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18/2/09

Otro fallido... estado

"México ha sido colocado en esa categoría. En diciembre del 2008 fue la revista Forbes y en enero fue el Departamento de Defensa estadounidense. (...)

El jueves 27 de noviembre del 2008, el general secretario de la Defensa, Guillermo Galván Galván, desayunó en su despacho con un grupo de comunicadores. Uno de los presentes, el analista Leonardo Curzio, me sintetizó la esencia de sus comentarios: la seguridad interna del país está en riesgo grave porque el Ejército se va desgastando ante los carteles que operan en todos lados, porque no se obtiene la colaboración deseada de los gobernadores y presidentes municipales (en especial algunos del Partido Revolucionario Institucional), y porque el presidente no se lanza contra aquellos políticos que presuntamente protegen o toleran a los capos. El mensaje es creíble porque hay suficiente evidencia sobre el sometimiento del Ejecutivo a los poderes fácticos.

Uno de los casos más surrealistas es el de Elba Esther Gordillo quien está al timón, simultáneamente, de tres buques de gran calado: dirige el sindicato de profesores con un millón de miembros, controla un partido político (Nueva Alianza) que tiene un crecimiento sostenido, y acumula cargos públicos en los cuales pone y quita a sus incondicionales. Como La Maestra (así se le llama coloquialmente) fue determinante en la poco clara victoria electoral de Calderón, éste le paga el favor de diferentes maneras. En los últimos días cambió al titular de la Lotería Nacional, una dependencia con presupuesto multimillonario, porque así lo deseaba La Maestra.

¿Es México un Estado fallido? No en términos generales, porque el Estado todavía controla la mayor parte del territorio. Sin embargo, la situación se empaña cuando se piensa en ciudades e instituciones en donde la presencia del Estado es testimonial porque quienes controlan los hilos del poder son los narcos. La sensación de que marchamos hacia el precipicio se acentúa por la desorganización y la tibieza con la cual Felipe Calderón enfrenta la corrupción y la desorganización que, junto con la desigualdad y la impunidad, desangran y debilitan a la sociedad y al Estado." (SERGIO AGUAYO: ¿México fallido?. (El País, ed. Galicia, Opinión, 03/02/2009, p. 27)

19/1/09

"México no es un Estado fallido"

"Durante una hora y tres minutos, Patricia Espinosa, secretaria de Relaciones Exteriores en el Gobierno de Felipe Calderón, trata de demostrar con datos en la mano que, pese a su sangriento día a día, "México no es un Estado fallido". Esa posibilidad -la de que el Estado pudiera estar perdiendo el control del país a manos del narcotráfico- se incluía en un estudio reciente del Ejército estadounidense que aquí ha sentado como un tiro. (...)

"La violencia no es generalizada. No quiero minimizar el problema. Somos los primeros preocupados. Pero hablar de un Estado fallido es hablar de una violencia generalizada y de una falta de control del territorio. Y ese no es el caso de México. Es verdad que hay ciertas plazas donde la violencia se ha exacerbado. Hemos detenido a los capos, debilitado sus organizaciones, y los sicarios que estaban a sus órdenes están intentando adquirir el control. No hay que olvidar un dato muy importante. De cada 10 asesinatos, nueve son de personas vinculadas con las bandas del narcotráfico. No es la población civil la que está muriendo en México". (...)

Dos días antes, la secretaria de Relaciones Exteriores también tuvo un papel protagonista en el encuentro que el presidente mexicano mantuvo con sus embajadores para instarles a que difundan por el mundo el mensaje de que México ganará la batalla.Espinosa explica que muchos de los males actuales no son más que consecuencia de décadas de dejación. "Cuando el presidente Calderón llegó al Gobierno se encontró una situación de mucho deterioro. Ningún gobierno había hecho lo que estamos haciendo ahora. Se había optado por pactar, por tolerar, y las organizaciones criminales fueron obteniendo un mayor nivel de poder económico, mayor capacidad para corromper. Fueron adquiriendo mayor control de los espacios en el país. El presidente Calderón decidió entonces que la política de tolerancia no era una opción para México. En un país donde hay pobreza, donde hay marginalidad, donde hay tantas carencias, pensar en pactar para evitar la violencia significaría condenar a muchos jóvenes mexicanos a caer en las drogas y a convertirse en delincuentes." (PATRICIA ESPINOSA: "México no es un Estado fallido". El País, ed. Galicia, Internacional, 17/01/2009, p. 5)