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12/3/14

“TEPCO usó a indigentes en Fukushima para descontaminarla de radioactividad”

"(...) ¿Cuál es la situación de Fukushima en estos momentos?

Tras tres años del accidente y a pesar de que Japón es uno de los países más desarrollados tecnológicamente, debemos concluir que la situación en estos momentos sigue siendo catastrófica. Tras el desastre se han producido 201 incidentes de diversa consideración. Algunos de estos accidentes serían de tipo 4 según la escala INES (International Nuclear Event Scale), es decir muy graves.

En la actualidad sigue habiendo 52.000 personas que no han podido volver a sus casas debido a la persistente contaminación nuclear de cientos de kilómetros cuadrados. Miles de niños no pueden jugar en el exterior. Viven en condiciones de emergencia social, sanitaria y ambiental. Nadie sabe cómo va a afectar el desastre de Fukushima al desarrollo psicológico de todos estos niños.

Los reactores 4, 5 y 6 ya fueron vaciados del combustible gastado, a través de labores de altísimo riesgo. Sin embargo, los reactores 1, 2 y 3 todavía siguen siendo refrigerados constantemente con aguas marinas. Estos tres reactores ya se sabe que están parcial o totalmente fundidos, lo que hará muchísimo más penosas las labores de desmantelamiento. Es casi seguro que se optará por hacer tres grandes sarcófagos que deberán permanecer vigilados y reparados para siempre.

¿Qué lecciones debemos extraer de Fukushima pasados ya  tres años de la catástrofe?

La lección fundamental es que la tecnología nuclear precisa de una constante que la naturaleza no puede garantizar. Tú puedes tener todo bajo control, hacer gammagrafías y creer que tienes todo calculado y… la realidad fluida de un planeta en constante cambio desbordará tus previsiones a través de variables que ni siquiera habías imaginado.(...)

¿Y el trabajo de descontaminación?

Está siendo muy peligroso y complicado. Hay que tener en cuenta que los primeros meses quienes desarrollaron de manera increíble ese trabajo fueron voluntarios de edad avanzada, porque su metabolismo es más lento y por tanto es más difícil el desarrollo de determinadas dolencias.

 Sin embargo, según ha ido pasando el tiempo este trabajo ha tenido que ser desempeñado por gente poco cualificada en condiciones de escasa seguridad. Hay que denunciar que TEPCO, la empresa responsable de estas centrales, reclutó a indigentes. Incluso recurrió a la yakuza japonesa para hacer que este reclutamiento fuera más efectivo.

Fukushima se ha caracterizado, a diferencia de Chernóbil por verter al mar ingentes cantidades de aguas radiactivas. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de estos vertidos? 

La fuga de millones de litros de agua radiactiva al mar es una característica única del accidente de Fukushima. Su gravedad es de tal magnitud que resulta difícil calcular los resultados medioambientales, sociales, alimentarios y económicos. (...)

La radiactividad está penetrando en la cadena trófica marina, y su posible extensión debido a la movilidad de los agentes marinos es inevitable. Es urgente que se comience a desarrollar una investigación seria y rigurosa para saber cuáles son las medidas a tomar para paliar la contaminación marina que, más tarde  o más temprano desembocará en nuestra propia especie. (....)"          (Entrevista a Paco Castejón, Doctor en Físicas, La Marea, 11/03/2014)

3/12/13

La energía nuclear será ultrasubvencionada… o no será

"A finales de octubre el gobierno británico anunció que había llegado a un acuerdo con la empresa Électricité de France (EDF) para la construcción en Somerset, en el sudoeste de Inglaterra, de la planta nuclear de fisión Hinkley Point C. 

 La instalación planificada constará de dos unidades EPR (European Pressurized Reactor) que proporcionarán una potencia total de 3,2 GW. Debería estar terminada en 2023 y operar durante 60 años. Oficialmente, el coste será de 19.000 millones de euros.

Esta cifra parece desmesurada, y lo es. Por ejemplo, el coste de construcción de una central de ciclo combinado con la misma potencia rondaría los 3.000 millones de euros. 

¿Por qué, entonces, querría una empresa invertir en tecnología nuclear de fisión? La respuesta nos la ofrece este asombroso e iluminador párrafo del artículo que relataba la noticia en El País: “Por encima de todo, el proyecto de Hinkley Point tiene el potencial de dar un vuelco a la industria nuclear porque propone un nuevo modelo. Se acabó el viejo sistema por el que las costosas centrales se construían con dinero público. 

En el programa británico se construirán los reactores con dinero privado y a cambio el Estado le garantiza su rentabilidad. ¿Cómo? Asegurando a los inversores un precio mínimo por la energía que produzcan”.

No sabemos si los redactores están utilizando una finísima ironía (en su defensa hay que decir que sería el mismo tipo de ironía del que hace gala el Secretario de Estado de Energía de Reino Unido, Edward Davey), pero en cualquier caso lo que nos cuentan es que el viejo sistema y el nuevo son el mismo: Hinkley Point C verá la luz, exclusivamente, porque el gobierno británico garantiza los beneficios de las empresas que la construirán y operarán.

 El vuelco en el modelo consiste simplemente en que la central no se construirá con dinero público aportado por el contribuyente británico antes de 2023, sino que a partir de 2023, suponiendo que los plazos se cumplan, el ciudadano británico pagará un notable sobrecoste por la electricidad allí producida para que las empresas involucradas recuperen con creces su inversión.

Concretamente, el gobierno se ha comprometido a pagar la electricidad producida en la central a 109 €/MWh (en euros de 2012) durante 35 años. Para comprender la magnitud de la cifra, mencionemos que hoy en Reino Unido a una gran instalación fotovoltaica se le ofrece una remuneración de unos 80 €/MWh durante 20 años. Esta es la remuneración que recibe una tecnología a la que se adjudica el adjetivo “inmadura” y que reduce su precio a una velocidad vertiginosa. 

 La comparación con el coste de la producción fotovoltaica en 2023, con toda probabilidad bastante inferior al actual, hará todavía más desorbitada la remuneración garantizada a la central de Hinkley Point C. 

Por otro lado, las experiencias recientes con los EPRs (habitualmente denominados “de tercera generación” y presentados como la solución a muchos de los problemas de la energía nuclear de fisión) hacen que incluso la cifra de 19.000 millones de euros deba ser tomada con gran prudencia: Olkiluoto-3 en Finlandia o Flamanville en Francia, prototipos de esta tercera generación que supuestamente iban a relanzar la nuclear en Europa, han acumulado grandes retrasos y sobrecostes del orden del 100% de lo prometido. 

 Incluso la propia Hinkley Point C acumula un sobrecoste de más del 10% antes de haber empezado a construirse, como se señala en el artículo de El País citado anteriormente.

La energía nuclear de fisión no es rentable económicamente, y para alcanzar esta conclusión solo hemos necesitado los datos correspondientes al coste de construcción de la central. El argumento económico se torna demoledor si incluimos los costes asociados a un eventual accidente, que no están recogidos en esos 19.000 millones. 

Las centrales nucleares están obligadas a contratar un seguro pero su cobertura es muy limitada, siendo el Estado el que termina asumiendo prácticamente la totalidad de la factura en caso de accidente grave. 

Sin ir más lejos, el coste asociado al accidente de Fukushima se estima en decenas de miles de millones de euros que tendrán que pagar (que ya están pagando) los ciudadanos japoneses.

De todos modos, nuestro argumento no es que la energía nuclear de fisión haya de ser abandonada porque no es económicamente rentable. 

El hecho de que el problema de los residuos no haya sido resuelto ni existan perspectivas de que lo sea, el peligro de proliferación, el riesgo de catastróficos accidentes, o que las reservas de uranio disponibles (al menos aquellas con unos costes de extracción económica y energéticamente razonables) sean totalmente insuficientes para que esta forma de generación pueda limitar significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero, nos parecen motivos suficientes para hacerla desaconsejable. 

 Lo novedoso de los datos de Hinkley Point C es que además demuestran categóricamente que esta tecnología ha dejado de ser económicamente competitiva."             (La Marea, 27/11/2013)

27/11/13

Fukusima...

"En una entrevista de Laura Flanders (asociada de “fuertes economías locales” en Yes! Magazine y colaboradora de The Nation, presentadora "The Laura Flanders Show" en GRITtv, una fuente independiente para entrevistas en profundidad con gente de visión de futuro) al investigador nuclear Harvey Wasserman, éste señala nudos como los siguientes:

 “No se trata de una situación de reactores soviéticos, son reactores de General Electric. Hay dos docenas en EE.UU. prácticamente idénticos a los de Fukushima… Parte del problema con respecto a la situación en Fukushima es que no lo sabemos todo. El lugar está controlado por Tokyo Electric Power (TEPCO), que es una corporación privada.

 La infame TEPCO y el gobierno de Japón son los responsables, y el gobierno de Japón se muestra muy poco comunicativo cuando se trata de informar sobre la instalación en Fukushima… Sí, bueno, consiguieron eso [los Juegos], por desgracia. 

Puede que en algún momento tengan que cancelarlos, pero el gobierno japonés tiene una administración muy pro nuclear y está causándonos muchos problemas. 

Creo que obtuvimos mejores información de la Unión Soviética sobre Chernóbil que la que recibimos de TEPCO y de los japoneses sobre Fukushima.”

Un gran científico franco-barcelonés lo señaló con énfasis pocos días después: estamos ante un Chernóbil a cámara lenta de dimensiones incalculables."         (Salvador López Arnal, Rebelión,  23/11/2013)