"La empresa gijonesa Portachiavi 3D ha conseguido un contrato para ser
proveedor de tecnología, repuestos y consumibles para impresoras 3D con
el Ejército del Aire. Sobre todo, para bobinas de plástico destinadas a
fabricar piezas de repuesto de gafas de visión nocturna, pero también
para algunos de los componentes de los 'rovers' que desactivan los
explosivos, informa El Comercio.
Alejandro Gil puso en marcha esta empresa en 2014 desde su propia
casa y comenzó imprimiendo llaveros a petición de amigos, conocidos y
clientes. De ahí su nombre, 'llaveros' en italiano. Después pasó a
fabricar una mano articulada para un hombre que la había perdido en un
accidente y una prótesis para un gato con una pata inutilizada.
Alejandro tiene 28 años y es autodidacta. «Esto lo he aprendido
probando, leyendo, en internet... Yo soy tornero fresador en Arcelor.
Allí trabajo en la línea de vías. Y esto lo hago en mi tiempo libre. En
la terraza del bar no me encontrarás», bromea.
Actualmente, su producto estrella es una balanza para aviones de
aeromodelismo. «Las vendemos por todo el mundo, a través de internet y
directamente a los distribuidores que tenemos en Francia, Suiza,
República Checa, Grecia, Austria, Estados Unidos e Inglaterra», explica
Gil. Son de los pocos que fabrican este tipo de balanzas que sirven para
pesar los aviones y marcar exactamente el centro de gravedad, para
poder contrapesarlo y que vuele recto.
En Portachiavi fabrican todas las piezas: la estructura en la
impresora 3D y su madre -y empleada- Ángela García es la que suelda los
circuitos de las placas electrónicas. «Una vez que aprendes es como
hacer ganchillo», admite.
Precisamente, otro de los productos de los que tienen mucha demanda
son los dedales. «Hay muchas personas con artrosis que no pueden usar
los dedales normales y nosotros les tomamos la medida a cada uno y se lo
fabricamos específicamente para ellas. Es todo un éxito», asegura
Ángela.
Con el auge de las impresoras 3D hay muchas personas que quieren
hacer sus propios modelos en casa. «Ahora los precios son bastante
asequibles. Por unos 240 euros ya hay impresoras 3D domésticas que dan
muy buen rendimiento y nosotros además damos soporte técnico, piezas de
repuesto y consumibles», detalla Alejandro. Para clientes que necesiten
algo especial también fabrican las impresoras a medida. «Hemos hecho
alguna para ingenieros y arquitectos que necesitan hacer sus propias
maquetas o prototipos de piezas antes de encargar su producción masiva».
Entre sus maquetas más asturianas han realizado las 'Letronas' y San
Pedro a escala. Según explica, «lo más difícil es conseguir los planos
porque hay que medirlo a mano, ya que los escáneres 3D buenos son
demasiado caros. Las 'Letronas' las medimos nosotros, pero en el caso de
la iglesia los planos los realizó un mexicano que se dedica a hacer
este tipo de trabajos por todo el mundo y los publica en su página web
'Miniworld'».
Alejandro cuenta en la página web de su empresa lo siguiente: "Una
impresora llevó a otra, y otra a otras dos, y después… después perdimos
la cuenta, pero habíamos logrado adquirir grandes conocimientos
técnicos, en impresoras 3D cartesianas, deltas, con sistemas H-bot,
corexy, y una dilatada experiencia en la reparación de impresoras3d para
diversas empresas, estudios de arquitectura, y para fines de
prototipado en la industria o para particulares.
Durante mucho tiempo
operamos a domicilio, sin un establecimiento público al que acudir a
visitarnos, pero desde 2018 disponemos de una tienda física en Gijón,
donde el cliente puede acudir a visitarnos, consultar sus inquietudes, y
desde donde damos soporte técnico para impresoras 3D, con repuestos,
filamentos ( ABS, PETG, PLA) accesorios, venta de impresoras 3D de
escritorio e industriales a medida". (Imprimalia, 20/07/19)
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