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23/11/17

La solución definitiva: un algoritmo al frente del Consejo de Ministros... una docena de empresas en el mundo tienen al mando de sus consejos de administración a un software inteligente que toma decisiones y las ‘discute’ con el resto de miembros

" (...) Por desgracia, la política, las leyes y la gestión pública todavía están lejos de la vanguardia tecnológica. A veces parece que todo cuanto se entiende desde la óptica política con respecto a la revolución tecnológica que vivimos es el manoseado término de ‘smart city’. Algo que, por cierto, suele resolverse con wifi gratuito y universal y algunas aplicaciones para saber a que hora llega un autobús a una parada determinada. 

La mayoría de los casos de las denominadas ‘ciudades inteligentes’ no son más que intentos muy débiles de lo que realmente deberían ser. Es un síntoma más de que, lo que se puede hacer y lo que se considera electoralmente rentable, se mueven en dimensiones opuestas.

Es irónico, que incluso hoy en día, la mayoría de las oficinas de cualquier administración estén inundadas de archivadores gruesos y descoloridos. Cualquier país es hoy en día un territorio rico en datos. Datos que en la mayoría de los casos no trabajan entre sí salvo cuando es para cruzar módulos de pagos tributarios. 

Las directrices burocráticas, los procesos imposibles de modificar o la torpeza de algunas decisiones que nadie puede revisar, convierten la administración y la gestión política derivada en un modelo inamovible desde hace décadas.

El uso de los datos masivos y la Inteligencia Artificial deriva en una especie de Inteligencia Aumentada que se aproxima más a lo que, desde la administración y desde la política, debería de ser entendido como la gestión pública. 

Una tabulación cruzada de datos socioeconómicos con datos demográficos podría arrojar recomendaciones específicas mesurables por parte de los que votan a unos u a otros. La nube y el aprendizaje automático, por ejemplo, predecir la probabilidad de deserción escolar, mejorar la eficiencia clínica en la prestación de servicios de salud e incluso aumentar la productividad de diferentes industrias, por señalar algunas. 

La costumbre nos ha conducido a no exigir demasiado. Votamos y asumimos que gran parte de lo expuesto en un programa electoral no es más que papel mojado y que, en el curso de una legislatura, quienes fueron designados a través de tu voto, harán cuanto puedan hasta el nivel mínimamente exigible. (...)

De ahí que lo que solemos decir sobre la exigencia a los políticos suela estar teñida de partidismo y afinidad. La autocrítica deja de existir en general y por ese motivo las tendencias electorales cambian muy lentamente. Debemos, por ello, hacer las preguntas correctas, exigir resultados tangibles y juzgar el éxito de los políticos en función de los indicadores de rendimiento clave.

 ¿Quién mejor para establecer el cumplimiento de indicadores que un software diseñado para ello? ¿Quién mejor que un sistema experto o de Inteligencia Artificial para indicar a los gestores públicos lo que deben de desarrollar según unas promesas electorales?

Suelo escribir, aconsejar y explicar sobre las múltiples aristas de la Cuarta Revolución Industrial y siempre resumo el momento de disrupción actual con la máxima de que una revolución no se anuncia, simplemente llega. En este caso es evidente que llegó, que está aquí y que durará su despliegue un tiempo. Es obvio que se trata de una revolución asociada a los datos masivos, la inteligencia sintética y la automatización. No abrazarla por parte de la política es un gravísimo error.  

La sociedad irá adaptando sus modos, su vida, ese tránsito cotidiano que permite hacer cada vez más cosas a partir de una máquina o un software. La política no puede ponerse de perfil o se dará cuenta de que la llamada ‘desafección’ no era por la escasa empatía y credibilidad ofrecida a sus votantes, sino que tendrá que ver con la lejanía entre los escasos usos tecnológicos disponibles de quienes gobiernan y los amplios conocimientos digitales de quienes son gobernados. Por cierto, los que les pagan.

¿Qué pasaría si el futuro presidente de España fuera un robot? Alguien incorruptible, competente y equilibrado. Un algoritmo capaz de establecer criterios de cumplimiento en base a la lógica y la prioridad secuencial de un programa votado por millones de personas atendiendo a dañar lo mínimo posible a un cuerpo electoral contrario que votó a otro software robótico que se quedó en la oposición. 

Nos evitaríamos plenos y mandangas, meriendas que se retuercen en las esquinas de la normativa parlamentaria y tendríamos decisiones y ejecuciones de leyes de un modo casi inmediato. De hecho hubo quien ya solicitó que Watson se presentara a las elecciones. 

El tiempo de la respuesta perfecta, la cuestión sin fisuras ha llegado a muchos ámbitos de la vida, especialmente empresarial y me pregunto porque no somos capaces de entender que la gestión pública no puede también incluir progresivamente este tipo de elementos. ¿Por qué el ministro de economía en lugar de ser Luis de Guindos no es un software especializado en finanzas y macroeconomía? 

 Las métricas de análisis de su gestión no serían interpretables, sólo examinables. El poder del big data  y la inteligencia artificial lo permitirían, de hecho lo permiten ya. Aunque no pretendo que esas preguntas se aborden de manera literal (de momento), sí es cierto que los cambios sistémicos, estructurales y operacionales resultantes a este tipo de tecnologías ya están dando lugar a un amplio espectro de oportunidades en muchas industrias a la vez que plantean un buen número de interrogantes éticos.

La convivencia entre lo tecnológico aplicado a la política es potencialmente viable. ¿Por qué van a ser los políticos los únicos a los que no les afecte ese futuro mundo sin empleo? Seguramente falta mucho tiempo para que pueda enviar mi voto en una urna digital para votar a un software con una ‘ideología’ técnica, pero, mientras eso no llega, veamos a que se dedican los actuales ‘líderes’.

 Les llamamos líderes vete tú a saber por qué, pues su lejanía de lo que sucede es de tal calibre que probablemente cuando todo esto se los lleve por delante pasarán años hasta que se den cuenta. Ellos seguirán yendo a su puesto de trabajo como si nada hubiera pasado, como en un guion de Asimov entrarán en su despacho rodeados de máquinas, se sentarán a ‘gestionar’ y nadie se percatará de su presencia.

La primera vez que escribí sobre esto de la ‘política robótica’ se me dijo que había escrito un artículo puramente de ciencia ficción muy alejado de las opciones y posibilidades reales de estas tecnologías. Tal vez pero actualmente una docena de empresas en el mundo tienen al mando de sus consejos de administración a un software inteligente que toma decisiones y las ‘discute’ con el resto de miembros.

Por señalar una de ellas, hablaré rápidamente de Deep Knowledge Ventures. Una firma de capital de riesgo con sede en Hong Kong que invierte en medicina regenerativa.

 En mayo de 2014, designó un algoritmo llamado ‘Vital’ para dirigir su junta directiva. ‘Vital’ realiza recomendaciones de inversión basadas en análisis avanzados y disfruta de los derechos de voto, al igual que los otros cinco miembros de la junta. Es más, en su caso, tiene voto de calidad en caso de empate.

¿Qué ocurre si se aplica un enfoque similar basado en datos a un gobierno y en las políticas públicas? No estoy proponiendo, de momento, reemplazar a los políticos por algoritmos (no se van a dejar), pero tal vez deberíamos de incorporar una cartera ‘metafórica’ a un ministro robótico encargado del análisis de datos aplicando la inteligencia artificial en la deliberación colegiada de un órgano como esos. Su nombre sería, por decir algo, el Ministro de los Datos. ¿Suena raro? Tal vez ahora, pero en quince o veinte años no tanto."               (Marc Vidal, 08/11/17)

3/2/16

Los 'hackers' de Carmena. Un equipo trabaja en el Ayuntamiento de Madrid para dar forma a nuevas herramientas de participación, "libres y en abierto", que faciliten la democracia directa

"La “democracia real” que reclamaba el 15-M en las calles se pretende traducir en el Ayuntamiento de Madrid de forma directa y digital. La entrada en las instituciones de 'quincemayistas' ha sido la primera palanca para tratar de materializar esta reivindicación. 

La segunda, que también se ha activado ya, es la entrada de los 'hackers', o 'hacktivistas' como prefieren definirse. Su principal objetivo: “Que la gente tome las riendas de la ciudad en la que vive”.

Pablo Soto, concejal de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto, y una de las caras visibles del 15-M en la capital, se ha rodeado de un equipo de 'hackers' para desarrollar herramientas digitales de participación directa.

 Decide Madrid, la plataforma digital para proponer y votar todo tipo de iniciativas, es la primera de ellas. Los Presupuestos participativos, mediante los que la ciudadanía podrá decidir directamente en qué gastarse parte de sus impuestos, será el siguiente paso.

Como prueba piloto, aunque totalmente vinculante, estos días se ha iniciado un proceso de consulta para definir la remodelación de Plaza de España. “La primera pregunta es: “¿Crees necesario reformar la Plaza de España?”. 

A partir de ahí, se van concretando usos, funciones, si la intervención debe afectar también a las zonas colindantes… y finalmente, afirman tajantes los responsables del área: “Se hará lo que decida la mayoría”. Desde el domingo, día en el que se lanzó la consulta, hasta el martes, habían participado alrededor de 4.000 vecinos. En la plataforma Madrid Decide, el número de usuarios supera los 60.000.

Detrás del desarrollo de estas herramientas informáticas se encuentran Enrique García, Juanjo Bazán, Alberto García y Ramón García, que, dirigidos por Miguel Arana, forman parte del núcleo duro de los 'hackers' de Carmena. Trabajan en las oficinas del Área de Participación en Alcalá 45, pero junto a ellos decenas de 'hackers' contribuyen al desarrollo de código, de forma altruista y colaborativa, siguiendo la filosofía de este colectivo.

Para los que trabajan en el ayuntamiento, su función también tiene mucho de desinteresada. Según aseguran, podrían estar cobrando mucho más en la empresa privada o dirigiendo sus propios proyectos, pero creen en lo que hacen.

 Lo mismo afirma el colectivo de 'hackers' especializados en el mismo código con el que se reúnen mensualmente: “Nos dicen que les mola mucho lo que estamos haciendo, sobre todo por hacerlo en una institución pública”. Además, siempre vigilantes a su trabajo, los han librado de sustos al detectar a tiempo posibles agujeros de seguridad.

Como un médico que trabaja para una ONG o una farmacéutica que desarrolla fármacos sin patente. Prefieren no entrar a calcular cuánto tendría que pagar el ayuntamiento si encargase el desarrollo de 'software' a una empresa privada. Eso sí, “nos dan libertad porque no estamos muy acostumbrados al horario de oficina”, apunta jocoso Ramón García, en referencia a sus hábitos nocturnos. 

Para este desarrollador, la sensación de trabajar para una institución es, cuanto menos, extraña. “Siempre pensé que estas cosas había que hacerlas atacando desde fuera, presionando, pero he visto que si de verdad quieres cambiar las cosas y hay voluntad de las instituciones, es mucho más fácil hacerlo desde dentro”, añade.

Los que ahora intentan cambiar las cosas “desde dentro” compaginaban su afición por el 'software' libre participando en colectivos, y en su currículo figuran exitosas 'startups'. Es por ello que aunque destacan la “oportunidad” de desarrollar en un gran ayuntamiento herramientas participativas y lo más abiertas posible, reconocen que “quienes estén en esto por dinero nunca se cambiarían por nosotros. 

En el sector privado ganábamos mucha más pasta”, afirma tajante Bazán, que anteriormente trabajaba en una 'startup' en Barcelona.

Tener al ayuntamiento como 'jefe' tampoco es una cuestión que les entusiasme. “La Administración pública es difícil de manejar, y aunque desde la concejalía se nos apoya mucho, chocamos en algunas cuestiones como la transparencia, porque existen procedimientos administrativos previos que chocan con nuestra filosofía de todo en abierto”, lamentan. 

Los límites, los plazos y, sobre todo, la dependencia de las decisiones políticas adoptadas en el pleno municipal son dinámicas a las que tampoco estaban acostumbrados. Con todo, la posibilidad de llevar a cabo grandes cambios a nivel de participación, transparencia y de implementación de 'software' libre les seduce lo suficiente como para olvidarse del dinero y las limitaciones de la política de partidos.

Presupuestos participativos

Los Presupuestos municipales del próximo año reservarán una partida para que la gestionen directamente los vecinos. Todas las personas empadronadas en Madrid podrán proponer y decidir mediante sufragio en qué invertir esta partida, aún por determinar. 

El denominado Presupuesto participativo estará dividido en dos partes: una destinada a financiar proyectos o infraestructuras a nivel distrital, elegidos por los vecinos de las 21 juntas de distrito de Madrid, y otra más general para toda la ciudad.

El mecanismo para su implantación está inspirado en experiencias similares como las llevadas a cabo en Reikiavik o París. “Primero se abre un periodo de convocatoria, se presentan los proyectos y los técnicos municipales los validan y se aseguran de que estén bien cuantificados, cumplan los requisitos técnicos y sean realizables. 

Después de esta primera fase se inicia otra, de alrededor tres meses, de deliberación y votación, que podrá ser a través del portal de transparencia o físicamente en las ventanillas de atención al ciudadano”, explica el edil de Participación Ciudadana, Pablo Soto.  "               ( , El Confidencial, 03/02/16)

7/7/15

En Jun inventaron la teledemocracia activa... simplemente, usando twitter

"La Atenas de Clístenes vio nacer la democracia. El Jun del alcalde José Antonio Rodríguez Salas, la teledemocracia activa. En la capital griega los jubilados vociferan frente a las sucursales de los bancos. 

Los mayores de este pueblo dormitorio de Granada, en cambio, se quedan en casa para tramitar sus quejas a través de Twitter. Uno de cada tres habitantes tiene cuenta en la red social, y todos sus empleados públicos, incluso la máquina que barre las calles, tuitean de lo lindo para atender a los 3.800 juneros.

“Un vecino subió a Twitter una foto de una farola rota en su calle a las 10:49 de la noche y al día siguiente el electricista del pueblo mostraba otra con la farola ya arreglada”, presume el alcalde socialista, que gobierna con mayoría absoluta: “A esto nosotros lo llamamos la sociedad del minuto. En el ayuntamiento de Jun no verás ni una cola. Hemos acabado con la burocracia napoleónica”, afirma orgulloso.

Tal devoción por la tecnología ha conmovido el corazón del pájaro azul de Twitter: la empresa ha financiado al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para que analice el caso de la pequeña twitteradministración —palabro de alcalde— y lo extrapole a la de varias ciudades norteamericanas. 

Jun ha correspondido dedicándole a la red social un obelisco de 16 metros, regalo de un empresario local, sobre el que se posa el logotipo. También han bautizado como “Twitter bulevar” una vía de unos dos kilómetros que une el pueblo con la cercana Granada. Cual Paseo de la Fama de Hollywood, estará jalonada por las huellas de celebridades, en este caso tuiteras.

Los primeros en hundir las manos en el cemento fresco han sido el alcalde y el director saliente de Twitter, Dick Costolo, quien visitó la localidad hace unas semanas. “Algún día el mundo y los gobiernos serán como lo que se está practicando ahora en Jun”, dejó escrito en el libro de honor del pueblo.

Los responsables del estudio del MIT, el experiodista de The Washington Post William Powers y el director del Laboratorio de Máquinas Sociales del MIT, Deb Roy, alaban en su blog la “transparencia mutua” de Jun en las redes: deja en evidencia al funcionario que no hace bien su trabajo, pero lo ensalza cuando cumple.

El estudio usará el ejemplo del pueblo andaluz en Nueva York, Boston, San Francisco y Chicago. Alcalde, ¿no se les quedará pequeño? “No, porque están trabajando en cómo dividir una ciudad en distritos más pequeños que sean gestionables desde la Red”, replica de inmediato.

Jun declaró en 1999 el acceso a Internet como derecho de todos los ciudadanos (la ONU no lo proclamó hasta 2011). En 1995, en la prehistoria de la Red en España, el pueblo estrenaba página web. Tuvo fibra óptica antes que muchas ciudades. Ahora, para mantenerse en la punta de lanza tecnológica, quieren que las cuentas de Twitter sustituyan los certificados digitales, que para el alcalde “no han funcionado en España”. También, siguiendo el modelo de Dinamarca, están por eliminar el pago con dinero en metálico del pueblo.

Sobra decir que el alcalde de Jun, con 25.000 seguidores en Twitter, es un techie convencido. Quiso concurrir a las primarias del PSOE en Andalucía y obtuvo en tiempo récord los avales necesarios, pero los invalidaron por ser electrónicos. De las últimas apps, se queda con Periscope, que permite retransmitir vídeo en directo desde el móvil. “El otro día —pone como ejemplo— emití cómo los bomberos apagaban un incendio”.

Jun sube a Internet los plenos y las firmas de contratos. “Si se retransmite todo, se acaba la corrupción”, sentencia Rodríguez Salas, transparente en casi todo: “Mi año de nacimiento no te lo puedo decir. Llevo años intentando que lo averigüen mis vecinos”."           (   , El País, Madrid 3 JUL 2015)

22/11/13

Cinco aplicaciones participativas desde el laboratorio democrático

"El 99% de personas no necesita un líder, necesita una herramienta para ponerse de acuerdo". Esta es una de las frases que puede resumir el leitmotiv del encuentro que tuvo lugar ayer en Medialab Prado: crear una herramienta, o varias, para mejorar la democracia en red.

"Internet nos ha conectado a todos, pero hasta ahora no existía un mecanismo que consiguiera de manera eficiente que la gente tomara decisiones. Desde el laboratorio democrático pretendemos testear las nuevas herramientas y ponerlas en contacto", explicaba uno de los organizadores. 

La eclosión del 15M y del movimiento Occupy fue para muchos el empujón definitivo para intentar paliar los problemas que surgían de las asambleas multitudinarias que más tarde se trasladaban al mundo virtual.

¿Cómo superar la saturación de información en un proceso masivo de decisión? Internet planteaba además, otros escollos, principalmente tres:

Primero, una persona no puede hablar con mucha gente a la vez sin que sea un caos.
Segundo, tomar una decisión sobre una cuestión donde hay demasiadas opciones es muy complicado ya que cuesta integrar todas las posibiliades para hacer juicios. 
Y tercero, lo que denominaron la fatiga del votante. No se puede dedicar todo el tiempo y los recursos a estas cosas. (...)

Con el fin de salvar estos obstáculos, facilitar la toma de decisiones en internet y pontenciar la e-democracia presentaron estas herramientas de inteligencia colectiva:


Creada con la colaboración de Medialab Prado, esta plataforma permite visualizar las conversaciones en grafos que se mueven como un ser vivo en función de cómo se desarrollen las conversaciones. Los nodos aumentan según la importancia o apoyo que reciban y los colores ayudan a identificar rápidamente las propuestas, la temática o los giros que den las discusiones. La intención de los creadores de este software libre en estado beta es que alguien adopte el proyecto y les ayude a seguir desarrollándolo. "Hasta ahora solo nos han contactado de un instituto militar americano", bromeaban completamente en serio.

"¿Te imaginas una herramienta con la que se nos pudiera escuchar a todos? Nosotros sí". Así describen este medio de comunicación social que permite conocer la opinión de cientos, miles o millones de personas sobre cualquier tema e identificar en segundos las propuestas más apoyadas por la mayoría con total transparencia. DemoRank es el algoritmo en que se basa la nueva aplicación. "Este nuevo algoritmo dará lugar a un internet donde los grupos puedan expresarse sin que exista un punto central", explicaba Juan Morán, CEO y fundador de Appgree. La aplicación está para móviles, tablet y PC.


Se trata de un sistema de democracia líquida online. Primarias abiertas, consultas, elecciones, referéndums...agora voting ya ha sido utilizado de forma exitosa cuando tuvo lugar la votación por las enmiendas a la ley de transparencia. Era la primera vez que se ponía en marcha un proceso de Congreso abierto."Con esta primera experiencia vemos que se pueden romper las barreras que hay en el Congreso. "Los ciudadanos han podido votar por primera vez directamente en el Congreso. Por Internet: la propuesta es viable" afirmaba a eldiario.es Eduardo Robles, uno de los técnicos del proyecto, el pasado septiembre.

Es una start-up social y tecnológica nacida con el fin de fomentar una democracia más participativa. En Kuorum la gente puede debatir sobre las votaciones del parlamento, y cuando hay quórum, es decir, acuerdo, se envía el resultado a los parlamentarios. Uno de sus fundaores contaba como surgió la idea: “Mientras estudiaba los principios de la democracia me di cuenta que hay dos muy importantes que muchos sistemas avanzados no cumplen, el de información y el de representatividad. Eso, unido a que las democracias modernas no están aprovechando el potencial de las nuevas tecnologías, fue el germen de la idea”.

Tal vez la más veterana, esta plataforma ideada por Ben Knight en Wellington, Nueva Zelanda, también tiene su germen en el movimiento Occupy que tuvo lugar en esa ciudad. Su fundador, que se doctoró en evolución y comportamiento humano, se hizo una importante pregunta: ¿cómo es posible que a la especie humana le cueste tanto encontrar soluciones y tomar decisiones sobre los grandes problemas de hoy en día como el cambio climático o la pobreza? El chispazo saltó en 2011 y en menos de un año consiguieron 5.000 dólares por crowdfunding y que Enspiral, una red de empresas sociales de Wllington, les ayudaran."                 (Maite Garrido Courel, Diario Turing, en Rebelión, 14/11/2013

28/6/13

Internet y las redes sociales construyen espacio público. Un espacio público muy difícil de controlar; no de vigilar -está todo vigilado-

"Lo que sí quisiera dejar sentado en primera instancia, es que creo que debemos apartar esa discusión sobre Internet y las redes sociales como simples instrumentos del imperialismo. ¡Por favor! Es como si dijéramos que la electricidad es un instrumento del imperialismo. Por cierto, yo no soy marxista, pero el marxismo siempre sostuvo que el desarrollo de las fuerzas productivas era progresista.

Creo que hay algo fundamental en torno a Internet y las redes sociales, que es que construyen espacio público. Un espacio público muy difícil de controlar; no de vigilar -está todo vigilado- sino de controlar.

 Por tanto, mucho más libre que cualquier otro espacio público, en la medida en que la experiencia de los movimientos es que los espacios públicos no son tan públicos: cuando se hacen cosas que desagradan, llega la policía. Por eso todos los movimientos autónomos primero se construyen sobre la base de Internet.

Las redes sociales, que son el elemento más activo de ese espacio público, continúan evolucionando y expandiéndose. Estamos todos en las redes sociales, y todo el mundo ha aprendido -los gobiernos, las empresas- eso. Las redes sociales son espacio público.
Si no nos gustan algunas redes sociales, construimos otras.

 En China no hay Facebook ni Twitter; no creo que sean más libres.  Hay Badoo, y esta es mucho más grande que Facebook en Estados Unidos. Hay multiplicidad de redes sociales en todo el mundo.

Ayer planteaba en la conferencia, que sería importante, desde otros sistemas autónomos de comunicación, construir redes sociales. Pero no redes sociales nacionales, ¡por favor! Las redes son globales por definición; si una red no es global, no sirve. Se pueden montar y articular otras redes.

 ¿Cuál es la medida de su éxito? Si son utilizadas o no por la gente. Deben ser libres, en todo el mundo, y hay que luchar por la libertad de expresión en todo el mundo. Ahí sabemos que hay una comunidad internauta de miles y miles y miles de personas, dispuestas a defender eso constantemente.

Mi nieto, que tiene 14 años, está en Anonymous, y para él eso es su vida, porque Internet y la comunicación es la vida de los jóvenes de hoy. Sin Internet no pueden vivir; pueden hacerlo sin muchas otras cosas, pero sin Internet, no. Por eso el desarrollo de Internet es una demanda social.

Las encuestas que se han hecho muestran que la comunicación es lo más importante en la vida de los jóvenes. Las redes móviles son la base de todo lo demás. En un planeta de 7.400 millones de habitantes, hay 6.800 millones de números de teléfono móvil. El planeta está saturado, está conectado en todas partes a través de las redes móviles. De eso, una gran parte está en Internet. Entonces, como primer comentario, diría que la defensa de Internet como espacio público es fundamental.

 Los movimientos sociales son autónomos; si no, no se trata de movimientos sociales

Haciendo algunas consideraciones sobre lo dicho aquí, creo que hay que diferenciar entre movimientos sociales en red y redes sociales, y gobiernos que utilizan las redes sociales para la participación de los ciudadanos. Son bien distintos: los movimientos sociales son autónomos; si no lo son, no se trata de movimientos sociales. Por eso no son movimientos políticos y utilizamos otro término.

Aquí hay representación de varios tipos de estructuras de redes sociales: hay redes sociales comerciales, políticas, de gobierno; son distintas. ¿Qué ocurre? ¿Cuándo los movimientos sociales explotan como movimientos autónomos y utilizan la red 'para construir esa autonomía?

 Cuando hay demandas sociales que no están realmente procesadas en un sistema político y que en algún momento, un acontecimiento, un "chispazo" de indignación o de protesta o algo que no se puede soportar más, enciende esa llama, y enciende todo lo que estaba latente en la sociedad, y no hay canales de expresión y participación política institucional.

 Esa es la condición. Si no hay canales de expresión y participación política, el movimiento se constituye como autónomo y sale de Internet a la calle.

Si hay canales de participación y si esos canales son realmente abiertos, esos movimientos, en lugar de ser autónomos contra el sistema institucional, negocian dentro de ese sistema.

Ahí hay que pensar en distintas actitudes. Creo que los sistemas institucionales que de verdad quieren una participación popular, tienen que ser suficientemente inteligentes y abiertos para confiar en que si no controlan esas expresiones, si de verdad creen estar representando en último término los intereses populares, de todas maneras esas expresiones les favorecen.

La libertad y la autonomía de la sociedad favorecen los proyectos progresistas. Eso lo tienen que tener bien clarito; sobre todo cuando son críticos. La libertad de expresión e intervención en las estructuras del sistema institucional es la condición para que haya participación en lugar de movimiento social, que es otra cosa. Son dos cosas distintas; todo pasa en el espacio público porque es el que hay.

En ese sentido, la experiencia frenteamplista me parece extremadamente interesante, porque estáis y no estáis (en referencia a las Redes Frenteamplistas y su inserción orgánica). Claramente. Y vivís, algunos dirían que ambigüedad, otros esquizofrenia. Pero el resultado, es una capacidad de movilización, debate público y conexión de la sociedad muy superior al que sería el de unas redes directamente controladas desde el gobierno, o desde el partido, que sería similar en este caso.

 ¡Muy superior! Porque llegáis donde los partidos no llegan, pero lo hacéis con un proyecto propio de comunicación y debate público. Eso es lo que he interpretado en estos pocos días y en lo que había estudiado antes de venir.

En ese sentido, la tensión entre la participación en el sistema político y una organización y movilización social a partir de redes autónomas en esos espacios públicos, es extremadamente creativa.

Eso permite además, cuando se produce un cambio en el sistema institucional -por ejemplo, que los valores progresistas del Frente Amplio no estén representados en el gobierno- los partidos pueden pasar, el Estado puede cambiar de sentido, pero las redes siguen en la sociedad.

Los partidos y los gobiernos odian Internet porque no la pueden controlar

En el mundo, en general, hay mucho menos apertura de los sistemas institucionales que la situación que ustedes viven en Uruguay. En general, los partidos y los gobiernos odian a los movimientos sociales y odian Internet, porque no la pueden controlar. Está eso de "ay, si lo pudiéramos controlar"; pero no,  no pueden.

También odian a los medios de comunicación que son hostiles; pero si son listos y tienen dinero, montan otros medios de comunicación y luchan contra ellos.

Pero las redes sociales se filtran por todos lados; entonces eso es algo mucho más complicado de controlar.

En el mundo, en general, los movimientos sociales que están surgiendo utilizando las redes sociales, son claramente hostiles al mundo de los partidos, y los partidos, a su vez, son claramente hostiles a lo que estos movimientos representan.

En eso tenemos situaciones diferentes en los distintos lugares de América Latina.

El movimiento mexicano actúa en una sociedad absolutamente controlada por burocracias, narcotráfico, policías, asesinos, etc., y se trata del primer aire fresco que entra en el sistema desde hace mucho tiempo. Incluso el PRD, al cual conozco bien y estoy ligado al gobierno del Distrito Federal, y soy ciudadano ilustre del DF gracias al PRD, tiene muchos controles internos que no le permiten abrirse realmente a la sociedad. Ese movimiento, en su autonomía, ha representado algo nuevo.

Hace dos años, en una conferencia en la UNAM, lancé un  tema, del cual después me arrepentí un poco, de que la violencia asesina que ha producido 95.000 muertos en seis años en México, solo la puede tener la sociedad. No el Estado, no el gobierno, no los partidos; solo la sociedad.

 Una sociedad movilizada, puede impedirla. "Yosoy132" empezó una movilización contra el sistema mediático; pero todavía es un movimiento débil, en el sentido del impacto en la sociedad.

Sé del debate que existe entre la formalización, institucionalización o no del movimiento. Creo que si un movimiento se institucionaliza demasiado pronto, se pierde, se convierte en un partidito.

Eso también se lo diría a los amigos chilenos. Creo que una de las cosas que está sucediendo en Chile es que la crítica es, a la vez, al gobierno de derecha pero también a ciertos aspectos de lo que ha sido el modelo progresista de la Concertación. La transición excesivamente rápida hacia el sistema político puede liquidar al movimiento.

 El Partido Comunista ya está intentando chupar, el Partido Socialista está cooptando otros líderes; todo el mundo está pescando para revitalizar la política chilena. El movimiento chileno representa a una buena parte de la sociedad, y como decía el representante también hay una buena parte de la sociedad que es de derecha; pero vosotros representáis en lo que son demandas justas. 

En el momento en que os alineéis ideológica y políticamente, perdéis ese carácter de sociedad civil auto organizada, que ha sobrevivido al hecho de que líderes como Camila Vallejo sean claramente identificadas con la izquierda política. Aun así, no se considera que el movimiento sea el Partido Comunista; eso es lo realmente interesante.  Si eso se rompe, se generan problemas.

Quiero referirme a algo que surge a partir de la intervención del compañero de Chile y el de Brasil: estos movimientos no son de izquierda, no lo son. Si son de izquierda, no son movimientos sociales. Pueden defender valores de izquierda; eso es otra cosa. La educación pública, el control ciudadano del transporte y la calidad de vida, la participación popular, todos esos son valores de izquierda.

 Pero ideológicamente los movimientos no son de izquierda, porque la gran mayoría de la población de los países no es de izquierda. Son movimientos que surgen a partir de que la sociedad no se siente representada por el sistema político.

Tienen que llevar con ellos el conjunto de esas expresiones. El debate en el movimiento español ha sido muy claro en esos aspectos. No se dan consignas de voto a nadie, y sobre todo, no hay que tomar posiciones que contradigan lo que es una opinión mayoritaria entre la población.

 La cuestión no es tener un programa e imponerlo -ahí hay una diferencia con el movimiento chileno- sino hacer un aprendizaje de democracia de nuevo tipo. Similar a lo de Utopía de Francia; que la gente discuta, debata; vaya encontrando formas de auto organización y elaborando un proyecto colectivo, que puede demorar mucho, pero que cuando se dé, será de reconstrucción de la democracia de arriba abajo.

Lo primero que hacen los gobiernos es reprimir los movimientos sociales

En Brasil, donde estuve hace algunos días, si la gente sale a la calle por cientos de miles, sale todo el mundo. No sale solo la izquierda. Sale gente del PT y toda clase de gente; y también lo hace la extrema derecha. También salen vándalos y violentos; sale todo el mundo.

No se le puede decir a la sociedad: "salimos a manifestar a la calle, pero a ver, el carnet del Partido". Sale toda la sociedad, y por supuesto que se producen enfrentamientos. Entonces, ¿si sale toda la sociedad ya no vale? Creo que Dilma Rousseff ha actuado bien.

 Hay que escuchar la voz de la calle; es decir que hay demandas democráticas que no están. Lo que no se puede hacer es acotarlas ideológicamente; hay que aceptar que los movimientos autónomos son eso mismo: autónomos. Se reconoce la existencia de un descontento en la sociedad y a partir de ahí se maneja.

Un gobierno se define como popular a partir de si hace confianza en el pueblo o no. Y cuando el pueblo se expresa, se monta en esa expresión, en lugar de reprimirlo hasta que llegue el momento en que según el partido hay que plantear los temas. Eso es un verdadero test.

Debo decir que me esperanzó bastante la reacción brasilera; la primera en el mundo que es positiva con un movimiento social no controlado; la primera. Sistemáticamente todos los gobiernos, sean de derecha o izquierda, cuando hay un movimiento de este tipo, lo primero que hacen es reprimirlo. Luego lo ignoran, después lo calumnian y al final, en forma paternalista les dicen "bueno chiquitos, ya nos preocuparemos de vosotros".

Que en el tercer día de movilización, la presidenta de un país diga "acá pasa algo", es una toma de posición.

En Uruguay no estáis en esa posición, porque no habéis tenido un movimiento social espontáneo indignado -no tenéis motivo para hacerlo, todo va bien y toman mate- (risas), pero simplemente el hecho de que podáis existir con tranquilidad y que el Frente Amplio les preste el local para reunirse, es un signo de que hay un respeto a la autonomía organizativa. 

Es una posición muy inteligente. Sabiendo que todo partido tiene un instinto básico, que es controlar y manipular. Pero ese instinto básico se puede -valga la redundancia- controlar, si el partido es lo suficientemente inteligente. Es en ese entre espacio institucional donde puede haber, a la vez, expresión social espontánea autónoma y avances en las reformas sociales.

En el Estado solo se avanza si se ha avanzado en la sociedad. Si no se ha avanzado en la conciencia de la sociedad, la dominación del Estado es frágil, depende de manipulaciones electorales, campañas mediáticas.

El trabajo en profundidad de los movimientos sociales autónomos sobre la conciencia de los ciudadanos es lo que queda. Es lo que, si de verdad avanza, se va expresando en las instituciones. Si no, es una pura llamarada política que se va agotando. Eso es lo que hacen los movimientos: cambian lo que las gentes piensan."            (Manuel Castells, Uypress, 22/06/2013)

24/5/13

“Los ciudadanos ya no son únicamente fuente de problemas para las instituciones sino que también son productores de soluciones”

Flujo de interacciones en redes sociales en 2011 (Fuente: ONTSI)

 “(...) Internet es un nuevo escenario, es un nuevo país, es una nueva realidad social”, dice sin embargo Joan Subirats, director del Instituto Universitario de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Autónoma de Barcelona.

 “Lo primero es evitar pensar en Internet como si fuera una herramienta, como un martillo. No; es mucho más”, explica. “Su uso no solo nos permite hacer cosas sino que su uso nos cambia, nos transforma” también en la parte más analógica de la vida.

La izquierda tradicional tardó mucho en preguntarse en serio por qué razón lógica una manifestación de 300 personas en Madrid es más representativa de la opinión pública española que un debate en Twitter en el que participan 30.000 o 300.000 personas con voz propia. 

O cómo una concentración en Barcelona donde acudan 5.000 personas durante una hora va a tener más impacto y capacidad de cambio que una campaña online que nace en un wiki y deriva en vídeos, posts y cientos de miles de páginas vistas.

La manifestación tiene un poder simbólico que aún se conserva excepcionalmente, y consigue su efecto, pero la mayoría de las ocasiones simplemente satisface una necesidad mediática ritual: los periódicos quieren una foto de una mancha anónima de cabezas juntas para darle espacio y valor a una acción social.

 Cuando uno va a una concentración, muchas veces es un bulto, una cabeza para ser contada a ojo, para ser fotografiada con otras desde lejos, detrás de una pancarta que no se ha debatido. Alguien hace el discurso y tú pones el cuerpo.

Ya no vale solo con eso. Esa ciudadanía en red no regula su tono social a través de manifestaciones recurrentes, aunque puedan tirar de ellas alguna vez. Sus síntomas de fractura social no podrán medirse solo en función de si la gente se concentra, acampa o se siente apelado por una asamblea.  (...)

Si un grupo de personas queda cada martes a las 19.30 en Madrid, todo el que no viva en Madrid o no pueda desatender otras obligaciones a esa hora y ese día queda fuera de la corriente política que pueda nacer de ese grupo. Utilizando herramientas en red, esa barrera física desaparecería. La brecha analógica ha fomentado una política centralizada, masculinizada y profesionalizada.

El voto como consecuencia, no como causa. Las reglas políticas que se están generando con el uso masivo de Internet son diferentes a las tradicionales. La clave de todo el cambio está en que “pierden peso las intermediaciones”, explica Subirats. Es decir, la gente puede ya hacer muchas cosas por su cuenta sin depender de partidos, sindicatos o medios de comunicación.

 “Los intermediarios antes eran imprescindibles porque eran los únicos capaces de manejar los mecanismos de acción colectiva”. “Antes”, dice el catedrático, “cuando la gente tenía un problema, acudía a ellos”. La crisis institucional está acelerando el desgaste de ese modelo: “Ahora sucede que, tal y como existen esos intermediarios, se han convertido en parte del problema y no son capaces de aportar valor”.

Los partidos se quedan cortos y la gente hace política sin ellos. En un esquema infinito de iniciativas cruzadas, lobbies ciudadanos y colectivos efímeros, las estructuras van siempre demasiado tarde. Ni siquiera las menos comprometidas por el poder o las más nuevas son capaces de seguir el ritmo de una ciudadanía que ahora participa políticamente cada día, no cada cuatro años. 

Que debate en público, ante cientos o miles de personas, en su cuenta de Facebook o Twitter, sobre temas sociales, laborales, económicos, culturales. Que genera pequeñas comunidades de intereses. Que comparte conocimiento con millones de personas sin tener que desplazarse o vivir en una ciudad especialmente activa políticamente.

Ahora que día a día el individuo conectado puede hacer política sin intermediarios, su posicionamiento ideológico no viene derivado del voto, sino al revés. Uno ya no defiende determinadas cosas porque es lo que defiende el partido al que vota, sino que tras cuatro años de participación personal, toca mirarse al espejo y pensar qué opción es más coherente. 

El voto es una consecuencia y no una causa de la identidad ideológica de las personas. La lealtad y la militancia a una organización ya no son valores políticos supremos sino la capacidad personal de aportar a diferentes espacios comunes.

El mensaje no es que los partidos ya no sirvan de nada. “Los partidos van a seguir siendo importantes, pero cumplirán otro papel”, dice Subirats. “El futuro de los partidos está en saber agregar y articular todos esos intereses”, aunque tendrán mucho menos poder que ahora “para gestionar la selección de élites y la ocupación de espacios institucionales”, dice Subirats. Una estructura pequeña, ágil y porosa atravesada por el debate público. (...)

La Comunidad dice que, según sus cálculos, los hospitales privatizados son más baratos que los públicos. ¿De dónde sale ese cálculo? No se sabe. Lo único que el Gobierno autonómico ha hecho público son once folios. Once folios como informe de una transformación radical de la atención sanitaria de millones de personas.

“Si el consejero de Sanidad de Madrid tuviera la obligación de hacer públicos los datos, los informes, los cálculos, podríamos entre todos legitimar esa decisión o no”, explica Victoria Anderica, de la Coalición ProAcceso, que une a organizaciones que reclaman un acceso ciudadano a la información de las administraciones. 

Plantea un “escenario transparente” en el que “la gente es más consciente” de los problemas y más empática con las soluciones, hasta en los casos en que estas sean desagradables.

Internet ha roto las costuras de la vida política. Ahora el mapa es otro y el representado tiene más peso que antes sobre el representante. Es, en realidad, un juego basado en la desconfianza: puedo votarte, pero eso no significa que delegue mi vida política en ti. Ahora hay herramientas para articular la desconfianza, lo que ha de verse “como algo positivo”, explica Joan Subirats.

 “Hay que desconfiar de la democracia: crear más instrumentos de control desde la sociedad, dar la capacidad a la gente de controlar, evaluar y denunciar la actuación de los poderes”, concluye.

O visto desde otra perspectiva, “los ciudadanos ya no son únicamente fuente de problemas para las instituciones sino que también son productores de soluciones”, dice Subirats. La inteligencia colectiva, a veces amateur, empuja procesos políticos necesarios que serían imposibles dentro de los mecanismos tradicionales. (...)

Esa producción ciudadana tiene un potencial difícil de imaginar: lobbies en red, datos públicos procesados por expertos, participación directa en votaciones oficiales, fiscalización de cuentas al milímetro e información contrastada en común. Esto acaba de empezar. (...)"       (Juan Luis Sánchez - www.eldiario.es, Attac España,  17/05/2013)

23/5/13

El mundo en 2030: algunas de las mayores colectividades del mundo ya no serán países sino comunidades congregadas y vinculadas entre sí por Internet y las redes sociales.

"El documento confidencial que el presidente Barack Obama encontró sobre la mesa de su despacho en la Casa Blanca el pasado 21 de enero al tomar posesión de su segundo mandato, se acaba de publicar con el título: Global Trends 2030. Alternative Worlds (Tendencias mundiales 2030: nuevos mundos posibles) (1). ¿Qué nos dice?La principal constatación es: el declive de Occidente. 

Por vez primera desde el siglo XV, los países occidentales están perdiendo poderío frente a la subida de las nuevas potencias emergentes (2). Empieza la fase final de un ciclo de cinco siglos de dominación occidental del mundo. Aunque Estados Unidos seguirá siendo una de las principales potencias planetarias, perderá su hegemonía económica en favor de China. Y ya no ejercerá su “hegemonía militar solitaria” como lo hizo desde el fin de la Guerra Fría (1989).  (...)

Pero de aquí a 2030, en el Nuevo Sistema Internacional, algunas de las mayores colectividades del mundo ya no serán países sino comunidades congregadas y vinculadas entre sí por Internet y las redes sociales. 

 Por ejemplo, ‘Facebooklandia’: más de mil millones de usuarios… O ‘Twitterlandia’, más de 800 millones… Cuya influencia, en el “juego de tronos” de la geopolítica mundial, podrá revelarse decisivo. Las estructuras de poder se difuminarán gracias al acceso universal a la Red y el uso de nuevas herramientas digitales.

A este respecto, el informe de la CIA anuncia la aparición de tensiones entre los ciudadanos y algunos gobiernos en unas dinámicas que varios sociólogos califican de ‘post-políticas’ o ‘post-democráticas’… 

Por un lado, la generalización del acceso a la Red y la universalización del uso de las nuevas tecnologías permitirán a la ciudadanía alcanzar altas cuotas de libertad y desafiar a sus representantes políticos (como durante las primaveras árabes o la crisis de los “indignados”). 

Pero, a la vez, según los autores del informe, estas mismas herramientas electrónicas proporcionarán a los gobiernos “una capacidad sin precedentes para vigilar a sus ciudadanos” (3).

“La tecnología –añaden los analistas de Global Trends 2030– continuará siendo el gran nivelador, y los futuros magnates de Internet, como podría ser el caso de los de Google y Facebook, poseen montañas enteras de bases de datos, y manejan en tiempo real mucha más información que cualquier Gobierno”.

 Por eso, la CIA recomienda a la Administración de EE.UU. que haga frente a esa amenaza eventual de las grandes corporaciones de Internet activando el Special Collection Service (4), un servicio de inteligencia ultrasecreto –administrado conjuntamente por la NSA (National Security Service) y el SCE (Service Cryptologic Elements) de las Fuerzas Armadas– especializado en la captación clandestina de informaciones de origen electromagnético.

 El peligro de que un grupo de empresas privadas controle toda esa masa de datos reside, principalmente, en que podría condicionar el comportamiento a gran escala de la población mundial e incluso de las entidades gubernamentales. También se teme que el terrorismo yihadista sea reemplazado por un ciberterrorismo aún más sobrecogedor."       (Ignacio Ramonet, Attac España, 08/05/2013) 

23/1/13

La X del partido del futuro no es para esconderse, sino para que su contenido lo vayan rellenando las personas: democracia y punto

"El 8 de enero se anunció en internet la creación del "partido del futuro", un método experimental para construir una democracia sin intermediarios que sustituya a las actuales instituciones deslegitimadas en la mente de los ciudadanos. La repercusión ciudadana y mediática ha sido considerable. 

En tan sólo el primer día del lanzamiento, y a pesar de que se colapsó el servidor tras recibir 600 peticiones por segundo, hubo 13.000 seguidores en Twitter, 7.000 en Facebook y 100.000 visitas en YouTube.

 Medios extranjeros y españoles, incluyendo este diario, se han hecho eco de una conferencia de prensa desde el futuro que anuncia el triunfo electoral de su programa: democracia y punto (http://partidodelfuturo.net).

Señal de que ya no se puede ignorar lo que surge del 15-M. Porque este partido emerge del caldo de cultivo creado por el movimiento aunque en ningún caso pueda asimilarse al mismo. 

Porque no hay "el movimiento" con estructura organizativa ni representantes, sino personas en movimiento que comparten una denuncia básica de las formas de representación política que han dejado inermes a la gente ante los efectos de una crisis que no han causado pero que sufren cada día.

 El 15-M es una práctica colectiva e individual cambiante y diversificada, que vive en la red y en las calles, y cuyos componentes toman iniciativas de todo tipo, desde la defensa contra el escándalo de las hipotecas a la propuesta de ley electoral que democratice la política.

Pero hasta ahora, muchas de estas iniciativas parecen abocadas a un callejón sin salida. Por un lado, las encuestas reflejan que una gran mayoría de ciudadanos (en torno a un 70%) están de acuerdo con las críticas del 15-M y con muchas de sus propuestas. Por otro lado, toda esta movilización no se traduce en medidas concretas que alivien a las personas porque hay un bloqueo institucional a la adopción de dichas propuestas. (...)

Afortunadamente, el 15-M ha frenado cualquier impulso de protesta violenta, jugando de hecho un papel de canalizador pacífico de la rabia popular. El dilema es cómo superar las barreras actuales sin dejar de ser movimiento espontáneo, autoorganizado, con múltiples iniciativas que no son programa y por eso pueden congregar potencialmente al 99% que saben lo que no quieren, es decir lo que hay, y que se acuerdan en buscar en conjunto nuevas vías políticas de gestión de la vida.

Para avanzar en ese sentido, ha surgido una iniciativa espontánea de ir ocupando el único espacio en el que el movimiento apenas esta presente: las instituciones. 

Pero no en lo inmediato, porque su proyecto no es el de ser una minoría parlamentaria, sino de cambiar la forma de hacer política, mediante democracia directa instrumentada mediante internet, proponiendo referéndums sobre temas clave, coelaborando propuestas legislativas mediante consultas y debates en el espacio público, urbano y cibernético, planteando medidas concretas a debatir entre la ciudadanía y sirviendo a la vez de plataforma para propuestas que salgan de la gente.

En realidad, no es un partido, aunque esté inscrito en el registro de partidos, sino un experimento político, que se va reinventando conforme avanza. En el horizonte sí se vislumbra un momento en que el apoyo de la ciudadanía a votar contra todos los políticos a la vez y en favor de una plataforma electoral que tenga ese solo punto en el programa permita una ocupación legal del Parlamento y el desmantelamiento del sistema tradicional de representación desde dentro del mismo. No es tan descabellado.

 Es en gran medida lo sucedido en Islandia, referente explícito del partido que nos habla desde el futuro.

Pero ¿cómo evitar reproducir el esquema de partido en el proceso de conquistar la mayoría electoral? Aquí es donde se plantea la decisión, criticada desde la clase política y algunos medios, de las personas que han tomado esta iniciativa de mantenerse en el anonimato.
 Porque si no hay nombres, no hay líderes, ni cargos, ni comités federales, ni portavoces que dicen hablar por los demás pero que acaban representándose a si mismos. Si no hay rostros, lo que queda son ideas, son prácticas, son iniciativas. 
De hecho, es la práctica de la máscara como forma de creación de un sujeto colectivo compuesto de miles de individuos enmascarados, como hicieron los zapatistas en su momento, o como hace Anonymous con su famosa máscara reconocible en todo el mundo pero con múltiples portadores. Incluso el anonimato de la protesta se encuentra en nuestros clásicos: "Fuenteovejuna, todos a una".
 Tal vez llegue un momento en que las listas electorales requieran nombres, pero incluso entonces no necesariamente serían líderes, porque se pueden sortear los nombres entre miles de personas que estén de acuerdo con una plataforma de ideas. En el fondo, se trata de poner en primer plano la política de las ideas con la que se llenan la boca los políticos mientras se hacen su carrera a codazos entre ellos. 
La personalización de la política es la mayor lacra del liderazgo a lo largo de la historia, la base de la demagogia, de la dictadura del jefe y de la política del escándalo basada en destruir a personas representativas. 
La X del partido del futuro no es para esconderse, sino para que su contenido lo vayan rellenando las personas que proyecten en este experimento su sueño personal de un sueño colectivo: democracia y punto. A codefinir."              (Manuel Castells, , La Vanguardia, 12/01/2013)

9/1/13

El partido X ... el del 'wikigobierno'


(Youtube)

"Wikigobierno, Iniciativas Legislativas Populares, participación directa de los ciudadanos en la elaboración de las leyes, transparencia... E Internet como herramienta de trabajo. Con estos mimbres ve hoy la luz el Partido X-Partido del Futuro, una nueva formación política alumbrada por seguidores del 15-M y de los movimientos que preconizan la cultura y el software libres. 

Su programa lo sintetizan en una frase: Democracia y punto. La formación fue inscrita en el registro de partidos políticos del Ministerio del Interior el pasado 17 de diciembre. Hoy será presentada en el espacio en el que se ha gestado: la red.

El Partido X nace con la vocación de trasladar a España experiencias de intervención ciudadana en la gestión política como los gabinetes digitales de Rio Grande do Sul, en Brasil, y de la capital islandesa, Reykjavik (Better Reykjavik). “Las migajas de la democracia no son suficientes”, dice por teléfono una integrante de esta plataforma, que no quiere ser identificada como portavoz.

 Los que impulsan este partido abogan por el anonimato. Esconden sus identidades hasta que llegue el momento de presentarse a unas elecciones. “No queremos caer en la lógica personalista de los partidos”, proclaman. Defienden que lo importante son las propuestas y el trabajo. 

Pretenden catalizar iniciativas y propuestas de la sociedad civil (incorporan en su programa aportaciones de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en materia de Vivienda o la propuesta alternativa a la privatización del Comité Profesional Sanitario de Madrid en materia de Sanidad). Quieren construir su programa de forma colaborativa.

Entre las 90 personas que llevan más de un año en el proyecto hay gente muy activa de los movimientos ciudadanos. “Somos hijos de un momento histórico en el que hay dos grandes revoluciones: el 15-M, y la red como espacio para organizarse”, dice la no portavoz. Dejan claro que no son el partido del 15-M. “El 15-M no quiere ser un partido”, afirman en el vídeo que hoy presentan. “Ni quiere, ni puede ser representado”.

 Más que ideología, propugnan un método: “Una forma de hacer abierta, horizontal, transparente, cooperativa y respetuosa”, dicen en su web (http://partidodelfuturo.net), que se activará a las diez de la mañana de hoy. Abogan por las demandas sociales que recorren las mareas de protesta en España, pero también recogen “demandas liberales de sistemas más eficientes”.

“Para que nos hicieran caso los políticos teníamos que ser una competencia real para ellos”. No es seguro que vayan a presentarse a las próximas elecciones, depende de los apoyos que recaben.

 ¿Puede acabar todo en un mero fuego artificial de Internet?: “Es un riesgo que asumimos”, responde la no portavoz. En el vídeo de presentación definen cómo deberían ser los políticos: “Ni diputados, ni señorías. Empleados públicos al servicio del bien común”.            (El País, 08/01/2013)

9/11/12

El arma total de Obama para vencer a Romney: un megacerebro informático que controla Facebook. En Ohio, se detectaron con absoluta precisión 29.000 electores indecisos... y fueron a por ellos

"En "La Cueva", una sala secreta del cuartel general de campaña demócrata en Chicago, se estableció la mayor maquinaria electoral cibernética jamás construida en EEUU. El éxito de sus operaciones a través de las redes sociales es innegable.

Durante dos años, un misterioso equipo de informáticos y matemáticos se encerró en un recinto sin ventanas, aislado en un extremo del ala norte del cuartel general electoral, en Chicago, del presidente norteamericano. 

Sólo el jefe máximo de la campaña, Jim Messina, estaba al corriente de lo que ocurría bajo estricto secreto entre las cuatro paredes de aquella sala blindada, donde una formidable maquinaria dirigida por el científico jefe Rayid Ghani funcionaba 24/7 (veinticuatro horas diarias, los siete días de la semana) calculando sin cesar complejas ecuaciones. 

Regularmente, los técnicos viajaban a Washington para abrir sus portátiles y tablets en la Roosevelt Room de la Casa Blanca e informar de sus avances al propio Obama y a un reducido grupo de sus más fieles colaboradores.

Cuando los periodistas trataban de sonsacar al portavoz de la campaña, Ben LaBolt, sobre el significado de aquellos impenetrables experimentos, con extraños nombres clave como Narwhal o Dreamcatcher, que se desarrollaban en lo que acabó llamándose "La Cueva", él se limitaba a bromear: "Son nuestros códigos nucleares".

Tres días antes de las votaciones, cuando todos los sondeos auguraban un empate absoluto entre los dos candidatos, Obama padecía el índice de popularidad más bajo en campaña de cualquier presidente desde 1980 (Carter, arrollado por Reagan 489 a 49) y la tasa de desempleo permanecía más alta de lo que ningún inquilino de la Casa Blanca había sido capaz de superar desde Reagan (en su reelección del 84), el máximo estratega del líder demócrata, David Axelrod, reunió al gabinete presidencial de crisis y sentenció: "Ahora, lo único que tenemos que hacer es ejecutar"... y Chicago disparó el arma electoral total.
 
En la noche del escrutinio, ni los analistas más avezados, ni mucho menos los expertos reunidos en torno a Romney, se explicaban cómo era posible que prácticamente todos los decisivos estados bisagra (menos Carolina del Norte) estuvieran cayendo, uno tras otro, en el campo del presidente. 

Ohio, Virginia, New Hampshire, Indiana, Colorado, Florida, Iowa... fueron decantándose por Obama, todos ellos por estrechísimos márgenes, hasta que las cadenas de TV, empezando por la ultraderechista Fox, se rindieron a la evidencia: el líder demócrata había vapuleado a su gran rival republicano, al obtener una amplia mayoría en el colegio electoral pese a que su ventaja en cada uno de esos disputados campos de batalla había sido minúscula.

Sólo un medio de comunicación, TIME, estaba al tanto de la táctica secreta que definió esa victoria, y sus periodistas estaban juramentados a no revelarla hasta que se proclamase un vencedor. Eso ocurrió a las 05.18 (hora de España) del miércoles y poco después aparecía el artículo especial revelando las interioridades de "La Cueva".

Como lo definiría al día siguiente el Financial Times, se trataba de "la mayor maquina política construida jamás en EEUU, con delegaciones establecidas durante más de un año en los estados decisivos y apuntalada por herramientas digitales pioneras". 

Lo que estaban haciendo secretamente aquellos nerds en su cueva era convertir la estrategia presidencial -hacer palanca sobre la nueva realidad demográfica de EEUU- en un poderosísimo ariete informático capaz de manipular las redes sociales en beneficio propio.

Primero, esos ciber-investigadores se dedicaron durante 18 meses a unificar todas las bases de datos que emplearon los diversos equipos de campaña de Obama para arrollar a McCain en su histórica victoria de 2008. 

De ese primer esfuerzo titánico surgió una colosal database que combina todas las listas de donantes, las recogidas por los encuestadores, las manejadas por los voluntarios en cada uno de los estados y condados, las de los ficheros del Partido Demócrata, las recopiladas en las redes sociales sobre los que especifican sus preferencias políticas y, en la cúspide de esa gigantesca pirámide de información, las de electores indecisos en cada uno de los swing States, los estados basculantes cuyos votos deciden quién será el presidente. 

Así se construyó un megacerebro artificial digno de Star Trek que cruza, compara, verifica y corrige continuamente hasta el último detalle personal de cada potencial votante.

 Después, ya armados con ese tremendo arsenal de conocimiento, los técnicos dedicaron sus supercomputadoras a testear los perfiles de decenas de millones de electores, con programas informáticos de predicción de los diferentes estímulos que podrían impulsarles a apoyar a Obama. 

Tres cuartas partes de los factores introducidos en los ordenadores eran básicos: edad, sexo, raza, zona de residencia, nivel de ingreso, inclinaciones políticas, historial de participación electoral... Pero todo ello se completó con sus perfiles de consumo, de aficiones, de preferencias, de círculo de amigos... y allí se descubrió la clave de la victoria: Facebook.

El primer triunfo fue la recaudación. Jamás se había logrado sumar mil millones de dólares en donaciones espontáneas de gente modesta, pero los informáticos establecieron ese objetivo, por encima de las protestas de los veteranos de campañas electorales, y "este verano, Internet hizo explosión", explicó a Time uno de los geeks del equipo, que no quiso ser identificado.

Gran parte del dinero recaudado llegó a través de un intrincado proceso de mailing por correo electrónico, en el que cada día se probaba la eficacia de docenas de mensajes distintos, combinando textos, remitentes, encabezados, documentos adjuntos y muchos otros elementos capaces de convencer a los destinatarios. 

Así se desarrolló el instrumento definitivo: Quick Donate, una forma de donar pequeñas cantidades a la campaña de Obama sin necesidad de introducir cada vez los datos personales y bancarios. Las aportaciones de esos donantes se multiplicaron por cuatro de la noche a la mañana.

La siguiente fase consistió en redirigir esa maquinaria para obtener votos. El equipo de analítica estudió cuatro flujos distintos de datos para construir un cuadro detallado de los votantes en los siete estados donde Obama y Romney estaban totalmente igualados.

 Sólo en Ohio, se detectaron con absoluta precisión 29.000 electores indecisos, que podían inclinar la balanza, y se lanzó sobre ellos todo el poderío del megacerebro artificial, que iba estudiando a través de las redes sociales sus reacciones frente a cada evento que alteraba los sondeos preelectorales, identificando a los que cambiaban de opinión a partir del primer debate, que el presidente perdió claramente. Al final, Obama ganó Ohio con el 50,1% de los votos.

 En octubre, la división informática mecanizada de "La Cueva" se lanzó al contraataque final. Cada noche se ejecutaban 66.000 simulaciones digitales completas de la jornada electoral, y cada mañana las computadoras analizaban ese material y establecían las prioridades para cada Estado en disputa.

 En las últimas dos semanas se había logrado reclutar a millones de seguidores de Obama que se habían descargado voluntariamente una app que transmitía automáticamente mensajes (elaborados por sociólogos y psicólogos) animando a sus amigos y conocidos a registrarse para votar, o a participar en un mitin de campaña, o a acudir a las urnas el día de las elecciones, o... Pronto se supo, dentro de "La Cueva", que el 20% de los que recibían un mensaje vía Facebook hacían exactamente lo que se les pedía, pues al fin y al cabo era la recomendación de un amigo.

La técnica alcanzó grados de sofisticación impensables. Por ejemplo, se descubrió que para ganar Florida era necesario atraerse a las mujeres de menos de 35 años del condado de Dade, se estudió su perfil y se averiguó que la mayor parte son fans de unas determinadas series de televisión.

 De inmediato, los espacios publicitarios de esos programas (como Sons of Anarchy o The Walking Dead) se llenaron de mensajes de Obama diseñados para convencer a las jóvenes del perfil buscado.

En agosto ya se había averiguado que una gran parte de los votantes indecisos participaban en la red social Reddit. En cuestión de días, tanto los asesores de la Casa Blanca como el propio presidente se registraron de pronto en esa red informativa y empezaron a responder las preguntas y aclarar las inquietudes de los afiliados a Reddit.

No cabe duda de que las mujeres han sido clave en la victoria de Obama, así que no está de más detallar una doble maniobra envolvente que facilitó Facebook.

 Del estudio de los perfiles de las mujeres entre 40 y 49 años de la Costa Oeste (un grupo demográfico que se había identificado como crucial para el resultado) se concluyó que lo que más deseaban era disfrutar de una cena en Hollywood con George Clooney.

 Poco después, el presidente accedía graciosamente en participar, en la meca del cine, en una velada de campaña junto a ese actor de cine; acontecimiento para el que se hizo un sorteo dirigido a esas votantes y que tuvo un éxito descomunal.

Por supuesto, los frikis de "La Cueva" se pusieron febrilmente a averiguar quién podría tener un tirón similar entre las mujeres de la Costa Este. La respuesta: Sarah Jessica Parker. Así que Obama acudió al mismísimo apartamento del West Village de la actriz de Sexo en Nueva York para un acto en el que también se sorteó la participación de las afortunadas asistentes.

¿Cuál es el ganador de estas elecciones? ¿Obama o Facebook?"           (Público, 09/11/2012) 

7/11/12

¿Cuál será la innovación tecnológica que tendrá más peso en determinar el ganador de las próximas elecciones en EEUU? La respuesta es Data Mining, la minería de datos, y más concretamente el microtargeting o la microsegmentación

"¿Cuál será la innovación tecnológica que tendrá más peso en determinar el ganador de las próximas elecciones en EEUU? La respuesta es Data Mining, la minería de datos, y más concretamente el microtargeting o la microsegmentación.

 Entre los expertos existe el consenso de que, en este campo, el equipo de la campaña electoral del presidente lleva una gran ventaja al de Romney. Es el arma secreta de Obama, y sus principales asesores están convencidos de que, en una elección tan reñida como esta, la superioridad en el uso de estas tecnologías va a ser el factor determinante en su reelección.

La minería de datos es una rama de las ciencias de la información que utiliza complejos algoritmos y métodos estadísticos para identificar los patrones que puedan existir en las enormes bases de datos que hoy en día se acumulan gracias a las nuevas tecnologías. Se trata de convertir esa información en conocimiento útil para la toma de decisiones. 

En el mundo de la empresa privada, el data mining se usa hace tiempo y con gran sofisticación. Cuando usted entra en Internet y aparece una publicidad, es probable que su contenido resulte del uso de estas tecnologías. 

El mensaje específico es seleccionado de una lista de posibles anuncios, y la máquina escoge cuál enviarle a partir de un cálculo que se nutre de información sobre quién es usted (mujer, 37 años, casada con hijos, vive en la ciudad X, barrio Y), qué le gusta (ha comprado esto y aquello), qué hace (visita regularmente las páginas A y B en la Red) y la información extraída de una base de datos de personas con sus mismas características, gustos y hábitos.

 Todo esto revela los patrones más comunes sobre las motivaciones que determinan una decisión de compra en su segmento. Así, la publicidad que usted recibe, apunta a sus motivaciones, posibilidades y deseos. Esto es el microtargeting: apuntar micrométricamente no a un mercado, al público o a los votantes, sino a segmentos muy específicos dentro de esas categorías.

En el mundo de la política estas tecnologías se habían utilizado menos, pero ahora se han vuelto indispensables.

La ventaja de Obama en este campo se remonta a las elecciones primarias de 2007 y luego a su campaña presidencial de 2008. Su candidatura atrajo a un número sin precedentes de jóvenes, novatos en política pero magos en el uso de Internet. Terry McAuliffe, quien fuera el jefe del Partido Demócrata, me dijo: “Obama tiene a la mejor gente del mundo en el uso de Internet para campañas políticas.

 Lo sé porque lo sufrí en carne propia: ¡yo dirigí la campaña de Hillary en las primarias contra Obama! Eran extraordinarios. Y esa tecnología y esa gente ni siquiera son del partido. Son de la organización de Obama”.

Muchos de ellos son empleados a tiempo completo y provienen de empresas como Google, Facebook o Amazon. Actualmente, Harper Reed, antiguo hacker y exitoso vendedor de camisetas por Internet, dirige la operación de data mining de Obama. No da entrevistas y sus actividades se mantienen en secreto. 

Pero ha montado la más ambiciosa y eficiente estructura tecnológica para saber a quiénes acudir, qué decirles y qué pedirles (su voto, una donación, los votos de sus amigos y familiares, hacer llamadas telefónicas, un coche para llevar a la gente a votar, etcétera). De hecho, la tecnología les permite enviar mensajes distintos a dos personas de la misma familia y que viven en la misma casa. (...)

La tasa de desempleo, el dinero del que los candidatos disponen para su campaña y los SuperPacs, los comités de acción política que pueden dedicar enormes sumas de dinero a favor —o en contra— de Obama o Romney; los debates, la personalidad de los candidatos y su oferta electoral son algunos de los factores que van a influir en quién será el próximo presidente de EE UU. 

Y esta lista es aún más larga. Pero la capacidad para convertir información masiva y desordenada en conocimiento que aporta votos estará muy en el tope de esa lista."                (   , El País, 20 OCT 2012)