otro modo.

 Y una vez eso se hizo diáfano, otra cosa comenzó a impresionar la percepción cotidiana de las gentes: la única forma que tenía el ministerio de hacienda de dar existencia con pulsaciones de teclas a las liras digitales era “gastar” esas liras en algo.

Y gastarlas, las gastaba. Para pasmo de todos, durante el año de la “Transición Nacional” –entre el 12 de septiembre de 2018 y el 12 de septiembre de 2019— el Estado contrató con empresas privadas y con contratistas obras de reconstrucción y reparación por un monto superior a los 60 mil millones de liras digitales.

 Se expandió el sistema de la educación pública, se planearon escuelas e institutos nuevos para cada comunidad, y la formación de maestros y profesores se convirtió en prioridad nacional. La “Brigada de Reconstrucción de Emergencia” se engrosó rápidamente, hasta llegar a substituir por completo la cobertura pública del desempleo y suministrar un trabajo útil a cada ciudadano italiano parado mayor de 16 años dispuesto a trabajar por un salario.

 Completada la limpia y reconstrucción del país, la BRE pasó a desarrollar todo tipo de servicios que los alcaldes y poderes locales pudieran considerar de utilidad, sin competir con las empresas privadas locales. 

Se instituyeron programas de subvenciones con metodología experimental –modelados conforme a los esfuerzos de la Fundación Gates para la erradicación de las enfermedades tropicales— para dotar con dineros de partida a pequeños innovadores en todo tipo de asuntos, concediéndose las subvenciones a través de una evaluación por pares organizada por Internet y de un proceso de votación.

 Las ciudades costeras comenzaron el largo y arduo proceso de elevar sus históricos diques de piedra de contención marina para hacer frente a las sombrías predicciones climáticas de una crecida del nivel de los océanos. La tasa de desempleo nacional, que había llegado al 40% antes de las revueltas, cayó a menos del 10% en doce meses. 

En acelerada caída el desempleo, el mayor debate en el ministerio de hacienda durante el año de la “Transición Nacional” era si podían extenderse, y por cuánto tiempo, las vacaciones fiscales, y qué tipo de estructura fiscal imponer luego. Lo que dio una inesperada vida al debate fue percatarse –de modo tan repentino como cristalino— de que la razón para reintroducir los impuestos NO era que se necesitaran para recaudar liras digitales a fin de poder pagar el gasto público.

 Pues estaba meridianamente claro que el ministerio de hacienda podía gastar tantas liras digitales como le acomodase, simplemente dándole al teclado. No era necesario recaudarlas antes como impuestos. 

No; la razón de que el ministerio reintrodujera los impuestos era la necesidad de drenar la circulación de las liras digitales, una necesidad dimanante de la necesidad de controlar la inflación. Aunque no habían hecho todavía su aparición las presiones inflacionarias sobre la lira digital, parecía inevitable que lo hicieran a medida que descendiera más y más el paro, y la economía fuera acercándose a una situación teórica de pleno empleo. 

El ministerio de hacienda se hizo consciente de la tarea que propia y realmente cumplirían los impuestos: sacar de la circulación una parte de las liras digitales anteriormente gastadas, a fin de impedir que el volumen total de liras en circulación se disparara fuera de control. 

Una vez hubo consenso general sobre eso, los términos del debate cambiaron, y pasó a discutirse qué tipo de fiscalidad nacional había que imponer. Si no se recaudaba para cubrir el gasto público, ¿no podría hacerse con otros fines? ¿Por qué no un Impuesto al Ingreso con fones de redistribución de la riqueza? 

Pero si se acababa de admitir que los impuestos no se recaudan para cubrir el gasto público –si no hay diferencia entre liras recaudadas como impuestos y liras creadas con un teclazo—, entonces ¿cómo habría de redistribuir la riqueza un Impuesto al Ingreso? 

Los impuestos al ingreso, era evidente, ¡ya no cumplían el menor papel! Análogamente, ¿para qué servía gravar el consumo con un Impuesto al Valor Añadido o IVA? Lo que se quiere, después de todo, es que los consumidores consuman; así que ¿para qué penalizarlos por ello? 

Lo que se acordó finalmente es un impuesto al carbono. Tenía éste el mérito, sobre todo, de conseguir el objetivo –todos sabían que muy pronto sería un objetivo crítico— de drenar la circulación de liras digitales para controlar la inflación.

 Pero, en segundo lugar, se conseguía el objetivo de incentivar a empresarios y a consumidores a quemar menos carbono en la producción y en el consumo. Los diques marinos construidos por la BRE podrían no haberse construido tan altos como pudiera llegar a ser necesario. 

Había un grupo particularmente insatisfecho con todo esto: los mafiosos que, desesperados, habían empezado a convertir a toda prisa sus negocios a cualquier moneda que no fuera la lira, porque descubrieron de un día para otro que resultaba imposible llenar maletines con efectivo para sus transacciones criminales.

 Los padrinos estaban furiosos, pero habría sido necio plantear abiertamente sus objeciones. En un descubrimiento conexo, el gobierno halló que un sencillo programa de computador conseguía eliminar virtualmente la inveterada corrupción de las contratas públicas. 

Resultó que la trayectoria por la economía de cada lira digital emitida podía seguirse indefinidamente con precisión. El programa, conocido como L-Track, podía realizar búsquedas con filtros variables que generaban información instantánea sobre el lugar en que se hallaba la lira en cuestión en cualquier momento dado. Imposible esconder liras, y muy difícil detraerlas sin ser visto.

El mundo estaba expectante, huelga decirlo. Observaba con el mayor interés. Los economistas ortodoxos se devanaban los sesos para entender la “primavera italiana” y se desesperaban tratando de explicar por qué el “déficit” que el Estado italiano “estaba registrando” no parecía ser la “deuda” que siempre fue, y que siempre tenía que “devolverse” a todo el mundo. 

Este extremo último de la confusión también se acabó, y la “gran iluminación” empezó a abrirse aquí también paso.

 Los ciegos recuperaron la visión, se abrieron los ventanales, se descorrieron los glaucos visillos y se abrió paso una nueva visión del dinero: cuando aquellos villanos financieros que habían tenido secuestrada a la Eurozona todos esos años de crisis de deuda aumentando los tipos de interés exigidos para comprar bonos griegos, italianos y españoles y negándose a aceptar la menor quita cuando estas desdichadas naciones se esforzaban por pagar intereses; cuando aquellos fariseos compradores de bonos fueron al ministerio de hacienda italiano y anunciaron que ahora sí querían comprar de nuevo bonos italianos, recibieron esta contestación del ministro: 

- “¿Bonos? No tenemos bonos para vender. ¿Para qué querríamos venderles bonos a ustedes? No tenemos necesidad de su dinero”. 

Y los compradores de bonos repusieron: 

- “¡Pero nosotros queremos comprar sus bonos! Necesitamos un lugar en el que aparcar todo este dinero en efectivo, que no sabemos qué hacer con él; un lugar donde depositarlo y que nos rinda intereses. ¡Necesitamos que emitan ustedes bonos para que nosotros podamos comprarlos!”. 

A lo que el ministro de hacienda replicó: 

“Si ustedes desean gastar su dinero en Italia, vengan y construyan una fábrica, o inventen una nueva manera de convertir la luz solar en electricidad usando nano-partículas, o encarguen una nueva ópera o alguna gran obra de arte… Pero no vengan aquí a comprar nuestros bonos. Ya no estamos en el negocio de aparcarles aquí el dinero y, encima, pagarles por el privilegio.”

Corría el año 2020, y el mundo todo se incorporó y tomó nota."        (Europa, 2020: una ucronía iluminadora, de J.D. Alt,  Sin Permiso, 02/12/2012)

18/4/12

La Ley de Dependencia en Castilla y León... atiende a los dependientes, porque simplifica y digitaliza sua burocracia.

"Hace unos años, cuando la Ley de Dependencia echó a andar, los expedientes de los ciudadanos llenaban bolsas y bolsas que la gerente de Servicios Sociales de Castilla y León se llevaba a su casa cada noche para firmar uno a uno. 

Milagros Marcos, que tras las últimas elecciones ascendió a consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades de la región, todavía mueve la cabeza con incredulidad al recordarlo.

La Ley de Dependencia era entonces una aventura y nadie tenía las claves para que funcionara con agilidad y éxito. A ciegas, como les ocurría a todos, en Castilla y León debieron tocar algunas teclas adecuadas: la última evaluación del Observatorio de la Dependencia le ha concedido un sobresaliente (10). 

Eso significa que la burocracia se ha simplificado acortando plazos para recibir la ayuda; que los criterios económicos y técnicos para la gestión se han unificado en todo el territorio y la ley rueda en el mismo engranaje del resto de los servicios sociales, como una ventanilla única.

 “Esta es una de las claves”, cita el gerente de Servicios Sociales, Jesús Fuertes, “que toda la dependencia pivota sobre los servicios sociales de los Ayuntamientos, esa colaboración es básica”, asegura. Un mecanismo engrasado al que muchas comunidades ni se acercan, y teniendo en cuenta que Castilla y León es la región más extensa, con mucha población rural, envejecida y tremendamente dispersa. (...)

El sistema informático es otro de los elementos del éxito. Manejan una aplicación propia, que ya utilizaban para los servicios sociales básicos y donde han engarzado la dependencia, lo que les permite cruzar datos.

Cada mañana, las trabajadoras sociales de, por ejemplo, Simancas (Valladolid), consultan en su oficina las solicitudes de los ciudadanos, que llegan a sus ordenadores desde la Consejería. Las reciben por orden cronológico y tienen 60 días para ir al domicilio del solicitante a valorar su dependencia.

Unequipo mixto, formado por personal de las Administraciones local y regional, la revisa. Mientras eso ocurre, en la Consejería evalúan la capacidad económica del solicitante para determinar su aportación. 

Si un ciudadano solicita algunas horas de ayuda a domicilio, un único organismo analiza su situación económica y el usuario pagará por ellas igual en Simancas o en Soria, preste quien preste el servicio.

 Estos procedimientos están duplicados y son diversos en muchas comunidades. También el baremo para definir la situación vital del solicitante es único para todo. La unificación de criterios y la condensación de los trámites es la tercera clave del buen funcionamiento.

Prueba de ello es que los castellano-leoneses pueden solicitar la prestación que prefieran ya en el pliego de la solicitud. Se le concederá o no, pero en ningún caso tendrán que hacer dos solicitudes. No pasa en todas las comunidades.

El seguimiento de los beneficiarios que están atendidos en casa es una de las fases menos avanzadas en todas partes. Castilla y León también tiene que perfeccionarlo."      (El País, 16/04/2012)

15/1/12

México ya ha implantado la administración electrónica. Centralizó las compras del gobierno en una plataforma digital, y ahorró 500 millones de euros

"La implantación de una plataforma electrónica de compras y licitaciones en Estado y autonomías limitaría el gasto público y lucharía contra la corrupción. México ya lo ha hecho. (...)


Centralizar y digitalizar el sistema de contratación simplifica las decisiones, moderniza la gestión, unifica las políticas públicas en todo el Estado y otorga transparencia: cualquier ciudadano puede acceder a la información. Además, la plataforma controla cada euro gastado. Se puede aplicar desde a los contratos de obras hasta la adquisición de papel de oficina.

México ya lo ha hecho con la tecnología de la consultora BravoSolution y el ahorro anual es importante: 10.000 millones de pesos (552 millones de euros), el equivalente a 300 kilómetros de carreteras. En este país centroamericano, las compras públicas suponen un 8% del PIB. El proyecto incluye a 210 agencias del Gobierno y 30 entidades regionales. En tres meses, ha conseguido 12.000 compradores y 140.000 contratos.

"El sistema permite una mayor participación de licitantes electrónicos y una trazabilidad completa de cada procedimiento de contratación. Además, contiene información actualizada sobre los proveedores y contratistas", explica Javier Dávila, de la Unidad de Política de Contrataciones Públicas de la secretaría de la Función Pública de México.

En este país encontró una barrera, también previsible en España aunque fácilmente salvable. "El principal problema fue el cambio radical que ha significado la configuración de una nueva plataforma, tanto para los operadores de las unidades como para las empresas", asegura Dávila. La solución: vídeos y guías de orientación.

En España, ocho firmas del Ibex 35 ya utilizan este sistema, así como el Metro de Madrid y el Ayuntamiento del Puerto de Santa María. En Reino Unido lo hacen tres ministerios (hasta 100 agencias estatales) y en Francia e Italia también es habitual.
Desde México recomiendan la plataforma.

"El aprovechamiento de la experiencia y mejores prácticas que las empresas incorporan tiene un potencial importante en las instituciones gubernamentales", explica Dávila."                (Expansión, 07/12/2011)

16/12/11

Datos abiertos de las administraciones, una nueva mina de oro

"El lunes 12 de diciembre, Neelie Kroes, comisaria europea de Agenda Digital, anunció en Bruselas una iniciativa que Europa necesita en gran medida en este momento, uno de esos proyectos que no cuestan mucho pero pueden aportar grandes beneficios: Data is the new gold (“Los datos son el nuevo oro”) es el título de este programa que propone en concreto revisar la directiva europea de 2003 sobre los datos del sector público.

Si estos datos producidos, recopilados o adquiridos por la administración pública se ponen a disposición de las empresas y de la sociedad civil, podrán surgir diversas iniciativas en el mundo de la empresa, la cultura y la sociedad. Se trata sobre todo de datos cartográficos, meteorológicos, estadísticos, medioambientales, turísticos, marítimos, científicos, culturales o relativos a los transportes. 

 En Boston, donde me encuentro actualmente, la autoridad de transportes locales (MBTA) ha puesto a disposición del público, por ejemplo, los datos sobre la posición en tiempo real de los autobuses, los trenes y el metro, para que cada persona los pueda utilizar libremente.

De este modo surgieron al menos 35 aplicaciones para smartphones, algunas gratuitas y otras de pago, para poder utilizar los transportes públicos locales de un modo inteligente y eficaz.

Estamos en los albores de esta nueva era de datos abiertos (open data). A medida que se hagan públicos nuevos datos, se podrán entrelazar y aparecerán nuevas aplicaciones aún más eficaces que facilitarán la vida de las empresas y los usuarios.

Por ejemplo, ¿le apetece salir por el centro o ver un espectáculo? Una aplicación podrá recopilar todos los datos en tiempo real y de diversas fuentes sobre cines, teatros, medios de transporte, tráfico, condiciones de aparcamiento y restaurantes: en unos segundos, obtendrá soluciones inteligentes para disfrutar de la noche. 

 Sin duda los turistas, aunque también los habitantes, apreciarán este tipo de herramientas. Otro ejemplo: el hecho de publicar los datos detallados de los gastos públicos brindará a las asociaciones y a los contribuyentes la posibilidad no sólo de conocer con más precisión de qué modo se gasta el dinero de sus impuestos o incluso de descubrir posibles despilfarros, sino también de desarrollar una mayor conciencia cívica.

Nos encontramos en los inicios de esta nueva era, pero el anuncio de la Comisión, que constituye uno de los pilares de la Agenda Digital para Europa, debería llamar la atención a los países miembros. Sobre todo porque Bruselas espera que las repercusiones económicas rocen los 40.000 millones de euros al año en la UE.

Es un buen comienzo, aunque aún queda mucho por hacer para llegar al menos a una parte de esos 40.000 millones: será necesario aumentar la cantidad y la calidad de los datos disponibles, entablar alianzas entre el sector público y el privado, y sobre todo, superar las reticencias de un gran número de funcionarios que se comportan como si estos datos les pertenecieran, cuando en realidad se trata de un patrimonio colectivo."              (Presseurop, 16 diciembre 2011 ,La Stampa,Turín)

17/7/09

Gobierno: ¿el fin del secreto? Gracias a la red...

"La Administración de Barack Obama está a punto de cumplir seis meses y ya tenemos elementos para entender la base de su estrategia en materia de gobierno electrónico. (...)

Vivek Kundra, responsable de tecnología del Gobierno federal, reveló la implantación de una clasificación de control de los gastos en materia de TIC. Gráficas fáciles de entender permiten ubicar rápidamente los proyectos que van bien y los que no. Cada uno viene acompañado de una foto del responsable y de los datos que permiten contactar con él.

Para fundamentar esa política, Kundra explicó que el Gobierno federal destina 70.000 millones de dólares a TIC, de los cuales 30.000 están mal gastados. "Uno de los mayores retos consiste en cerciorarse de que las inversiones hechas dan los resultados prometidos". El único hecho de anunciar a los responsables de la informática gubernamental que la regla dejaba de ser el secreto hizo que inmediatamente empezaran a presentar mejor la información.

La misma concepción está siendo aplicada en el sitio Data.gov. Empezó con 47 conjuntos de datos en mayo y rebasó los 100.000 a las seis semanas. Kundra y su equipo están convencidos de que si publican los datos y dan algunas herramientas para utilizarlos, la ciudadanía, las ONG y las empresas harán cosas interesantes con ellos que se traducirán en mejoras en la forma de gobernar. La audiencia, formada por algo más de mil activistas, funcionarios y periodistas, lo aclamó de pie.

Autora de Wiki Government (Gobierno Wiki) Beth Noveck es la número dos de Kundra. Su cometido es mejorar la participación, que la gente contribuya con ideas. Para ello ha creado un sitio abierto en la web de la Casa Blanca. Tiene un blog donde la gente puede opinar y votar las múltiples propuestas gracias a MixedInk.com un espacio Wiki. Muchas no son serias o pueden ser fuentes de problemas, como la que pide la legalización de la marihuana. Pero algo profundo está pasando. "Hemos visto sugerencias enormemente meditadas que ningún grupo pequeño de la Casa Blanca hubiera podido producir", dice Noveck.

El proceso va a tomar su tiempo, pero "se trata de cambiar la forma como trabaja el Gobierno y toma decisiones. Podemos crear un movimiento viral que abra realmente el Gobierno".

Los riesgos son considerables, y los errores, probables. Kundra y Noveck lo reconocen, pero lo hacen a lo Google, en versión beta: aplican el precepto según el cual aceptar el error alienta la innovación y que es mejor equivocarse pronto para corregir rápido.

Queda por saber quién hace qué con esos datos. Erick Schonfeld, de Tech Crunch, reconoce que en teoría el público tendrá mejor acceso a datos que los grandes lobbies manejan desde hace tiempo. Insiste, sin embargo, en que estos últimos todavía tendrán más herramientas para ejercer presión.

Se abre un nuevo espacio de confrontación donde los poderosos de siempre seguirán ejerciendo su poder; pero la apertura puede ser usada por jóvenes empresas y grupos de acción política y social que no participaban del juego tradicional. La potencia perturbadora de la tecnología llega al corazón del poder político."

(FRANCIS PISANI: Gobierno: ¿el fin del secreto?. El País, Ciberpaís, 16/07/2009, p. 6)

4/5/09

El gobierno mundial será posible gracias al miedo a una guerra nuclear

"La única forma de evitar el riesgo de una conflagración atómica es eliminar de raíz todas las armas nucleares del planeta, como ha propuesto el presidente Obama, desde la responsabilidad moral del único país que ha arrojado dos bombas atómicas.

La cuestión clave es si este empeño a la larga será factible. Por un lado, tiene que serlo, porque de ello depende la pervivencia de la humanidad; por otro, porque una buena parte de las dificultades que pudieran sobrevenir parecen invencibles. Así la desnuclearización total supondría, por lo pronto, la supremacía absoluta de Estados Unidos, ya que en armas convencionales sobrepasa con mucho a los demás países. Y no sólo los Estados nuclearizados no están dispuestos a perder su posición sino que incluso si todos los países llegaran al acuerdo de eliminar todas las armas atómicas, siempre cabría la posibilidad de un rearme atómico subrepticio.

Del mismo modo que, durante la guerra fría, la "disuasión por el terror" impidió un enfrentamiento bélico, al poner de manifiesto el sinsentido de una destrucción mutua, la necesidad de acabar con una amenaza nuclear podría ser un factor que acelerase la creación de un Gobierno mundial. La mayor amenaza de la humanidad, el armamento atómico, no sólo puede haber eliminado la guerra, al suprimir la posibilidad de que haya un vencedor, sino que podría también contribuir a una gobernanza planetaria, tan imprescindible como urgente." (IGNACIO SOTELO Un mundo desnuclearizado. (El País, ed. Galicia, Internacional, 30/04/2009, p. 6 )

8/1/09

"Computizar" la democracia en Estados Unidos

"El 21 de enero del 2009 Barack Obama llegará a la Casa Blanca precedido por un enorme interrogante (por lo menos en las esferas que se interesan en las relaciones entre tecnología y política). ¿Trasladará a su manera de gobernar la experiencia, actitudes y herramientas que le han permitido ganar las elecciones? (...)

La esperanza, descansa sobre una convicción resumida por la analista Esther Dyson: "De la misma manera que la Red ha creado nuevos modelos de negocio, puede alentar nuevos modelos de gobernancia". El reto, según el republicano Newt Gingrich, consiste en "sustituir la pluma de ganso de los fundadores con un ratón".

Autor del libro La riqueza de las redes Yochai Benkler estima que dos puntos emergen de la experiencia acumulada en la economía de la información en red. "Primero la gente puede, con un nivel de esfuerzo relativamente moderado, reunirse para actuar de manera eficiente sobre problemas que no podían enfrentar en el pasado. Segundo, puede trabajar junta de manera cooperativa y lo hace, sin necesidad de mercados ni de jerarquías u otros gobiernos para organizarlos. La colaboración a gran escala entre poblaciones dispersas es manejable, sustentable y efectiva". El libro tiene el revelador título en inglés de Rebooting America - Ideas for redesigning American Democracy for the Internet Age (Reiniciando América. Ideas para volver a diseñar la democracia americana en la era de Internet y se puede descargar gratuitamente en rebooting.personaldemocracy.com. (...)

Todos están convencidos de que las bases de la democracia americana, concebida antes del tren, del teléfono, y de Internet deben y pueden ser revisadas, que la democracia 2.0 permite darle más fuerza al planteamiento de los Padres Fundadores y hasta desarrollarlo.

Algunas ideas provienen directamente de conceptos de moda como la sabiduría de las muchedumbres. Para Julie Barko Germany, por ejemplo: "La sabiduría de muchos (informados) puede gobernar tan bien como una élite reducida".

Danah Boyd, conocida por sus trabajos sobre el uso de las redes sociales por los jóvenes, alerta sobre los riesgos del techno-determinismo: creer que la estructura tecnológica determina la práctica social. Y recomienda, en vez de dejarse llevar por la creencia de que las redes sociales son "una panacea", concentrar la tensión sobre las causas de la alienación y la desilusión que impide que la gente participe en la vida cívica común.

Es poco probable que el próximo presidente apoye que la democracia sería mejor "sin representantes", pero tampoco puede ignorar la advertencia de los editores de este apasionante trabajo según quienes un retorno a las prácticas tradicionales tras la toma de posesión de Barack Obama constituiría "una enorme oportunidad perdida para el nuevo presidente y los estadounidenses". (FRANCIS PISANI: "Computizar" la democracia en Estados Unidos. El País, Ciberpaís, 11/12/2008, p. 2)

29/7/08

El a-constitucional estado patrimonial berlusconiano

“En efecto, porque Berlusconi, heredero -también, o sobre todo, en lo económico- de la vieja política italiana, la misma que un día ocupó, masivamente y por propios méritos, el banquillo de los acusados, llegó y ha vuelto al poder de una manera muy particular. Como hombre de empresa o, más precisamente, como empresa. Es decir, del mismo modo y con idéntica lógica que un grupo económico amplía su espacio, incrementa su cuota de mercado: sin reparar en medios, sin sentido del límite y con una irrefrenable tendencia al monopolio. Ahora en lo político, que en su proyecto no es otra cosa que "un activo". Otro más y "valorizable" en la misma clave de rendimiento puramente mercantil que los de sus innumerables sociedades.

Es verdad que Berlusconi puso de manifiesto una gran preocupación por aparecer ante la ciudadanía como exponente de lo nuevo, de otro modo de entender el poder y de gestionarlo, en una inédita clave de eficacia, que serviría para difundir socialmente, para socializar, con su prometido modelo alternativo de gestión de lo público, el propio triunfo personal: éxito y bienestar para todos. Pero lo cierto es que las raíces del berlusconismo son bien identificables y están, precisamente, en Tangentopoli. (…)

sobre todo, y como ha escrito Ferrajoli, porque lo suyo es el perfeccionamiento del craxismo. Pues si en éste, aun bajo apariencia de lo contrario, la economía estaba comprando a la política y subordinándola a sus intereses; con Berlusconi, el poder económico se convierte él mismo en poder de gobierno, dando lugar a un Estado patrimonial de nuevo cuño, en el que la política queda definitivamente reducida a la condición de simple variable de la economía. Por eso -dice expresivamente el mismo autor-, Italia es hoy el reino de la "antipolítica", ya que la política es, por definición, representación de intereses generales y públicos, y lo representado en este caso son intereses particulares. De ahí que la histórica y noble referencia ideal a la polis esté perdiendo todo su sentido.

Por eso, si en la perspectiva de que el peculiar macroempresario (Fininvest, Mediaset, Publitalia...) accediera al poder, la envergadura y el perfil, en gran parte mediático, de su imperio, suscitó en la opinión pública despierta y sensible la preocupación por el conflicto de intereses, lo que ésta tiene ahora ante los ojos es una definitiva confusión de intereses, que es al mismo tiempo una brutal concentración de poder. Y, es obvio, cuando éste ocupa todo el campo, no hay lugar para la legalidad, excepto el subordinado e instrumental que ésta tiene asignado en el berlusconiano proyecto. Y otro tanto sucede con la jurisdicción.

Que así es, ya resultó patente en la etapa anterior, en el uso desprejuiciado y escandaloso de la mayoría parlamentaria por parte del Signor B, con la adopción de medidas bien calificadas de regalos a la economía ilegal. (…)

Entonces se habló de leyes ad personam, al calificar las aprobadas para dar una salida a las situaciones procesales que complicaban la vida del especialísimo imputado. Ahora, su interés personal requiere "elevar el tiro", y por ello amplía el alcance de las medidas. Así pone a salvo de las interceptaciones telefónicas a los delincuentes de cuello blanco. (…)

Por todo, tiene razón Dogliani al señalar que lo que realmente está en riesgo es la forma de Estado, el contenido mismo del pacto constituyente, la constitución material.” (PERFECTO ANDRÉS IBÁÑEZ: Berlusconi contra el Estado constitucional. El País, ed. Galicia, Opinión, 20/07/2008, p. 29)

28/3/08

Futuros gobiernos, el de Nueva Zelanda

“La progresiva ampliación de tareas gubernamentales ha conducido a que en un gabinete convencional no pueda haber tantos ministros como problemas aparecen y como políticas públicas han de formularse.

En Nueva Zelanda (probablemente, el país más innovador en el funcionamiento gubernamental), cuentan con 26 ministros que se ocupan de 72 ministerios, perfectamente diferenciados, y con una lógica de trabajo transversal y temático que resulta ciertamente sugerente.

No cabe duda que Zapatero hace bien en preocuparse por la estructura de su futuro gobierno y su funcionalidad, pero debería ir un paso más allá y tratar de encauzar una forma de operar de las administraciones públicas que sintonice con las ideas de innovación y atención a la diversidad que dice querer priorizar.” (JOAN SUBIRATS: Poder y buen gobierno. El País, ed. Galicia, Opinión, 27/03/2008, p. 33)