20/02/10
5 proyectos emprendedores en Santiago
"As persoas emprendedoras do país teñen futuro ou, cando menos, imaxinación para atopar novas vías de negocio. Así o demostran os cinco traballos premiados no X Concurso de Ideas Empresariais Innovadoras da Universidade de Santiago de Compostela. (...)
Vanesa Sáez Iglesias, da Facultade de Ciencias da Comunicación, propuxo a "terapia do canguro", que consiste nunha web dirixida a doentes de cancro, leucemia e linfoma, que os manteña en contacto entre si e con investigadores e especialistas. A proposta pretende describir as distintas fases da doenza, tratamentos, porcentaxe de éxito na curación e contar con seccións como axuda psicolóxica ou un videoblog sobre imaxe persoal.
O seguinte proxecto escollido é de Arturo Casas Vales, de Filoloxía, que ideou aplicar os sistemas de información xeográfica (SIX) ao estudo e á análise da produción artística e literaria, constituíndo unha plataforma empresarial que comercialice aplicacións deste tipo, con especial atención á ficción. Así, o SIX permitiría visualizar o espazo narrativo dun relato e analizar a distribución da acción ou os itinerarios dos personaxes.
Selene Hayde Mora Peña, da Facultade de Ciencias Económicas e Empresariais propuxo ofrecer un servizo de recolección de cabelo humano de salóns de peiteado para reciclalo como compost ou fibras. Sería unha idea nunha área de mercado sen competencia na actualidade. Outra das ideas, Baby Hertz, propón deseñar un mecanismo que axude as persoas con discapacidade auditiva a atender o seu bebé durante a noite.
A quinta idea empresarial distinguida é o Termotáper, de Natividad Almeira Gómez, da Escola Técnica Superior de Enxeñaría da USC. Trataríase de comercializar un envase para alimentos que se quente sen telo que introducir no microondas, mediante un proceso semellante aos cafés que se quecen instantaneamente. Este envase sería reutilizábel." (Vieiros, 20/02/2010)
19/02/10
Futura industria islandesa... la de la proteger a los periodistas perseguidos en todo el mundo
Islandia pretende convertirse en el paraíso de los periodistas. El Parlamento de Reikiavik va a debatir una iniciativa que prevé la adopción de leyes que ofrezcan una mayor protección a los periodistas y a sus fuentes, con el fin de reforzar la libertad de expresión. La propuesta no es casual, pues Islandia ya había sido clasificada por Reporteros sin Fronteras como el país donde los periodistas tenían mayor libertad de expresión. El proyecto, llamado "Iniciativa islandesa para la modernización de los medios de comunicación", fue presentado oficialmente el 16 de febrero al Parlamento de Reikiavik por algunos diputados movilizados por la página web Wikileaks, especializada en la publicación de primicias periodísticas.
Si la iniciativa consigue los apoyos necesarios, el Gobierno pedirá al Parlamento que debata la introducción de un conjunto de leyes dirigidas a proteger a los periodistas y a sus fuentes. En este caso, periódicos, televisiones y páginas web del mundo entero podrían abrir oficinas en Islandia. Tal como explica Julian Assange, editor de Wikileaks, el objetivo se alcanzaría mediante la introducción en la ley islandesa de “buenas prácticas” legislativas del mundo entero. “Diversos países tienen buenas leyes, pero no hay ningún país que las tenga todas.” Wikileaks dispone de servidores situados en lugares estratégicos de todo el mundo, lo cual le permite publicar o canalizar información a través de países donde el marco jurídico es más permisivo con sus actividades. La página ha recibido más de 100 demandas en los tres últimos años, pero no ha perdido un solo juicio. La propuesta que presenta a Islandia se funda en su propia experiencia.
Poner fin al turismo de difamación
En principio, la nueva legislación debería ofrecer protección jurídica a las fuentes, así como a las comunicaciones entre los periodistas y éstas. Se incluirían también medidas que permitan poner fin a lo que se conoce como “turismo de la difamación”, a saber, la práctica de presentar demandas en países donde la legislación sea más favorable, con independencia de los países donde están establecidas las partes. En virtud de estas propuestas, aquellos que sean acusados de difamación podrían plantear un contra-proceso en Islandia contra los “turistas de la difamación”. Andrew Scott, profesor de derecho en la London School of Economics estima que estas medidas “transformarían al humilde [periodista] islandés en un superhombre jurídico, fuera del alcance de los tribunales de fuera de Islandia por todos los comentarios realizados desde su país. "
Estas medidas tienen como objetivo no sólo la protección de los periodistas, sino también de las empresas que publican su trabajo, las páginas que recogen la información u otros intermediarios. “La finalidad de la legislación no es permitir la publicación de insultos sin restricciones, o convertir Islandia en el país de los tabloides, de los pedófilos o de otras actividades de este género”, explican los promotores del proyecto de ley. “La idea es crear un marco favorable para el periodismo de investigación y para la libertad de expresión, un entorno propicio capaz de atraer a los medios de comunicación del mundo entero”, precisa Julian Assange.
Islandia ha sido escogida porque su clase política es receptiva al cambio. El país ocupa por lo demás el primer lugar en la clasificación de “Libertad de prensa 2008” de la organización Reporteros sin Fronteras, y el noveno en la clasificación 2009, lo cual significa que ya posee una de las legislaciones más permisivas del mundo para la libertad de expresión. Los redactores de Wikileaks piensan que en Islandia existe además voluntad política para realizar una reforma de esta clase, pues los medios de comunicación islandeses han sido víctimas del “turismo de la difamación”.(Presseurop, 02/18/ 2010, citando a Adevarul)
12/02/10
Innovación abierta...
El caso descrito puede considerarse, por tanto, un ejemplo de innovación abierta. El término, más empleado en su acepción anglosajona -open innovation- fue acuñado por Henry Chesbrough, profesor de Berkeley (California), a partir de su libro de referencia Open Innovation: The New Imperative for Creating and Profiting From Technology, Harvard Business School Press, 2003. Con la mirada puesta en el incremento de la competitividad, apuesta por un drástico cambio de modelo, en el que la colaboración se convierte en sanctasanctórum del proceso innovador.
Muchas empresas que hoy practican la innovación abierta comenzaron a ejercerla tras una situación de crisis. Así se vivió en Procter & Gamble (P&G), auténtico referente en la materia. Hace diez años, incapaz de incrementar su cuota de mercado, el gigante norteamericano (propietario de marcas como Gillette, Ariel o Duracell) decidió convertir en oportunidad dos serias amenazas: por un lado, el que las innovaciones relevantes partieran, cada vez más, de pequeñas y medianas empresas; por otro, la existencia, por cada miembro de su área de I+D, de -al menos- 200 investigadores tan capacitados o más en cualquier lugar del mundo. P&G decidió dar un golpe de timón, comprometiéndose a que el 50% de sus innovaciones tuvieran su origen fuera de la compañía.
Hoy día, Boeing, Procter & Gamble, IBM, Nokia o Philips son empresas cuyo modelo encaja con esta forma de entender el I+D+i. En España, la Red de Innovación de Iberdrola, por ejemplo, constituye un meritorio esfuerzo por implantar un ecosistema de fabricantes, universidades, centros de investigación y asociaciones. A través de nodos o líneas de conocimiento, en las que se establecen ciertas reglas y objetivos, cualquier actor capaz de aportar valor a la red es un potencial participante. Empresas de esta naturaleza, o multinacionales extranjeras que despliegan en España actividades de I+D, son entidades capacitadas para abanderar este movimiento dentro de nuestro necesitado sistema de ciencia y tecnología.
En cualquier caso, al contrario de lo que pudiera parecer, el open innovation no es patrimonio exclusivo de grandes corporaciones. No tendría sentido. Indudablemente, es complicado que una pyme lidere iniciativas de este tipo, pero sí es una oportunidad para implicarse en redes bien nutridas de know-how, repletas de potenciales socios, y que -además- facilitan la participación en grandes proyectos de alcance global.
Por si fuera poco, participar en este tipo de engranajes permite multiplicar el rendimiento de las inversiones en I+D. Quizá resida aquí una respuesta a por qué algunas de las empresas más innovadoras del mundo invierten en esta partida mucho menos de lo que les correspondería conforme a su dimensión económica; especialmente, colosos informáticos de la talla de Apple, Google o Hewlett-Packard, entidades -todas ellas- acostumbradas a desenvolverse en plataformas de intercambio de conocimiento.
La colaboración, llevada hasta el límite de lo explorado, se convierte aquí en el eje de esta concepción innovadora. No es algo nuevo, pero sí lo es -en cambio- su creciente influencia en las organizaciones y en los sistemas nacionales y regionales de I+D+i. La propia Comisión Europea ha remarcado su importancia, asociándola con la transferencia de conocimiento, tanto entre entidades de investigación y empresas como entre países.
El open innovation requiere que las empresas abran más su negocio, que exploten ideas del exterior y que ofrezcan conocimiento y tecnología para que otros puedan desentrañar su potencial. Esta metodología, por tanto, impacta directamente sobre dos cuestiones capitales: el espinoso asunto de la propiedad intelectual e industrial y la revisión del propio modelo de negocio.
En este ecosistema de innovación abierta -como dice el refrán-, buenas cercas hacen buenos vecinos. Hay que definir con claridad qué aporta cada parte a la relación y cómo se prevé compartir los resultados. No en vano, hablar de la propiedad intelectual e industrial es hacerlo del contenido mismo de la relación, de lo que cada parte quiere conseguir y de cómo distribuir los beneficios.
Lejos de constituir una barrera, las patentes y demás herramientas deben aportar confianza para entrar en colaboraciones, compartiendo conocimiento sin renunciar a los derechos de explotación correspondientes. En definitiva, ayudan a sacar el máximo partido a la inversión en I+D.
De acuerdo con un estudio del MIT (Massachusetts Institute of Technology), dirigido por el propio Henry Chesbrough, parte de la propiedad intelectual e industrial vive hoy entre intermediarios y abogados. La compleja percepción de su valor y el elevado coste de su protección arrojan cifras para el análisis. Se estima que las empresas utilizan entre el 5% y el 25% de las patentes que atesoran. Por tanto, entre el 75% y el 95% de ellas duermen el sueño de los justos. La realidad se impone, por lo que es necesario generar licencias, establecer licencias cruzadas o, incluso, donar patentes. Como puede deducirse, el concepto tradicional de que una empresa debe desarrollar, proteger y aislar su propiedad intelectual e industrial empieza a formar parte del pasado.
Por otro lado, apostar por un modelo de innovación abierta es hacerlo por una nueva forma de concebir la misma empresa. No es una estrategia de I+D, sino algo más profundo que afecta al negocio en su globalidad. En cierto modo, su funcionamiento es semejante al de las relaciones personales. Para llegar a buen puerto, se requiere una relación de igual a igual. El error de ciertas organizaciones es concebir la innovación como un proceso industrial y considerar a los socios meros proveedores de soluciones. Al contrario, las empresas punteras consideran a su red de colaboradores como una prolongación de su propia actividad, evitando su implicación ocasional en función de proyectos concretos.
Para innovar, hay que estar preparado. Y para hacerlo abiertamente, todavía más. Hay que determinar quién asume el liderazgo en la tarea, marcar objetivos asumibles a corto plazo, fijar presupuestos y, sobre todo, es indispensable definir meridianamente la ventaja competitiva a la hora de posicionarse junto a otras entidades. Como se desprende de este enfoque, la actitud personal como motor del cambio cobra especial importancia.
En estas circunstancias surge un interrogante: ¿acaso la innovación abierta cuestiona el modelo tradicional de I+D+i implantado en las empresas? El propio Henry Chesbrough argumenta que las unidades de I+D de aquéllas han tendido a replicar el funcionamiento de los departamentos universitarios. De este modo, muchas empresas cuentan con abundante conocimiento, pero muestran debilidad al relacionarlo con otras áreas del saber, tanto dentro como fuera de la organización. Hoy los investigadores deben aplicarse en proyectos multidisciplinares y asumir el riesgo relativo de atesorar un conocimiento más limitado sobre ciertas materias.
Así lo entendió Procter & Gamble. Su estrategia de cambio nunca contempló reemplazar la capacidad de sus 7.500 investigadores. Al contrario, les adjudicó un papel más relevante y versátil: a la tarea de generar innovaciones propias se añadió la misión de detectar buenas prácticas en cualquier rincón del planeta, susceptibles de ser adoptadas bajo el sello de la compañía estadounidense.
Por tanto, lejos de desaparecer, los actuales departamentos de I+D deberán readaptarse a este cambio de tendencia: captar y aprovechar el conocimiento exterior, potenciarlo, articular la relación entre sus colaboradores e integrar los resultados con la propia estrategia de la empresa. No es fácil, pero merece la pena intentarlo." (José María Zabala Martínez: El desafío de la innovación abierta. El País, 20/12/2009)
04/02/10
La política de Google, versus la política de China... ¿la política del futuro?
Nadie pone en duda el deseo de sus dirigentes -cuando pueden- de "No hacer el mal" (Don't do evil), como reza el lema de la empresa que, sin embargo, no les impidió aceptar la censura china desde 2006 y hace de este giro repentino una medida no del todo convincente. (...)
En lugar de negociar discretamente, como suelen operar las empresas comerciales, optaron por desafiar públicamente a un Gobierno poderoso -la primera potencia mundial de mañana-, que se esmera en jamás perder la cara. Algo casi nunca visto. Enorme. "Con excepción del papel de la East India Company en lo que hoy conocemos como India, es difícil encontrar ejemplos de una corporación tirando más duro de las riendas de la historia", afirma Jay Ogilvy, cofundador de Global Business Network, en entrevista concedida al China Digital Times. Sería un error, explica, analizar la decisión como una astuta movida en un tablero de ajedrez o de go. Es una acción que cambia la naturaleza misma del juego entre manos, un game changer.
"Resulta ser un caso paradigmático del tránsito de la era política a la era económica, cuando el poder se traslada de presidentes y primeros ministros a presidentes de los consejos de administración y directores ejecutivos de las corporaciones más importantes (semejante a la manera cómo durante la Primera Reforma el poder pasó de manos de la Iglesia a la de presidentes y primeros ministros)".
Vivimos en el siglo XXI y la naturaleza del poder cambia. El poderío de la East India Company se medía en número de naves, cañones, factorías. El de Google en número de servidores, en el tamaño de sus "granjas de servidores" estratégicamente ubicadas en el mundo y al ancho de banda con que pueden contar.Suficiente para que ni China se dé el lujo de ignorarlo. (...)Los detalles técnicos son bastante más complicados, advierte Ethan Zuckerman, cofundador de GlobalVoicesOnline.org y coautor de un informe sobre el tema. Explica en su blog My heart's in Accra que "un sistema anticensura soportado por Google (tal vez operado conjuntamente con activistas e ingenieros inteligentes que hayan apuntado contra la censura en Irán y China) sería considerablemente más poderoso (y amenazador) que los sistemas que conocemos hoy". Convencido de que existe un mercado -las decenas de millones de chinos deseosos de circunvenir "La gran muralla cortafuego de China", Zuckerman no descarta que Google se vuelva activo paladín de la lucha mundial contra la censura sin gran detrimento de sus intereses comerciales. (...)
Pero cuando se trata de ciberpoder Google tiene algo que decir y los recursos para hacerse oír. Los dirigentes de la empresa de Mountain View acaban de señalar que son capaces de blandirlo. Este hecho -en sí un gesto político aunque simbólico aún- marca nuestra entrada a una nueva era de las relaciones internacionales en la que el ciberpoder no puede ser ignorado.
Tampoco pueden ser ignoradas las redes y su capacidad de movilización. Actores y reglas del nuevo juego geopolítico cambian así como las modalidades de sus confrontaciones y nadie sabe a ciencia cierta cuál es el arte de tales guerras. Excitante. ¿No?" (FRANCIS PISANI: 'Cyber power': Google se enfrenta a China. El País, ed. Galicia, opinión, 02/02/2010, p. 22 )
03/02/10
La innovación es lo único rentable
Su rentabilidad privada depende de los años de protección de la patente y como ningún sistema de propiedad intelectual garantiza una protección total, parte del nuevo conocimiento generado en una empresa puede terminar estando disponible para otras empresas o investigadores reduciendo así su coste de innovar. Además, cada nueva idea es siempre germen de nuevas ideas futuras.
Otras evidencias muestran que: el aumento de cuatro años de las tasas de escolarización en Estados Unidos ha explicado el 30% del crecimiento del producto por hora trabajada entre 1950 y 1993 y el aumento del stock de nuevas ideas ha explicado el 70% restante; el mayor y más rápido uso de las TIC en Estados Unidos entre 1994 y 2004 ha permitido aumentar su productividad media al 4,5% anual (frente al 2% de la UE) y al 10% la de sus sectores productores y utilizadores de TIC y las nuevas ideas han sido responsables de entre el 40% y el 60% del aumento de la PTF según los países.
Más todavía, la creciente globalización de bienes, servicios, capitales y personas ha creado un nuevo círculo virtuoso puesto que el mercado potencial de las ideas no rivales es ya casi global y la población que las crea o las utiliza se ha duplicado casi gracias a la apertura exterior de los países emergentes, produciendo un aumento todavía mayor de sus rendimientos, de los incentivos para innovar y del crecimiento mundial. Esto explica que a pesar de casi duplicarse el número de personas disponible con capacidad de crear ideas que está determinado por el volumen de la población y por su nivel educativo, la prima salarial de los que las crean o utilizan no ha caído. (...)
Pues bien, a pesar de estas contundentes evidencias, España lleva más de una década apostando más por la acumulación de capital físico que por la de capital humano, lo que ha hecho que el crecimiento de su productividad laboral haya sido cercano a cero y el de su PTF negativo. Es ahora imprescindible apostar en serio por el capital humano si queremos un futuro próspero y sostenible." (GUILLERMO DE LA DEHESA: Es hora de apostar por el capital humano. El País, Negocios, 31/01/2010, p. 28)